Umbra lo sintió. Esa diferencia de energía que parecía cortarlo en algún punto de su ser. No fue un grito. No fue un dolor físico exactamente. Fue algo peor. La voz de Umbra desapareció de la mente de Zar como si alguien hubiera arrancado un órgano esencial. El vínculo se tensó, vibró… y luego se quebró, su poder se había vuelto en algo pasado. Ya no sería esclavo de nadie gracias a su conexión con Elara, su mate. Umbra cayó de rodillas, algunos cortes profundos marcaron su forma, que no era del todo humana ni del todo humo. Miro sus supuestas manos viendo que un poco se desvanecían, y por fin sus ojos dejaron escapar el miedo que lo invadió de repente. —Algo está pasando —exclamó casi para sí mismo. Las sombras a su alrededor se sacudieron como animales heridos. Sus esposas retroc

