Los incidentes siguieron pasando hasta el final del día, Sarah ni siquiera quiso cenar, se hubiera ido directo a la cama si no tuviera ramas en el cabello, fue la primera vez que odio tener que ir a bañarse, le dolía el cuerpo, especialmente el trasero de tanto caer, miró su teléfono, no tenía mensajes de sus amigas y tampoco ni una llamada de su madre, de su padre lo esperaba porque seguía molesto con ella, seguramente, pero su madre, era como si se hubiera olvidado de que tenía una hija. –Hola… Sarah vio a la puerta, Isole venía entrando. –Isole… –Te traje pastel –levantó el plato –. Sé que no comes demasiada azúcar, pero… –Con el día que tuve hoy te juro que el pastel es lo de menos, traelo aquí. Isole se acercó con mayor seguridad, sonrió cuando Sarah la tomó y empezó a co

