Placer, parte 3.

1557 Palabras
Placer, parte 3. Me mira con una enorme sonrisa y tomo nota mental de eso. A él jamás se le ha olvidado que mi sabor favorito es el queso con zarzamora. Sirve una rebanada de pastel para cada uno y lo comemos en un silencio sumamente agradable. No necesito hablar con él para decirle lo feliz que me hace ese detalle porque la enorme sonrisa que tengo amenaza con partir mi cara en dos. El pastel está a la temperatura adecuada. Ni muy frío para ser incomible ni muy caliente para que se ponga aguado. Además, está delicioso. -En verdad, muchísimas gracias por todo esto.- digo cuando por fin termino la enorme rebanada. -Te lo mereces, nena.- dice él mientras recoge los platos sucios y los coloca en el fregadero. -Déjame ayudarte.- digo mientras me levanto y comienzo a recoger las demás cosas. -No, no te molestes. Sólo voy a recoger las cosas, mañana haré la limpieza y, si quieres, me ayudas. ¿Vale?- contesta tranquilo mientras guarda el pastel en el refrigerador y me mira intensamente. -¿Por?- pregunto confundida por su respuesta y nos sentamos de nuevo a la mesa. -Porque ahora mismo quiero dedicarme a besarte. ¿Puedo?- dice mientras acomoda por millonésima vez ese mechón rebelde de cabello detrás de mi oreja y yo, por millonésima vez, siento que me derrito cuando lo hace. -Sí quiero.- Me regala una mirada confusa por mi respuesta pero de inmediato se repone y acerca su silla a mi para besarme. Sus labios son tan cálidos y suaves que, de inmediato, las ganas de estar más cerca de él se apoderan de mí y me siento sobre sus piernas. -Te amo Jenny. Te he amado desde que te conocí y te amaré hasta que muera.- -Yo también te amo, lo sabes.- -Sí… Y no tienes idea de lo feliz que me siento de que estés aquí conmigo.- -Quiero que me hagas el amor… Por favor.- -Lo haré, nena. Vamos arriba.- Me toma entre sus brazos y así, a horcajadas, subimos al segundo piso y entramos a su habitación. Noto rápidamente que la decoración está en tonos oscuros y la colcha de la cama es de un azúl muy bonito, luego Emilio me deposita en ella, me besa el cuello y mi atención a algo que no sean sus besos, se va. Siento sus manos recorrer mi cuerpo y la anticipación me provoca espasmos en el vientre. Estoy tan excitada que creo que podría tener un orgasmo sólo con la forma en que me está mirando. Se quita la camiseta y su firme torso queda a mi disposición para admirarlo tanto como quiera. Pienso en lo mucho que hemos cambiado desde la primera vez que nos vimos. En verdad, han pasado diez años y un sinfín de momentos juntos. Sus manos viajan desde mis piernas desnudas hasta el dobladillo de mi vestido amarillo. Continúa con su caricia por encima de la tela y comienza a desabotonar la prenda con calma. ¿En qué estaba pensando al ponerme algo con tantos botones? Cuando por fin termina de desabrochar los botones abre la prenda y me mira maravillado. Yo sólo atino a cubrir mis escasos pechos con mis manos. Me puse ropa interior "bonita" que compré hace poco y la forma en que me mira vale por completo la vergüenza que pasé al entrar a la tienda de lencería. -¿Tienes idea de lo hermana que te ves? ¿De las veces que he imaginado verte así? Desnuda y excitada en mi cama… Joder, soy un tipo muy afortunado…- dice mientras se acomoda entre mis piernas y me cubre con su cuerpo para besar mi cuello. -No estoy desnuda.- digo entre temblores y gemidos mientras siento cómo su lengua recorre mi cuello hacia abajo. - Aún.- dice entre mis pechos con una sonrisita y me hace sentir aún más excitada. Sus manos los acarician un poco, sólo para comenzar a calentarlos y bajan a mi abdomen, dejándome la piel de gallina por donde pasan. Siento su boca aprisionar uno de mis pezones por encima de la tela y mi capacidad de razonar sobre cualquier cosa que no sea lo bien que se siente su boca en ese lugar, se me olvida. Pone sus manos en mis caderas y lentamente comienza a bajarme la prenda mientras su lengua sigue torturando mis pechos y yo me retuerzo del placer cuando de pronto recuerdo algo. -No… espera. No me la quites.- digo mentiras lo empujo un poco y me mira preocupado. -¿Qué? ¿De qué hablas?