POV: Mia Romano
Lo primero que pienso después de tener mi crisis es > Estoy impactada por lo que acaba de pasar, me duele el pecho y me cuesta pronunciar palabras, no me salen, necesito una explicación. Respiro y trato de hablar.
—¿Qué haces aquí? —observó a mi padre, que tiene su cara pálida, me supongo por la impresión de lo que pasó hace unos minutos —Papá, ¿Te gustaría darme una explicación? ¿Qué hace aquí?
—Tranquila princesa, ¿Cómo te sientes? —mi padre se acerca a mi lado tomándome las manos trato de sentarme pero él me ayuda y me sienta poniendo diversas almohadas en mi espalda —¿Necesitamos ir al hospital? —mi padre le pregunta y él niega, nuevamente toma mis manos y toma mi pulso
—No, ella estará bien —ahora me observa —voy a estar vigilando, mantente en esta posición y trata de respirar de manera tranquila, acabas de sufrir un cuadro respiratorio, trata de respirar de manera normal ¿Te duele algo? —veo que saca de su maleta un estetoscopio
—¿Qué haces? Te quiero ver fuera de mi habitación lo antes posible, no eres quien para venirme a decir que es lo que tengo que hacer —me duele mi pecho pero no permitiré que él esté aquí y mucho menos me revise —lo siento por lo que hice pero… —mi padre me interrumpe
—Pero, nada Mía. Estoy cansado de tus berrinches, te acaba de salvar la vida ¿Te comportas de esta manera? Te informo que Fernando se quedará porque desde hoy es tu nuevo fisioterapeuta y no podrá renunciar tan fácil como los demás —observo que mi tía se queda impactada al igual que yo al entrar a mi habitación
—¿Qué hace este tipo aquí? Es el enfermerucho del hospital, ¿cierto? —mi padre exhala —Raymundo ¿nos podrías explicar, qué hace este aquí? Este tipo no podrá venir a cuidar a Mía, yo había contratado a alguien más profesional
—Marina, no tengo que darte explicaciones en mi propia casa, ya dije que Fernando será el nuevo fisioterapeuta de Mía, más te vale que sigas sus indicaciones —mi padre me observa —¿entendido? —veo que se molesta mi tía a las indicaciones de mi padre
—Papá ya te dije en repetidas ocasiones que no quiero tomar terapias, las malditas terapias no sirven de nada porque siempre estaré atada a esa silla de ruedas —comienzo a llorar, esperando que funcionen mis lágrimas, nuevamente
—Señorita, perdón que me entrometa pero, usted necesita las terapias, ya que si se mantiene en una sola posición por un largo tiempo su organismo puede presentar diferentes complicaciones desde una infección hasta la muerte —me quedo sorprendida por lo que dice
—¡No! Claro que no, Raymundo ves lo que está diciendo este tipo, él no es un profesional —veo que mi tía se pone nerviosa pero finge con una risa burlona —Raymundo este tipo es un inepto. Mi sobrina ha estado en los mejores hospitales y nunca le han dicho eso.
—Señora, como le había explicado al señor, su sobrina puede presentar diferentes complicaciones en sus órganos ya que no tiene un movimiento, los órganos y los músculos se llegan atrofiar, dejan de funcionar ya que llegan a convertirse en sedentarios es por eso que aunque no camines —me observa —tu organismo debe de estar en constante movimiento y para eso son las terapias
—¿Usted cómo sabe eso? —pregunta mi tía —tú eres un simple enfermero así que Raymundo te pido que saques a este tipo de nuestra casa, mi sobrina no estará al cuidado de cualquier tipo
—Marina, callate. Esta no es nuestra casa, es mi casa. Además Fernando tiene un diplomado en fisioterapias y es cirujano ortopedista, es el indicado para el cuidado de mi pequeña, en el hospital solo estaba haciendo su pasantía así que no es cualquier enfermero, así que el cuidara de mi niña
—Raymundo, ya había contratado a diversos enfermeros para cuidar de mi sobrina, mi hermana no le hubiera gustado que entrara cualquier tipo a su casa —mi padre exhala nuevamente y masajea su sien
—Yo soy el que decide en esta casa, así que Fernando bienvenido y comienza con los cuidados de mi pequeña, cualquier cosa estaré en mi despacho —a punto de que mi padre salga por fin vuelvo hablar
—Yo no lo quiero —me cruzo de brazos —lo que ha dicho es una vil mentira, hemos ido al mismo hospital y nunca nos han dicho esto, es un manipulador que quiere alguna ventaja de nosotros por lo que hice —lo miro feo y mi tía asiente
—Mia Romano, no estoy preguntando si lo quieres o no, vas a tomar las terapias a partir de hoy así que no quiero tus berrinches tienes 26 años, deja de comportarte como niña de 5 años, estoy cansado… —observo como mi padre sale de la habitación y atrás mi tía. Lo observo de una manera indiferente, pongo los ojos en blanco cuando se me queda viendo como idiota.
—¿Cómo te sientes? —guardó silencio, no pienso contestarle —¿Me permites evaluarte? —trata de acercarse y lo detengo
—No, quiero que salgas en este momento de mi habitación —observó que no se mueve del lugar así que trató de estirarme para tomar una figurilla de mi mesa de noche y finjo aventarla pero él no se mueve del lugar al contrario se ríe.
—No creo que lo hagas, deja evaluarte y podrás descansar. Créeme que yo tampoco quiero estar aquí pero esto es gracias a tus berrinches —observó que se distrae al sacar objetos de su maleta, aprieto la estatuilla, no me gusta que me reten, espero que se voltee para aventársela.
—Bueno comencemos con tu evaluación —cuando él voltea para observarme aviento la estatuilla dándole en la frente cerca de su ceja dejándolo impactado tomándose de forma inmediata el lugar en donde lo golpee, se escucha un quejido y solo cierra los ojos —¿Qué hiciste? —grita frustrado, se quita la mano de su frente y observa que comienza a salir sangre, mi objetivo está hecho, con esto él saldrá corriendo como todos los que han salido.
—¿No creías que lo haría? Aléjate de aquí, es momento que te vayas porque te aventare otra estatuilla —comienzo a estirarme de forma inmediata me toma de las muñeca y se acerca a mi rostro
—Escúchame muy bien niñita —acerca su rostro al mío —no voy a permitir que sigas arruinando mi vida, así que tendrás que matarme porque no me iré de este lugar hasta lograr mi objetivo
—¡Suéltame! —arrebato mis manos y las suelta —¿Cuántos te pagó mi padre? ¿Por cuánto te has vendido? —observó que él niega con su cabeza —Eres un estúpido y buscaré la forma que nuevamente te corran. Ya que te vendiste y estás aquí, ve por mi desayuno, apúrate —comienzo a tronar los dedos.
—¡No me truenes los dedos! Traerte tu desayuno no está en mis funciones para eso tienes gente a tu servicio —cruza sus brazos y me observa. —Mañana regreso y espero pueda evaluarte no lo hagas por ti sino por tu padre, está cansado de estar cuidando a su bebita de 26 años —veo que se toma su frente en donde sigue saliendo sangre y sale de mi habitación.
—¡Hey! ¿A dónde vas? —golpeo la cama con mis puños cerrados —ayúdame eres mi empleado, debes de ayudarme —me siento frustrada por sus palabras, este tipo jamás trabajará para mi. Necesito ir con mi papá para decirle que no lo quiero, observó la silla y trató de estirarme para alcanzarla pero no la alcanzó, arrastrarme en mi cama me cuesta mucho trabajo comienzo a llorar por frustración recordando las palabras de mi padre >> ESTOY CANSADO << —Eres una inútil Mia