Capítulo 8

1195 Palabras
Es lunes, el peor día de la semana sin ninguna duda. Si, ya sé que todo el mundo piensa lo mismo, pero para mí los lunes son horrorosos desde que papá y mamá me apuntaron a atletismo. Todos los lunes paso dos horas corriendo alrededor de una pista, sé que hay gente a la que le puede gustar, pero no a mí, ¿hay una peor manera de pasar dos largas horas y en lunes? No lo creo. Santiago, el chófer, me lleva a las pistas a las cinco de la tarde, el hombre va callado, como suele hacer. Pero yo soy mucho más inquieta, por lo que le saco conversación, y claro, aprovecho así para saber algo más del pasado de Mateo. Aunque si no conseguí que Milagros me gran cosa, Santiago con lo discreto que es... — Oye, Santiago... — Digo desde el asiento de atrás — Llevas toda la vida trabajando para papá, ¿no? — Si señorita, desde antes de que tú nacieras. — Y entonces... ¿sabes todo lo que pasa en esta casa, no? — Me inclino en el asiento todo lo que puedo debido al cinturón de seguridad. — Bueno, no creo que todo. Nunca me ha gustado inmiscuirme, Alejandra. Mi trabajo es ser chófer y ya está. — ¡Ay, Santiago, lo sé! Pero me refiero a que, algunas veces, aunque no nos queramos enterar de algo, oímos alguna conversación por error. Y más tú, que siempre llevas a todo el mundo a todos lados. — Así es, señorita. — Sonríe, siempre consigo que lo haga aunque no quiera — Pero, ¿a dónde quieres llegar exactamente? — A Mateo — Contesto directa — ¿Tu sabes qué pasó con sus padres? — Eso es algo que debe contar él... solo si quiere. — Siento que por su tono, no voy a sacarle mucho. — Si, ya — Me cruzo de brazos, enfadada — Pero él nunca dice una palabra, y yo quiero saber qué paso, porqué es de esa manera — El señor Mateo es un buen hombre que te trata con respeto, como si fueras de su propia familia. — Lo sé. — Hago una mueca de enfado — ¿No me vas a contar nada, verdad? — Lo siento, Alejandra. A veces la vida es muy dura, y debe ser la persona que la vive quien lo cuente... si está preparado para hacerlo. — Bueno Santiago, gracias de todas formas. — Me bajo del coche, despidiéndome con la mano de él. — Te veo a las siete. — Hasta luego, señorita. *** Estoy tan agotada de mis dos horas seguidas de atletismo, que apenas tengo fuerzas para bajar a cenar, pero claro, lo hago. Ya que no he visto a mis padres y a Mateo en casi todo el día. — Hola, cielo — Me saluda mamá cuando entro a la cocina y me tiro a la silla — ¿Estás cansada? — Estoy muerta, mamá. Menos mal que este año terminan las clases de atletismo. — Apoyo la cabeza en el respaldo. — ¿No seguirás el año que viene? — No — Contesto bebiéndome todo el vaso de agua de golpe — Tengo suficiente con ir a piano y guitarra. También tengo que tener tiempo para estudiar... y para mí — Le sonrío. — Tienes razón. — Comprende, y menos mal. Entrar ahora mi padre con Mateo. Papá saluda a mamá con un pequeño beso en los labios, yo intento no mirar a Mateo. He decidido que desde hoy, debo esquivarlo, es lo que me ha dejado claro que quiere que haga. Me como toda la deliciosa cena que nos prepara Milagros, y enseguida me escaqueo a mi habitación. Estoy tan cansada que no tardo ni cinco minutos en dormirme. *** Ya me han avisado que este viernes tenemos una nueva cena, para cerrar el trato que la semana pasada no pudo concretarse. Yo me quejo por tener que estar, como siempre. Pero mis quejas les entran a mis padres por un oído y les salen por el otro. Es lo que tiene no tener ni voz de voto en casa, aunque confío en que cuando sea mayor las cosas van a cambiar. Y esa noche, sin duda. Cierran el famoso trato, tras la cena comienzan a tomar copas de alcohol, una detrás de otra. Mamá se va a la cama ya que trabaja al día siguiente, y yo, aprovechando que mi madre se va, también consigo escaquearme. No tengo mucho sueño, por lo que salgo al porche, es tarde, pero empiezan las bonitas y largas noches de verano.  Cada tanto y sin dejar de tocar mi guitarra, veo como papá con alguno de esos hombres o Mateo, salen a fumar a la puerta. Ni papá ni Mateo suelen hacerlo, pero cuando hay una gran celebración como esta, se fuman algún que otro cigarro. Mateo está ahora charlando con uno de ellos, me lanza miradas rápidas que yo ignoro, al fin y al cabo, llevo haciéndolo toda la semana. No hemos cruzado ni una palabra... me está matando por dentro, pero supongo que esto es lo mejor para olvidarme de él de una vez por todas. Veo cómo se disculpa con aquel hombre y se acerca a mí, pero ni siquiera levanto la vista cuando se sienta a mi lado. — ¿Qué te pasa conmigo, mi niña? — Me pregunta, y noto el olor del alcohol en su aliento, pero igualmente me estremezco al tenerlo tan cerca. — Déjame tranquila, Mateo. — Le contesto, manteniendo la compostura. — ¿Por qué? — ¿No querías que me alejara de ti? — Pregunto ahora enfadada, mirándole a los ojos. — Pues eso hago. — Pero no... — ¿No, qué? Estoy haciendo justo lo que tú querías. — Hago énfasis en el tú, apuntándole con el dedo. — Y créeme, te odio por hacerme hacer algo así. — No quiero que me odies. — ¡No quieres que te odie, no quieres que te quiera! ¿Entonces qué quieres, Mateo? — Prefiero que me quieras. — Me mira con un brillo en sus ojos que normalmente no tiene, aunque no sé si es por el alcohol o por lo que me acaba de decir. — No soporto que me odies. — No te odio, no puedo odiarte — Suspiro, acercándome a él. Sí, he caído de nuevo pero si se trata de él me es imposible no hacerlo. — Dime qué quieres que haga, Mateo. Dame una señal para saberlo. — Ale, tu eres... — Traga saliva, cogiendo mi barbilla y acariciándome con dulzura — Eres como mi luz. Todo se ilumina cuando apareces con esa sonrisa. Y no sé lo que significa. Eres lo más bonito, lo mejor que tengo a mi alrededor en mucho tiempo. Pero no... No puedo, no ahora, no por el momento. — ¿Me estás pidiendo que te espere, Mateo? — Contengo el aire sin darme cuenta, ¿lo he entendido bien o vuelvo a hacerme tontas esperanzas? Quiero tenerlo claro por una vez, que sea él mismo quien lo diga — Pídemelo si es así.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR