Me aleje de Nikolas viendo como Dario nos dirigía una mirada de desconcierto, su vista iba de uno a otro.
— Nadie sabía dónde estabas — habló dirigiéndose hacia Nikolas que lo miraba con desinterés — Pero ahora veo que tú si sabías a donde ir.
— Maika y yo hemos estado en contacto todo el tiempo, somos amigos, es normal que quiera verla.
— ¿Es así? — dijo mirándome fijamente — ¿Solo amigos?.
— Solo amigos — dije con voz firme — Si ya saludaste, nos podemos ir.
— ¿Tan rápido? — interrumpió Nikolas acercándose a mí — Habrá fiesta en el club, te encantaba eso ¿no Dario?, el alcohol, la música, las mujeres.
Dario lo miró con fastidio pero fingió una sonrisa.
— Ahora solo me interesa una mujer Nikolas y ella no quiere ir.
— Pues eso si que es extraño en ti amigo, te conozco de hace años y nunca fuiste de una sola.
— Pues ella es especial, eso lo debes saber bien tu también.
Rodé los ojos dando un paso hacia la salida.
— Darió tiene razón, no iré a la fiesta, tengo que llegar a mi casa y puedo hacerlo sola, así que espero que ninguno me siga.
— Pero Maika — comenzó a hablar Dario, pero lo callé con un gesto.
— Nos podemos ver otro día no te preocupes.
— Pero yo no quiero ir a la fiesta, esa época ya pasó, además teníamos planes.
Suspiré, era cierto que después del partido habíamos quedado de ir a cenar, pero el apetito se me había ido, necesitaba que Cata me escuchara y me diera algun consejo, me fije en Nikolas que parecía distanciado de la situación, hasta que se percató que lo miraba, sonrió de lado caminando hacia nosotros.
— Está bien, vayan a divertirse es normal en una pareja.
Dario y yo nos quedamos desconcertados, pero a este ¿que mosca le pico? Iba a decir algo pero me arrepenti de ultima, tome la mano de Dario para caminar a la salida.
Salí apresurada de mi casa se me había hecho tarde luego de que Dalton no quisiera levantarse para ir a la escuela, había terminado por aceptar si yo lo llevaba personalmente, claramente no pude negarme pero había retrasado mi horario. Me apresure a llegar a la oficina lo más pronto posible, por lo que no me percate de la cantidad de gente que me miraba hasta que fue demasiado tarde, en medio de la recepción se exhibía un enorme póster con la altura del mismo edificio, la imagen altiva de Nikolas Necker en medio de otros dos compañeros me devolvieron la vista, reconocí las imágenes como parte de la campaña “Play with me” segun tenia entendido esta vería la luz a finales de mes, entonces cómo era posible que algo así estuviera exhibido.
— No se porque te conformas con una imagen cuando tienes al real contigo.
Me giré sorprendida, el rubio me miraba con una sonrisa de superioridad, los lentes oscuros me impedían ver sus ojos zafiros que tanto provocan en mí.
— Se puede saber ¿qué es esto? — dije señalando hacia el poster.
— ¿Tu jefe no te ha dicho? — dijo colocando sus manos en los bolsillos — Han adelantado la campaña a raíz del inicio de la temporada y como hemos ganado el primer partido les ha parecido una buena estrategia.
— j***r — dije comenzando a caminar hacia la oficina de Alexander, había estado tan agradecida de que el hombre no me molestara que no indagaba mas de lo necesario respecto al trabajo.
— ¡Espera, espera!.
Nikolas corrió detrás de mí justo antes de que las puertas del elevador se cerraran, se quitó los lentes sonriendo.
— Yo también necesito hablar con él.
— ¿Qué te hace pensar que hablaré con él? — era verdad que estaba molesta, pero no ganaría nada enfrentándolo en ese momento.
— ¿No lo harás? — dijo confundido — Pensé que de verdad estarías molesta.
— Lo estoy, pero lo hecho, hecho está Nikolas, además Alexander aún sigue siendo el director.
Antes de que el rubio pudiera decir algo más las puertas del elevador se abrieron. Camine hacia mi escritorio bajo la mirada de Mirta, para mi no paso desapercibido como presionaba un botón del teléfono, seguramente avisando al castaño que ya me encontraba en mi lugar, esto había sido desde que le había puesto un alto aquel día, era su forma de mantener el control, suspire colocando mis cosas en mi lugar.
— ¿Entrarás? — pregunté a Nikolás que se había quedado mirando fijamente la puerta con la palabra director en ella.
— Tengo que, él mismo me ha citado.
— Me pregunto por qué — dije imaginando que Alexander únicamente había llamado a Nikolas para saber mi reacción.
— ¿Paso por ti a la hora de tu almuerzo?.
Lo volví a observar esta vez sorprendida, sería la primera vez desde el partido en el que saliéramos como antes.
— Claro, ahora entra que seguro sabe que ya estás aquí.
Me regaló una de las sonrisas que tanto me encantaban antes de verlo desaparecer tras la puerta donde Alexander le aguardaba.
Camine a paso seguro hacia el andén después de todo Nikolas había dicho que pasaba en su coche, iba con cinco minutos de retraso pero sabía que el rubio aguardará lo necesario.
— Nunca imagine que guardarías silencio cuando cambie el lanzamiento de “Play with me”.
Me giré con fastidio hacia la voz que salía de uno de los pasillos, sus ojos se clavaron en mí como dagas. Estaba más que claro que no estaba contento.
— “Play with me” es una campaña de mi padre, es a él a quien le debería de importar.
Alexander se acercó con una agilidad impresionante, tenso su mandíbula manteniendo una distancia prudente pero lo suficientemente para que nadie escuchará.
— He sido paciente este tiempo muñequita, pero no creas que te será fácil alejarme.
— ¿Alejarte? — dije con burla — Eso lo haces tu solo Alexander y la verdad prefiero que siga así, ¿quieres mi opinión sobre porque adelantar la campaña es bueno o malo? te la daré, pero si lo que quieres es hostigar o acosar de nuevo, te arrepentirás.
— ¿Tu noviecito intervendrá? — dijo con burla — Después de abandonarte tanto tiempo.
— Nikolas y yo somos amigos ahora, además no soy una damisela en apuros.
— Tu padre ha dicho que has estado saliendo con alguien, si no es Necker ¿entonces quien? — exclamó con el ceño fruncido.
En un inicio me moleste, pues era mi vida privada y ni mi padre ni nadie tenía el derecho de intervenir, pero opté por solo sonreír al castaño.
— Creo que estás lo suficientemente informado, entonces no tengo por qué comentarte algo más.
Sonrió de lado antes de tomarme del brazo acercándome aún más a su rostro.
— Compadezco al pobre diablo que ha puesto sus ojos en ti, cuando tú aún esperas que el mar te alcance.
Hice una mueca safando mi brazo y alejándome de Alexander. Sabía que con mar se refería a Nikolas. Su risa burlesca me hizo enfurecer aún más, pero me mantuve en silencio, mi celular comenzó a vibrar, el nombre de Dario apareció en la pantalla, lo que hizo que el castaño ensanchará aún más la sonrisa.
— Vamos dile que saldrás con el beisbolista.
— Él no es como tú, entiende que Nikolas y yo somos amigos.
Alexander encarnó una ceja, acercándose aún más a mi.
— Creeme muñeca ningún hombre aceptaría que su novia fuera amiga de otro hombre y menos por la forma en la que Nikolas Necker cree que le perteneces.
— ¿De qué hablas? — solté con brusquedad mientras una segunda llamada volvía a aparecer — Nikolas no es…
— ¿No es lo que pienso? — dijo con burla — Él firmó un contrato en el que eras su esclava y aunque fue revocado, Nikolas Necker se puede ir el tiempo que quiera porque sabe que regresará y estarás ahí, tan cerca de él en cualquier momento que lo desee, haciendo lo que él quiera.
— Eso no es verdad.
— ¿Segura? hagamos una apuesta entonces, llámale al beisbolista dile que le cancelarás porque saldrás con tu novio, si él responde sin rechistar te juro Maika que renuncio a mi puesto y no me volverás a ver — pase saliva pensando en esa posibilidad — Pero, si él enfurece entonces tu te alejarás completamente de ese idiota, ¿esta claro?.
Vi su mano extenderse hacia mi para cerrar el trato, vi de nueva cuenta la llamada entrante de Dario, rechace la llamada y suspire aceptando la mano de Alexander, marque el número del rubio colocando el altavoz y espere, hasta que al tercer tono su voz resonó en el auricular.
— Hola preciosa, se te ha hecho tarde, pero no me iría sin ti ¿lo sabes no?.
Su voz sonaba risueña, miré a Alexander que me observaba con interés.
— Lo sé, escucha Nikolás ha surgido algo Dario ha llamado, saldré con él así que tendremos que dejarlo para otro día.
El silencio que se escuchó después hizo que mi corazón se acelerará, no quería que Alexander tuviera razón, no solo porque signifique que él se quedaría en la empresa, si no por el hecho de que por segunda ocasión Nikolas Necker habría jugado conmigo.
— Entonces ahora me dejarás plantado…
— Nik…
— Está bien Maika, ahora sales con alguien — parpadee escuchando lo que decía, no lucía risueño como en un inicio pero tampoco podía distinguir molestia — ¿Te puedo ver en la noche?.
Me quedé en silencio, Alexander veía mi confusión con burla.
— Nikolas no creo que en la noche…
— Solo es una salida Maika, te extraño.
Mis mejillas se tornaron rojas.
— Está bien, te veré en la noche.
Dicho esto colgué la llamada.
— ¿Por qué has aceptado?.
—¿Qué? — dije fijando mi vista en Alexander que lucía molesto.
— ¿Porque has aceptado verlo en la noche?.
— Solo…iremos a cenar algo.
El se rio.
— No hay trato muñeca.
Fruncí el ceño.
— ¿Por qué no?.
— Porque has vuelto a caer en sus chantajes, él se molesto lo sabés pero al final gana porque lograra pasar la noche contigo.
— Él no pasará la noche conmigo — dije molesta, pero Alexander solo se reía.
— Lo mejor será muñequita que le llames a ese novio tuyo y le digas, que venga para almorzar contigo, no querrás dejarlo plantado.
— Esto no se queda así Alexander.
— Por supuesto que no, has hecho trampa y eso te costará.
Mientras el tono de llamada sonaba en mi oído, vi la figura de Alexander Thompson desaparecer por el pasillo, ese hombre me había engañado, yo cumplí con mi parte como es que había hecho trampa, eso no era posible ¿o si?.
Al final solo era una simple salida.