Capítulo 54

1469 Palabras

El abogado llegó al día siguiente, con prisa, con esa cara de pocos amigos que tenía siempre. No fue el saludo seco lo que me avisó que algo iba mal, sino la forma en que dejó caer la carpeta sobre la mesa, como si quisiera que el sonido hablara por él. Se sentó frente a mí sin esperar a que el custodio cerrara la puerta por completo, y apenas quedamos solos, explotó. —¿Sabes lo que hiciste? —me dijo, sin levantar la voz, pero con una furia contenida que era peor—. ¿Tienes idea de lo que acabas de arruinar? Yo lo miré en silencio. Tenía los hombros tensos, la mandíbula apretada. Parecía más afectado que yo. —Ya llegaron los resultados de la evaluación psicológica —continuó—. Y no hay nada ahí que me sirva. Nada. No quedas como un monstruo peligroso, pero tampoco como una víctima clara.

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR