La tutora, la señora Brennan, la guía por el pasillo con seriedad, sin embargo, antes de llegar al salón, se desvía por otro pasillo y decide llevar a Katherine a su oficina en lugar de mandarla de vuelta al salón, porque eso solo hará que los demás se burlen más de ella. En silencio, la conduce por los pasillos mientras los estudiantes lanzan miradas curiosas, y una vez que están en su despacho, Brennan cierra la puerta con suavidad. —Siéntate aquí, Katherine —dice con una calma que alivia un poco la tensión en la joven—. Vamos a solucionar esto ahora mismo. Katherine asiente, todavía sintiendo la frialdad pegajosa de la malteada en su ropa y el olor dulce que le resulta insoportable. La tablet dañada está en sus manos, y no deja de ver las manchas de fresa sobre la pantalla. Se le hac

