Calma, parte 2.

567 Palabras
Nos sentamos frente a frente, únicamente separados por la pequeña mesa al centro de la sala y no sé qué hacer o qué decir. Alfredo nos mira con furia contenida y Emilio, no sé si no lo nota o simplemente decide ignorarlo, sólo le sostiene la mira con un sonrisa tranquila. Martha vuelve justo cuando sentí que esos dos estaban a punto de gritarse o algo parecido. El padre de Alfredo entra, seguido de Miriam, a quien le cambia el rostro en cuanto ve a mi novio. -Buenas noches, Emilio, cuánto tiempo sin verte. ¿Cómo has estado?- pregunta el señor Fabián y Emilio se levanta para darle la mano y luego le entrega la botella de vino. Toma la mano de Miriam y la saluda con calidez y yo siento los celos hervir dentro de mí pero decido calmarme. Le da el ramo de flores y ella sólo se limita a dar las gracias bajito y mira a cualquier lado menos a nosotros. -Buenas noches, señor. Han sido muchos años... Desde que su esposa falleció...- comenta en voz baja mientras todos se sientan a nuestro alrededor. -Es cierto... Fue una época difícil para todos... No esperaba que te fueras luego de eso.- -No fue porque yo quisiera, señor. La escuela así lo requirió y tuve que hacerlo, aunque mi corazón siempre estuvo aquí.- replica este y toma mi mano con tranquilidad. -¿Y a qué debo el honor de tu visita hoy?- -Bueno... Señor... Yo vengo a informarle que tengo una relación formal con Jennifer. Sé que ella ya no tiene familia y que ustedes son lo más parecido a eso para ella, es por eso que me presento ante usted esta noche para decirle que mis intenciones con ella son serias.- -¿Ella se fue contigo el viernes pasado?- -Sí, señor. Sé que mis actos no van de acuerdo a mis palabras, pero ambos somos adultos y me haré responsable de ella...- -Bueno, realmente creo que no tienes mucho que decir. Ya dijiste lo más importante. Son adultos y espero que sepan llevar su relación de la mejor forma posible...- -¡Prácticamente la secuestró! ¡No nos dijo a dónde iría con ella!- -Alfredo, deja de gritar, por favor. ¿Quieres que te recuerde cuántas veces te has ido tú con Martha sin avisarnos? ¿A caso alguien te ha hecho un drama como el que estás haciendo por eso?- -¡No deberían! ¡Eso es algo diferente! ¡Jennifer es...!- -Parte de esta familia, sí. Pero ya es una adulta...- -¿De qué hablas? Ella es una...- -Una adulta, totalmente independiente a ti o a mi. Pronto vas a casarte y a asumir la presidencia de la empresa. Creo que deberías empezar a entender que Jenny es una mujer adulta y también tiene que hacer su vida. Ya no es la niña que llegó a nosotros cuando sus padres murieron.- -Creo que papá tiene razón, hermano. Jenny también tiene que buscar su felicidad, así como tú estás buscando la tuya.- -Cállate, Miriam, nadie aquí ha pedido tu opinión.- -No le hables así a tu hermana. Ella tiene razón. Está bien que Jenny tenga a alguien a su lado... y qué mejor que esa persona sea alguien que también considero como como un hijo.- -Vaya, señor... Yo... No sé qué decir... Muchas gracias por considerarme parte de su familia.-
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