Sarah intentó no mostrar dolor mientras se aferraba al asiento del auto intentando no manchar nada cubriendo la herida con la camisa de Mark, lo vio conducir, él iba en camiseta, se dio cuenta que tenía un tatuaje en todo el brazo que incluso lo cubría la camiseta, hubiera querido prestarle más atención, tenía curiosidad, pero ahora el dolor en la pierna era insoportable, aunque intentaba no quejarse, tampoco lo podía evitar. Mark no decía nada, pero su mandíbula apretada y las manos firmes en el volante hablaban por él. Un par de minutos después llegaron a la clínica del doctor Roger Engler, era pequeño, con paredes revestidas en madera clara y olía bastante diferente que afuera, no parecía ser parte del pueblo, el doctor estaba en la entrada y los dejó pasar directamente cuando vio a Ma

