MI ESTÚPIDO HERMANASTRO. Capítulo 19. Nos quedamos así por unos minutos, lloró lo que tenía que llorar, lo ayudé a levantar, se apoyó en mí, vaya que era difícil no porque pesara solo que Álex era más alto que yo, casi ni podía caminar, ninguno de los dos dijo nada, caminábamos él apoyado en mí. Tomó tres sorbos, no le dije nada, porque podía sentir lo que él sentía, si yo me enterara que mi padre no era lo que yo idealicé no lo resistiría. Quise tomar un taxi, puso su cabeza sobre la mía, con la voz enredada solo dijo. —No-no quiero ir a casa todavía. Respiré, me desvié por ese lugar había un parque, llegamos y nos sentamos en el césped. Él se tomaba esos tragos como si el contenido de la botella tuviese agua, permanecimos en silencio, él tenía la mirada perdida al parecer lo úni

