MI ESTÚPIDO HERMANASTRO. CAPÍTULO 48. Me besó largo y con fuerza incendiando mi sangre, susurró contra mi boca; —Te deseo mucho. Bajé mis manos por su perfecto abdomen, inhaló con fuerza, lentamente saqué su camisa sobre sus hombros y la dejé caer al suelo. Deslizó sus labios por mi mandíbula succionando suavemente, mientras mis dedos bajaban a su cintura quitando el botón y bajando la cremallera, sentí su erección firme contra mí. Moría por estar en sus brazos porque estaba segura que tendría que pasar mucho tiempo para estar con él nuevamente. Subió mi vestido de un solo halón dejándome solo las bragas, él se terminó de quitar la ropa que aún llevaba puesta sin alejar su mirada de la mía. Álex apretó la piel de mi pecho con sus dedos, mordió, lamió las curvas de mi cuello y homb

