Lidius:
Ya es de día.
-Entonces... ¿Conoces el plan?- me pregunta Aria por cuarta vez en el día
-Si vuelves a repetírmelo tendré que estrellarme contra ese árbol- digo señalándoselo
Ella me mira contraída –Lo sé, lo sé. - dice mientras la miro frotarse la frente, como si estuviera algo estresada –Harlequinn piensa que estoy enferma. Le dije que me quedaría en cama todo el día. No tienes que preocuparte, para la noche ya estaré de regreso, y él nunca se enterara-me asegura. O quizás la razón por la que lo repite tanto es porque quiere convencerse a sí misma de que así será.
-Ten cuidado Aria- le digo mientras le robo un abrazo, quizás la haya tomado desprevenida pero luego de unos segundos lo corresponde –Las escuadras se pondrán a la defensiva, así que trata de que no te vean. Solo le enseñas a ese tal Bryan y luego te vas. ¿Lo tienes?
-Lo tengo –dice mientras se coloca la mochila en la espalda –hasta la noche.
La veo alegarse, y su cabello blanco perdiéndose en la distancia.
Kiebl:
Hace calor dentro de la tienda. El clima esta de locos. Frío en la noche y en compensación un sol arrasador por las mañanas, y con un poco de suerte habrá lluvia en la tarde.
Mary está organizando unas cajas, y sé que mis padres están en lo más recóndito del local haciendo unas cuentas, y de seguro preocupados por estas.
Me siento mal al ver sus caras de preocupación, aunque solo las he mirada cuando ellos no notan que estoy presente. Tienden a mostrarse serenos, y pasibles cuando están frente de mí para no exponer sus problemas y preocuparme con ellos en el trayecto; de alguna forma me dejan fuera.
Desearía haber podido saber que estaban robando nuestro cargamento; desearía haberlo podido evitar...
Suspiro cansado, y apoyo mi frente contra un escaparate, de alguna forma me siento frustrado.
Escucho la campanilla de la tienda sonar, no me preocupo en enderezarme porque sé que Mary de seguro ya se está encargando del cliente. A pesar de tener la misma edad no es como si mantuviéramos mucha conversación entre nosotros. Ambos trabajamos aquí y nos agradamos, pero normalmente nos enfocamos en el trabajo.
-¿Cree que podría ayudarme en algo?
La voz ha sonado cerca de mí, así que me enderezo para poder atenderlo, a su vez que retrocedo con la silla de ruedas para girar–Sí, claro, por supuesto, ¿en puedo ayud...- mis palabras han quedado perdidas en cuanto lo he visto. Me he quedado congelado en la silla; como si se pudiera estar más quieto de lo que de por si siempre estoy.
Él se remueve algo incómodo al notar mi mirada de confusión. –Solo buscaba un traje.
De alguna forma logro despertar de mi trance –por supuesto- digo como puedo-sígame.- es extraño tratarlo de "usted". En especial cuando ya días atrás le he tratado de "tu" –Tenemos El Chaque, Doble botón , Frac, Slim fit, Cuello Mao...- me detengo- ¿Qué clase de traje está buscando?
-Tailored Fit ¿Tal vez?- dice, mientras examina la tienda -¿Qué me recomiendas tú?
Lo miro durante unos segundos –¿Un Classic Fit?- digo un poco inseguro
El regresa a mirarme y esta vez una sonrisa se dibuja en su rostro –Creo que me has leído la mente.
Asiento, y voy a la sección cuando su voz me detiene
-Quiero uno hecho a la medida- dice.
Yo giro la silla de ruedas hacia el –ah, ya veo.- digo –en ese caso le diré a Mary que te tome las medidas
-¿Por qué no lo haces tú?
De alguna forma no sé en qué sentido tomarme la pregunta, su mirada está concentrada de manera decidida en mí, es como si él no se intimidara por nada.
-Quizás eso es un poco obvio- digo algo a la defensiva
-Esa silla no es un impedimento para que hagas tu trabajo- su cabeza se inclina unos segundos mirándome antes de volver a su lugar.
-Loran.- digo algo incómodo -¿Qué haces realmente aquí?-de alguna forma me siento un poco nervioso siguiéndole este juego.
El silencio nos inunda durante unos segundos antes de que el vuelva a hablar, en un tono serio y casi convincente –Necesito un traje-no le creo.
Me siento algo molesto, pero no puedo echarlo, es un cliente después de todo.
Antes de explotar el vuelve a hablar-Escuche lo del robo- dijo, y su comentario me había tomado desprevenido ¿A que venía eso? Lo vi posar sus miradas de traje en traje –Lamento eso.- y luego me miro –Dicen que los vistes.
