Venda mis ojos y escucho movimiento en la isla. Trato de hacer memoria para saber qué había ahí pero no recuerdo nada.
Se acerca a mí y siento su respiración en mi cara. Mi pulso se acelera y siento cómo el calor se extiende hasta mis orejas.
-Me gustaría besarte… ¿Puedo?- dice tan cerca de mí que siento cómo su aliento cubre mi cara.
-Sí…- susurro nerviosa y de inmediato sus labios se posan con suavidad sobre los míos.
Su beso es maravilloso. Al principio suave y delicado, luego su lengua se abre paso en mi boca y comienza un juego con la mía. Un juego que, en definitiva, es más que excitante.
Creo que estar privada de la vista hace que todo sea más intenso y excitante. Siento la humedad manifestarse entre mis piernas y mis manos buscan su cuerpo con desesperación.
-Espera. Aún no es tiempo para eso.- Dice Emilio mientras muerde mi labio y se separa de mí.
De nuevo la sensación del rechazo se apodera de mí y creo que él lo nota porque me que quita la venda de los ojos y me acaricia las mejillas con amor.
-Sólo quiero que veas esto, nena. Feliz cumpleaños por muy atrasado.- Dice mientras acerca un enorme cheesecake de zarzamoras con una linda vela y siento cómo las lágrimas se acumulan en mis ojos.
-Gracias, es muy bonito.- digo mientras me limpio una lágrima que escapa y le sonrío.
-Me alegro de que te guste. He esperado mucho para dártelo… Me alegro de que estés aquí conmigo.- Dice mientras lo pone frente a mí y me canta las mañanitas.
Miro el bonito pastel y me concentro en pedir un deseo para luego soplar la velita y mirarlo con una enorme sonrisa. De verdad me hace muy feliz el saber que preparó todo esto sólo para mí.