MI ESTÚPIDO HERMANASTRO. CAPÍTULO 38 —¿Doctor por qué está así? ¿Qué le pasa? —inquirí. —Es normal por la impresión. Seguía helado y con náuseas, no alcanzaba a imaginar la impresión que se llevó para quedar así, cuando él era tan fuerte, yo no hubiese resistido. Lo abracé ejerciendo presión con mi mano sobre la suya, él seguía como en shock, podía sentir su angustia. —Eso quiere decir, ¿qué si eran nuestros padres? —volví a preguntar. —No señorita, al parecer no son ellos. Solté todo el aire que contenía…. Juro que me sentí aliviada, ahora entendía su impresión, no debió ser fácil ver dos cuerpos más cuando habían pasado 8 días. Al menos había una pequeña esperanza de que nuestros padres aparecieran, aunque la incertidumbre era peor si nunca aparecían, si sus cuerpos se los t