- pregunta demasiado confuso. -Es que yo… Bueno… yo…- joder, esto es demasiado vergonzoso. Pero creo que él lo entenderá… ¿No? Es médico y sabe que estás cosas pasan. -¿Qué pasa, nena?- -Bueno… yo… yo tengo el periodo y…- los colores saber por mi rostro siento cómo mi voz va bajando su volumen hasta llegar a un murmullo apenas audible, incluso para mí. -A mí no me importa eso. Sólo me importa saber si te estás cuidando con algo y ya. No recuerdo dónde puse los condones.- susurra divertido y avergonzado mientras se acerca de nuevo a mi y me ayuda a recostarme de nuevo. -Tengo tampones pero… Ah… tú te refieres a… Hahaha, lo siento, es que estoy nerviosa y tenerte entre mis piernas no me ayuda.- -¿Dónde preferirías que estuviera?- dice de modo sugerente en mi oído y mi imaginación se echa a volar. -Yo… Eres un pervertido.. pero sí… tomo la píldora….- -¿Y él?- -Siempre usa condones, nunca he dejado que lo haga así porque sé que ha estado con muchas chicas y yo… bueno… no me gustaría enfermarme.- -Eres una chica muy lista, deberías ser doctora. Sobre la mesita están los estudios que me hice la semana pasada, salieron negativos para todo. Estoy limpio. Además, nunca he estado con nadie más que contigo.- esa declaración me hace sentir un tanto incómoda por la sinceridad de sus palabras. -¿Tenemos que seguir hablando?- digo mientras lo jalo de nuevo hacia mí y me pierdo de nuevo entre sus labios. Cuando me quita la ropa interior y el tampón, que para mí tranquilidad está más que limpio, el bochorno se pasa y siento su hambrienta mirada pasearse por todo mi cuerpo. -Voy a besarte toda… No tienes idea de las ganas que tengo de ti.- -Bueno, creo que eso tendrá que esperar. Tú sigues con ropa y yo estoy desnuda… Eso ni es muy justo que digamos, ¿O sí?- -¿Qué harás al respecto, nena?- -Ya lo verás.- Sintiendo los nervios a flor de piel hago que se ponga de pie y me arrodillo para quitarle la ropa hasta los tobillos. Su "amigo" me saluda cuando lo libero y de nuevo pienso en lo grande y elegante que es. -No suelo hacer esto, así que no sé bien cómo hacerlo pero… si no te gusta sólo dime. ¿Vale?- -Yo tampoco suelo hacerlo, así que, como lo hagas estará bien para mí.- Tomo su m*****o entre mis manos y, con cuidado, comienzo a masajearlo de arriba a abajo mientras acerco mi boca a la cabeza y paso mi lengua por toda la suave superficie. Emilio me regala un gemido que me indica cuánto le gusta, así que lo hago de nuevo mientras una de mis manos sigue masajeando su longitud con calma. El recuerdo de esa primera noche con Alfredo se cruza en mi mente y me paraliza, haciendo que me cuestione si Emilio será igual de autoritario en esto, pero su mirada, antes embriagada de placer y ahora preocupada por mi reacción me hace dudarlo. -¿Estás bien? Si no quieres hacerlo, está bien, nena. No haremos nada que tú no quieras.- Me hace levantarme y me da un abrazo. No entiendo el por qué pero me gusta cómo se siente. Me gusta la calidez de su cuerpo sobre el mío y la forma en que me protege… Me gusta que me ame. Nos metemos en la cama y su aroma me invade por completo. Me abraza de nuevo a su pecho y siento su pulso latir firmemente bajo mi mano. Me gusta esto, me gusta saber que él me cuida y me mima. - Bésame.- -Encantado.- Gira un poco hasta quedar sobre mi y yo abro mis piernas para que estemos en una posición más cómoda. La luz de la habitación es casi nula, sólo la que se filtra por la farola de la calle nos alumbra y yo creo que estamos bien así. Me besa de nuevo mientras nuestras manos recorren el cuerpo del otro sin prisas y siento cómo, de nuevo, su m*****o despierta contra mi vulva. Comienzo a moverme de forma sugerente y él da una risita ahogada en mi cuello. -¿Ansiosa?- -No sabes cuánto.- -Entonces… Dices que estás tomando la píldora, ¿Verdad?- -¿Eso es importante ahora mismo?- -Sí… necesito saber si puedo terminar esto así.- -¿Así cómo?- -Así. Dime si te lastimo.- Se introduce por completo en mi demasiado húmeda entrada y la sensación es demasiado buena, demasiado intensa como para mantenerme quieta. Siento como el placer comienza a extenderse por todo mi cuerpo, comenzando por el punto donde nos unimos y me invita a comenzar a moverme.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR