CAPÍTULO 9

1921 Palabras
Me sentía completamente fuera de lugar desde que había llegado al departamento administrativo todos sabían quién era, y la pregunta seguramente era porque había decidido ser la asistente del nuevo director general en vez de tomar el lugar que según ellos me correspondía. Alexander se había encargado de mandar a instalar un nuevo escritorio justo afuera de su puerta, por lo que el espacio de la que siempre había sido asistente de mi padre se había reducido y por lo tanto me había ganado su profundo odio, claro que, la mujer no lo demostraba después de todo no dejaba de ser la hija del dueño. — ¡¿Por qué estás aquí?!. Levante mi vista confundida, mientras la secretaria frente a mí se levantaba molesta para enfrentar al hombre que había entrado como huracán. — Oiga, no puede entrar sin aviso usted… — Señora con todo respeto no hablo con usted — aquellos ojos azules se volvieron a clavar en mi — ¿Porque estas aquí Maika?. Me mordí el labio inferior de manera nerviosa mirando hacia la puerta donde Alexander supuestamente estaba trabajando, me levanté acercándome a Nikolas. — Mirta, si sale el jefe dígale que ahora vuelvo. Ella pareció reclamar antes de pensarlo mejor y solo asentir, suspiré tomando la mano del rubio para salir lejos de los ojos y oídos curiosos. — ¿Qué ocurre contigo Nikolas? — dije una vez que llegamos a los pasillos de personal, todavía no era hora del almuerzo por lo que estaban vacíos — No puedes llegar de esa manera. — Me llamaron temprano para un citado extraordinario, mi sorpresa fue que al buscarte tu amiga me dijo que ya no estabas en el departamento creativo, eso Maika, incumple el contrato que firmé. Lo vi cruzarse de brazos mientras tomaba el puente de mi nariz, se me había olvidado por completo esa parte y aunque fuera un berrinche de Nikolas el contrato era legal y efectivamente Alexander lo estaba incumpliendo, el rubio tenía todas las de ganar si decidía actuar. — Nikolas, ha sido algo imprevisto...pero dejame resolverlo. — ¿No volverá a pasar?. — No, te aseguro que no. Él asintió aún con molestia, pero rápidamente su rostro cambió al mismo gesto de superioridad de siempre. — Cambiando de tema, mi manager habló conmigo diciendo que debemos aclarar nuestra situación. — ¿Cual situación?. — Sobre las fotografías que la prensa ha subido, ¿has visto la última? hemos salido estupendos — dijo buscando algo en su celular, yo fruncí el ceño. — Dijiste que no te molestaba. — No lo hace, a mi manager y a mis fans si. Nikolas me extendió su celular la fotografía había sido de la noche que volvimos a cenar con Gastón, justo en el momento en que iba a besarlo lo cual claramente para todo aquel que no supiera el contexto lucíamos como una pareja enamorada disfrutando de la noche. — Haz lo que creas conveniente — dije devolviéndole su celular. — Podríamos fingir… Levanté mis cejas con curiosidad. — Ya sabes un tiempo, en lo que inicia la temporada...así no te verás atacada. — ¿Atacada?, ¿por quién?. Nikolas se alzó de hombros tratando de que no se viera importante lo que me proponía en estos momentos. — No sé, mis fans quizá… Solté una risa. — Disculpe su alteza, no sabía que era tan importante. — Soy el mejor jugador de la liga, además sumamente atractivo. — Y con un ego que no se alcanza a medir. — Bueno quizá exagero un poco, pero si nos siguen tomando fotos ellos hablaran y creeme lo mejor es que finjamos que somos pareja. — Ya — dije con una sonrisa — Lo pensaré, la verdad es que nunca he fingido nada y no se si me salga eso de actuar. Nikolas sonrió acercándose a mi. — Bueno quizá unas cosas no es necesario fingirlas. Su aliento chocó contra el mío, mientras mi cuerpo gritaba mil emociones, sentí su brazo envolver mi cintura para pegarme a su cuerpo apenas sentí el roce de labios, cuando el estruendo de vidrios rompiéndose nos separaron al instante. — Señorita Crowell este tipo de espectáculos no está bien visto por los valores de la empresa, usted más que ningún otro debería respetarlos, además que se ha ido de su puesto de trabajo sin la autorización de su jefe directo. Apreté los puños mientras veía como Alexander disfrutaba del momento, su media sonrisa dibujada en su rostro mostraba burla. — ¿Quién se supone que eres tú?. Nikolas me colocó detrás suyo mientras enfrentaba al castaño, este lo miró con fastidio antes de fingir una sonrisa amable. — Nikolas Necker, la estrella del señor Crowell según tengo entendido, soy Alexander Thompson el nuevo jefe de Maika, vaya el nuevo director general. — Así que fuiste tú el que incumpliste mi contrato. Alexander frunció el ceño sin comprender, yo solo sonreí para mis adentros. — ¿Incumplir?... — Fuiste tú el que movió a Maika de su posición en el departamento creativo por lo tanto incumpliste mi contrato, ese error puede costarte el precio como nuevo director. — Le aseguro señor Necker que cualquier falta le será recompensada. — Eso ya lo arreglé con Maika, después de todo ella es la dueña. — Hay jerarquías — por el tono de su voz notaba que se había comenzado a molestar pero esto a Nikolas no le importó. — Justo por eso Thompson es que lo solucionaré directamente con Maika o su padre. — Nikolas — interviene de manera oportuna evitando que la discusión siguiera — Pensaré en lo que me has dicho, por ahora tengo que seguir trabajando. — Pero princesa… — Por favor Nikolas, te veré en otra ocasión. — Mañana vendré por ti, aun queda una platica pendiente. Quise negarme, pero no tenía motivos para hacerlo, me giré hacia Alexander que estaba con los brazos cruzados y una mirada seria, pase de largo hasta la oficina, no deseaba entablar una conversación en aquellos pasillos, así que cuando minutos después en los que creí que Alexander no se presentará este me llamó a su oficina — ¿Sí jefe? — dije apenas entré, él me miró con una ceja levantada. — ¿Ahora me llamas jefe?. — ¿No lo dejaste claro hace rato?. Sonrió ladinamente señalando el asiento frente a él. — Prefiero estar de pie, dime ¿que necesitas?. — Nikolás Necker es tu… — Mi vida privada, es justo eso privada Alexander y si me has llamado para eso entonces solo pierdes el tiempo, deberías revisar el contrato que incumpliste para que estés al tanto de la cláusula que Nikolas agregó y no vuelvas a tener problemas. — Ya lo hice y no puedo creer que te prestarás para algo así. — No lo hice, en esos momentos estaba en el departamento creativo, no es extraño que Nikolas pidiera que estuviera ahí. — No, por supuesto que no, lo que es extraño es que él ha pedido que de ser necesario estes 24/7 ¿sabes lo que significa?. Fruncí el ceño ya que desconocía lo que Alexander decía. — Por tu cara veo que no estabas enterada — vi al castaño sacar una carpeta negra extendiéndola hacia mi — Es una copia del contrato, llevatela, leela aun estamos a tiempo de cambiarlo muñequita, así sea el jugador estrella no le da derecho a hacer lo que se le venga en gana. Tomé la carpeta con desconfianza, desde un inicio confíe en lo que había dicho Nikolas sin realmente fijarme lo que venía en el contrato ¿Y si era como decía Alexander una cláusula de 24/7? Era extraño, suspire. — ¿Necesitas algo más?. — Que vayamos a nuestra casita del árbol a jugar. Rodé los ojos con fastidio antes de salir del despacho, la risa de Alexander aún se escuchaba cuando llegué a mi escritorio. No creí que Alexander jugaría la carta de nuestra infancia, su padre había mandado a construir una casa del árbol en el jardín de mi casa así que Alexander estaba ahí todo el tiempo, yo ansiaba jugar en ella pero nunca comprendí porque ese niño grosero no me dejaba, se burlaba de mí todo el tiempo, decía que era su fuerte y solo podía entrar cuando volviera a nacer. Hoje el contrato, mi nombre y el de Alexander figuraban la misma cantidad de veces, mis ojos se detuvieron en la parte que Alexander había mencionado, me sorprendio que no mintiera, ya que efectivamente ahi decia que Nikolás Necker podía solicitar de mi presencia en el momento en que el quisiera, ¿como es que mi padre firmo algo así? pensé al ver su firma en las hojas, es como si hubiera vendido mi libertad, pero…¿que no el mismo me había prohibido acercarme a él?. Suspiré cerrando el contrato y guardándolo en mi bolso tenía que hablar con mi padre, preguntarle si estaba consciente de lo que había firmado y también aclarar las cosas con Nikolas, yo no era ningún objeto manipulable. Llegue a mi casa hechando humos, ni siquiera me detuve a preguntarme donde estaba Dalton y porque no me había recibido. Mi padre en esos momentos se encontraba en el salón de tiro, cuando practicaba aquello era porque estaba completamente tranquilo consigo mismo, desde lo de Dani nadie había entrado en esa sala. — ¡Papá! — dije alzando la voz para hacerme escuchar por encima de las detonaciones. — Maika — dijo sorprendido y guardando el arma — Muñequita, ¿que haces aquí?. — Papá odio que me digas así — dije con molestia al recordar que el imbécil de Alexander había optado por llamarme de la misma manera. — Lo siento Maika, siempre lo he hecho, pero dime ¿qué haces aquí?. — Te buscaba, necesitamos hablar sobre el contrato de Nikolas Necker. — ¿El contrato?. — Si — dije arrojando la carpeta frente a él, mi padre frunció el ceño mientras lo tomaba en sus manos — El contrato en el que prácticamente soy un intercambio para que tú jugador estrella no te deje varado. Vi a mi padre dejar la carpeta en su lugar, para mirarme con los brazos cruzados. — Hija no es… — ¿Es por eso que dijiste que me alejara de él? — dije furiosa — ¿Para no descubrir tu sucio secreto?. — Maika controlate, que soy tu padre. — Justo eso es lo que yo digo, soy tu hija y me has utilizado como parte de tus negocios, así que dime ¿Cómo debo de sentirme?. Entregó su arma a su asistente, para comenzar a caminar hacia la casa claramente era una invitación a seguirlo, tratar un tema así, no podía caer en cualquier oído. — Papá… — Dentro de la casa Maika. — ¡No! — él se giró sorprendido hacia mi. — ¿Has dicho que no?. — Lo que quiero es que destruyas el contrato, se porque lo hiciste, se porque Nikolas aceptó, así que quiero que hables con él y le digas que has deshecho el contrato, soy tu hija que no se te olvide. Esta vez fui yo la que lo dejó de largo. Me sentía traicionada, no solo por mi padre sino por aquel rubio encantador que en momentos se sentía como si en realidad se preocupara por mi, suspire dejándome caer en mi cama, esta situación me ayudó a darme cuenta de la respuesta que le daría a Nikolas Necker.
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