Mis manos se aprietan en puños de pura impotencia-No vi a nadie- digo –solo eran dos chicas en el techo.
-Así operan las escuadras, y lo sabes.
-Sí, pero... ¿Qué gano con eso? No puedo probar nada. No las vi robando.
-¿Y estas bien?
¿Qué?
-¿Tu estas bien?-vuelve a preguntar
Lo miro algo extrañado, esta situación me confunde un poco- por supuesto que estoy bien- suelto molesto–bueno, al menos bien en lo que se puedo aparte de la silla- digo de mala gana.
Él se encoge de hombros, tanto como si mi desdén lo hubiera herido.
Suspiro retractándome de alguna forma de mi actitud –perdona- digo mientras entierro mi rostro en mis manos –Solo estoy cansado.
-Estoy ayudando con la investigación.-me dice -Solo quería que lo supieras, si se algo te mantendré informado.
-¿Escogen a niños para llevar investigaciones serias?
El me mira inmutable, -Yo me ofrecí.- luego sonríe con cierto aire de suficiencia –Y soy bueno. Te sorprenderías
Bajo mi vista al suelo aun sin comprender el motivo de su visita, ¿vino desde el castillo solo para decirme eso?
-Gracias
Supongo...
-No era necesaria la mentira del traje para eso- le digo
-¿Mentira?- el parpadea –¿De qué hablas?, Aún estoy esperando que me tomes esas medidas
***
Sebastián:
Llevamos unas horas caminando. Es extraño estar con Aria, verla durante demasiado tiempo resulta un poco incómodo tirando a lo raro, su cuerpo casi no emite ninguna señal de vida. Su falta de movimiento al respirar es lo que me pone nervioso.
Su cabello cae sobre su espalda de un modo que quizás se pudiera considerar hermoso. Lo que más me atrae de ella son sus ojos. Rojos como la sangre. Rojos como la sangre. Como si ella encerrara fuego dentro de ellos.
-¿Puedes romper espadas?-oí que pregunto
-Soy bastante fuerte- reconocí sin ánimos de presumir
-¿Es eso un sí?
-Tal vez
-Cuando lo vea, lo creeré- me dijo
-Ya hallaremos el momento para poner a prueba mi fuerza- le dije
La tranquilidad del bosque nos encerraba a ambos.
-Es por aquí- ella sigue guiándonos. –Estamos a más de la mitad del camino.
Mis pies se mueven casi automáticamente, como si supieran que hacer.
-Encontraremos al vampiro que buscas, ya verás- me asegura
De pronto la realidad se estrella conmigo.
« Por eso estoy aquí »
Para encontrar a Bryan.
El vampiro que me dará respuestas sobre el asesinato de mi abuelo, es lo que he estado buscando todos estos años.
Despierta de una maldita vez, Sebastián.
No debo desconcentrarme. Deja de hacer el tonto con Aria
Me hago un compromiso de evitar mirar a Aria durante todo el camino si es que puedo.
Llegamos a un pequeño obstáculo en el camino.
-Solo debemos escalarla- le digo sacando así de mi mochila el equipo que he traído. Logro apuntar hacia la cima y el gancho queda prendido. –Iré primero- le informo, y mientras más subo, y más cerca estoy de la cima mi emoción crece.
-Una vez lleguemos a la cima, solo tenemos que seguir el sendero-la escucho gritarme desde el suelo
Estoy tan cerca... tan cerca de obtener respuestas...
Cuando por fin mis manos tocan el borde me impulso hacia arriba.
Ahí está... Es el sendero... justo ante mis ojos. Solo debo seguirlo...
-S-sebastian...- la escucho a Aria llamarme, pero de alguna forma solo a medias, el deseo es mayor que otra cosa, casi instintivamente y sin prestar atención mis pies ya se están moviendo del lugar dejándola atrás. Llamado por el deseo, el anhelo, y respuestas; respuestas por fin.
Aria:
Mientras mis manos se ciernen sobre la cuerda lanzo una maldición. No cargo guantes, no vine preparada como él. Y él ya se ha ido...
Cuando doy otro paso mis piernas me fallan, y mis manos queman alrededor de la cuerda una vez más, es cuando todo se va por el escusado.
He caído.
La caída ha sido dolorosa, noto que me he raspado tanto los brazos como las piernas, y tengo una herida abierta en la rodilla, como no estoy inconsciente noto que mi cabeza no ha sufrido mayor daño que un par de golpes.
Me levanto como puedo con la ayuda de un árbol para incorporarme... miro desolada la cuerda sabiendo así que en este estado tendré menos posibilidades de subir por esta.
