MI ESTÚPIDO HERMANASTRO. Capítulo 17. Me rodeó con fuerza halándome hacia él, puse mis manos en su cuello, moví mis labios correspondiendo ese beso salvaje que me enloquecía, abrí mi boca dándole paso a su lengua que entraba y salía con tanta pasión en una guerra de movimientos, sintiendo un fuego recorrer todo mi cuerpo. Sus labios y los míos se movían en una sincronía perfecta, sentía su lengua hasta lo más profundo de mi boca, nunca antes me habían besado de esa manera, una mezcla perfecta de salvaje y pasión, mordía muy sensual su labio inferior, pero él hacía lo mismo con mi labio superior, nuestra respiración era agitada, parecía que nos devoraríamos los labios. Cuando nos quedamos sin aliento nos alejamos al mismo tiempo. Lo miré, aún no podía asimilar lo que pasó, ¡estaba en

