Mark se quedó inmovil, pudo sentir cada palabra de Sarah en su pecho, ella lo quería. Es posible que ya lo supiera, la forma en que lo veía, en que lo tocaba, en que se entregaba a él, no había forma de que no hubieran sentimientos de su parte, pero escucharla confesarlo era algo más profundo. Reaccionó cuando vio a Sarah darse la vuelta y alejarse hacía su dormitorio, fue tras ella inmediatamente. –Sarah, espera. –La tomó del brazo para detenerla, miró esos ojos verdosos, tenía que decirle algo, tenía que hacer algo, no podía dejarlo solo así, ella le había dicho que lo quería. – Yo me casaré contigo. Ni siquiera lo pensó cuando lo dijo, de algo estaba seguro y es que haría lo que fuera por ella. –¿Qué? –Dices que necesitas casarte, sé que lo haces porque tu familia y todos los