No moriré... pero duele demasiado. En estos momentos tengo un cansancio tanto físico como mental.
Debido a la herida de mi rodilla noto que he tenido que cojear para poder seguir moviéndome
Sujeto de nuevo la cuerda, y me impulso de nuevo hacia arriba, esta vez repitiéndome en mi cabeza que por nada del mundo soltare la jodida cuerda esta vez.
Sebastián:
Tan cerca...
Su voz es casi un gruñido-¡¿Qué se supone que estás haciendo?!- ha aparecido de repente frente a mí. Y su manera de hablarme no es adecuada. No recuerdo haberlo oído usar ese tono conmigo en años. Está molesto, no, está furioso.
-Joost...- vacilo ante su mirada -¿Qué sucede?- él se ha metido en el camino del sendero.
-¿Dónde has dejado a Aria?
-Aria... ella está justo...- miro alrededor, pero me encuentro solo.
¿Dónde?
Regreso a mirar a Joost y su mirada es severa conmigo, no cederá terreno esta vez. –Ve a buscarla,-me mira despectivo- y si luego aun tienes corazón para continuar por el sendero. Hazlo- y sin más desaparece.
Me quedo pasmado durante unos breves segundos. Pero luego mis piernas se mueven automáticamente de regreso.
Aria...
Aria...
De alguna forma un pánico me ha invadido, una sensación de incertidumbre que casi se asemejaba al miedo.
¿Dónde?
***
Kiebl:
El único momento en el que pude volver a respirar con normalidad fue cuando Loran se marchó.
-Pareces agotado- me dice Mary
-Más o menos- reconozco
-¿Un cliente exigente no?
La miro esta vez acusadoramente –Gracias por hacerte cargo eh
-¿De qué hablas?
-¿Por qué no lo atendiste tú?
-¡Me ofrecí!- me contesto a la defensiva –Él se negó. Dijo que buscaría lo que vino a buscar el solo- ella pareció titubear en lo que iba a decir a continuación- y al parecer, lo encontró- dijo mirándome.
Por alguna razón me he ruborizado por su comentario.
Esta loca.
Eso me pasa a mí por pedir opinión de Mary.
-Mejor seguir ordenando esas cajas- dije en cuanto de media vuelta para librarme de sus ojos.
***
Lidius:
Corrí casi tropezando con el
-¡H-harlequinn....!- él se detuvo ante el sonido de mi voz, lo suficiente para permitirme llegar hasta el -¿A-a dónde vas?- pregunte nervioso
-Le traigo medicina a Aria- dice enseñándome la funda.
De alguna forma no sé cómo tomarme esto. No sé si estar feliz de que se preocupara por Aria, o enojado al saber que mi hermanita estuvo enferma por días y nunca movió ni un solo dedo por ella.
Me trago toda emoción brotando y vuelvo a hablarle –Está dormida- le digo –Se la daré yo- digo alargando mi mano. El no duda en estirarme la bolsa. Después de todo sabe lo unido que somos, y al parecer esa unión no le molesta en lo más mínimo.
-Dile que vine a verla.- yo le asiento, mientras el mira hacia el cielo, aun no es de noche pero pronto lo será del todo. Lo noto caminar lejos hacia la cabaña de reunión, y sé que me he salvado por un pelo. Si él hubiese entrado hubiera visto que Aria no estaba aquí. Lo único que me consuela ahora es saber que ya pronto volverá...
No podre engañarlo por más tiempo...
¿Dónde estás Aria?
Sebastián:
Mis ojos se enfocaron en su pequeño cuerpo. Viéndola así parecía frágil...
La he encontrado a mitad del sendero que yo he recorrido, y mi vista se dirige hacia su rodilla.
-Está herida- pienso enseguida.
Noto que hace un esfuerzo tremendo para caminar, hace esfuerzo tan solo para ponerse de pie.
¿Cómo ha podido siquiera subir aquella cuerda en ese estado?
¿Cómo siquiera se ha hecho esas heridas?
-Los vampiros marginados no pueden morir –pensé. Fue un pensamiento impulsivo, y repulsivo. Mi cerebro lo había programado de esa manera.
La mire durante unos segundos antes de que ella se percatara de que estaba ahí.
-Está sufriendo- pensé.
-Le duele.
-Siente.
-está viva.
Sus ojos repararon en mí. Note como se enderezo enseguida, fingió una sonrisa –Lamento la demora- dijo –Solo me distraje en el camino. Vi unas frutas extrañas en un árbol- era una excusa terrible.
Mi vista se dirigió a su rodilla en esos momentos –Ah... ¿esto? No es nada. –dijo como restándole importancia.
Su actitud de ahora con la de antes no cuadraba.
Ella estaba luchando por continuar caminando cuando pensaba que estaba sola, pero en cuanto me ha visto ha fingido que esta de maravilla, está camuflando su dolor. Y entonces lo comprendí... «No confía en mi» O al menos no lo suficiente para mostrarse débil ante mis ojos.
Recuerdo lo que me ha dicho Joost momentos atrás "–Ve a buscarla, y si luego aun tienes corazón para continuar por el sendero. Hazlo"
Sabía lo que había querido decirme, viendo a Aria en estos momentos era muy fácil deducir que no podía seguir caminando algo tan largo. No para recorrer el sendero y mucho menos para regresar todo lo que ya hemos caminado.
Aria:
Sonreír era lo más difícil que podía hacer en estos momentos. Sentía que mi cabeza palpitaba, y me dolía la pierna. Pero prometí llevarlo hasta el vampiro; prometí llevarlo hasta Bryan. No iba a fallarle.
Quede algo desconcertada cuando se acercó hasta a mí. Su mirada era tranquila y seria.
Se agacho y me dio la espalda –sube- dijo.
Me quede un poco helada ante eso.
-No puedes caminar, te cargare para el regreso.
Retrocedí un poco, aunque esto no fuera mucho por el dolor de mi pierna –Puedo caminar.
-No seas necia. - me dijo –Déjame ayudarte.
-¿Ayudarme?
-Solo sube. - me miro –por favor.
-Trágate el orgullo-me reprendí mentalmente.
Él tenía razón, en este estado era inservible, apenas y podía conmigo.
-Te retrasare, ve tu no más- dije
-No iré a ninguna parte sin ti.
-¿Por qué?
-Somos un equipo, no te abandonare- el señala su espalda –anda sube, rindamos cuentas de cuanto es mi fuerza-y me sonríe.-esta es la ocasión que buscabas para medirla.
Me acerco hasta el aun sin saber exactamente qué hacer, pero... mis brazos se cierran sobre sus hombros y el me levanta, sus brazos se envuelven en mis piernas.
-Me está cargando sobre su espalda- es mi primer pensamiento. Y me siento algo... nerviosa. Busco en mi memoria tratando de recordar si alguien alguna vez ha hecho esto conmigo. Fallo miserablemente en la búsqueda de aquel recuerdo.
Noto que ha empezado a caminar en una dirección contraria, y ya casi ha anochecido -¿Regresamos?- pregunto.
-Si.
-Pero... ¿y Bryan?- pregunto confundida
-Es solo un vampiro Aria, no ira a ninguna parte- no era la respuesta que esperaba oír. No después de que el hablara de la suma importancia que era para el encontrarlo.
Me arrimo a él, descanso mi cabeza en su hombro. Esta caliente, está vivo. Sus habilidades lo hacen fuerte, cargarme no representa ni un mínimo esfuerzo para él. Es un especial. Tiene poder. Es el hijo del rey. Y me está cargando sobre su espalda.
Estoy cansada y agotada, me duele el cuerpo, y su presencia a mi lado, es reconfortante, su calor es algo nuevo que jamás había sentido. Con el me siento a salvo, tiene poder de sobra para protegernos a ambos
El empieza a hablarme de algo, pero yo ya no estoy escuchando sus palabras
-El puedo protegerme-es lo último que pienso cuando cierro los ojos
Sebastián:
El cuerpo de Aria es frío. No tiene pulso alguno en todo su cuerpo. Su tacto contra la piel es helado al instante. Sin embargo, no me desagrada, curiosamente me había pasado los últimos días pensando que se sentiría tocarla, como era la temperatura exacta de un marginado. No. Eso no era cierto. Como era la temperatura exacta de Aria. De ella. Solo de ella.
Mientras la cargaba no podría saber si ella estaba despierta, o dormida, al no sentir ningún movimiento de parte de ella es difícil saber cuál de las dos está haciendo exactamente.
-Me sentía atraído hacia ella- en ese momento mientras caminaba en medio de la noche sin descansar solo para asegurarme de que ella estaría bien lo comprendí. Quizás me gustaba un poco.
-Mírame Aria- desee con anhelo –Mírame de la misma manera en que ahora yo te miro.
Otros pensamientos azotaron mi mente en ese momento.
Ella se lastimo...
Ella se hirió...
Yo la había abandonado...
Era mi culpa...
Aquel cuerpo que cargaba encima de mi espalda era mi responsabilidad ahora, y yo le había fallado.
-Aria...- no sabía si me estaba escuchando, puede que haya estado dormida pero no me importaba, -perdóname...