POV: Fernando Farré
Pienso, ¿Qué es lo que querrá ese señor? Ya afectó mi carrera su pequeña hija con esos lindos ojos que no puedo sacar de mi cabeza. Entro a la cafetería buscando al padre de esa berrinchuda de ojos hermosos lo veo sentado tomando un café, camino hasta su mesa y me invita a sentarme.
—Buenas noches muchacho ¿Cómo te encuentras? —veo en su rostro arrepentimiento
—Buenas noches señor ¿Cómo cree que debería de encontrarme? Usted y su hija cometieron un error, gracias a eso me expulsaron de mi universidad y me boletinaron en los hospitales ¿Cómo me encuentro? Me encuentro de maravilla —sonrió ante mi comentario mientras observo que el baja su rostro
—Lo siento muchacho ¿Tienes hijos? —niego de forma inmediata —los padres hacemos lo que sea por los hijos —se me vienen los recuerdos de mi madre que ella no dejó de trabajar a pesar de su enfermedad —para mí, mi hija lo es todo y más en su condición. Cuando nos informaron que ella no podría caminar a la edad de 9 años, no dude he hice lo que sea necesario para verla bien, que fuera feliz a pesar de estar atada a esa silla, mi pequeña no se encuentra bien —observó que el señor baja su rostro nuevamente, siento una opresión en mi pecho cuando me dice que desde pequeña no camina.
—Entiendo sus argumentos y lo lamento mucho pero antes de atacar, le sugiero que debe de investigar lo que está pasando, solamente la tome de sus muñecas para que dejara de hacerse daño, lo siento si llegue a tomarla con fuerza pero no podía dejar que se lastimara más.
—Al contrario, te agradezco mucho lo que hiciste por mi pequeña, por eso estoy aquí, quiero ayudarte. Hablé con tu amigo y me comentó que… ¿eres fisioterapeuta? —asiento
—Si, tengo un diplomado en fisioterapias y estaba a dos meses de graduarme como cirujano ortopedista —veo que abre sus ojos —pero como usted comprenderá, esto será imposible. Acepto sus disculpas pero me tengo que ir, el hecho que yo esté aquí no me ayuda en nada —me pongo de pie para salir de la cafetería, me siento incomodo el saber que ella ha estado sufriendo por tanto tiempo me hace perdonarla por su travesura.
—¡Espera! —me toma del brazo —Necesito de tu ayuda…
—¿Cómo podría ayudarlo? No soy psicólogo, su hija necesita ayuda psicológica, tengo una amiga en el hospital que es psicóloga ¿quiere su contacto?
—Gracias, te lo agradecería muchísimo —Guarda silencio y continúa hablando —Hace 17 años tuvimos un accidente, ella era muy pequeña. Los doctores nos comentaron que se lesionaron sus vértebras L1 a la L5, tuvo muchas operaciones pero ninguna resultó al principio se negó a tomar terapias, después comenzó a tenerlas pero con el tiempo ella se fue decayendo ahora cada vez intenta suicidarse, entra en depresión, aparte de la ayuda psicológica quisiera que retomara sus terapias.
—Lamento mucho lo que me comenta, siendo sincero no quisiera meterme en más problemas con ustedes. Muchas gracias por su ofrecimiento, le podría recomendar a un colega.
—Muchacho… ¿Cuánto quieres? —niego y sonrió por su estúpido comentario, seré pobre pero soy una persona honrada
—Señor, no se trata de dinero sino de ética profesional —me pongo de pie y caminó hacia la salida pero escucho su comentario el cual hace detenerme
—Muchacho, si aceptas haré que regreses a la universidad y te puedas graduar —esas palabras me dejan helado, lo que más deseo es que mi madre me vea graduado, se me vienen a la mente las palabras de Mateo HAZLO POR TU MAMÁ >> me doy la vuelta.
—Acepto señor pero no quiero tener problemas con su hija y mucho menos con usted, ¿podríamos firmar un contrato o algo que quede constatado sobre mi condición y su propuesta?
—Claro que si muchacho, te lo agradezco —El señor saca una tarjeta y me la entrega, al observarla veo la dirección de su casa —¿mañana te podrías presentar a las 7am? para poder firmar el contrato y comenzar con las terapias
—Claro que sí señor, mañana estaré ahí. Gracias —nos estrechamos la mano y salgo de la cafetería.
Llego a mi casa, verifico que mi madre se encuentre estable y me voy a dormir. Ha sido un día largo y aun no entiendo la presión que tengo en mi pecho al enterarme de la condición de esa chica, la chica de los ojos bonitos. *sonrió Recuerdo cuando la vi tratando de hacerse daño, no lo iba a permitir. Al día siguiente me levanto muy temprano, me preparó
—Gracias por venir muchacho adelante, vamos a mi despacho. Ya tengo el contrato solo falta tu firma —Observó la casa que es muy linda por dentro, típica casa de millonarios —¿gustas algo de tomar?
—Estoy bien, gracias —lo sigo y entramos a un despacho muy espacioso, tomó asiento y me entrega un sobre con el contrato que le había pedido, noto la cantidad que me pagará y las cláusulas las cuales destacan: 1. Él pagará mis gastos universitarios como pasantía, 2.Firmará mis horas de acuerdo a las horas que esté con su hija, 3.-El contrato solo será válido hasta que concluya mis estudios —señor, ayer solo me comento sobre entrar a mi universidad pero pensé que…
—Muchacho, seamos sinceros no podrás regresar como un becado, así que por mi cuenta corre toda tú carrera solo necesito que cuides y rehabilites a mi hija, no te fijes de lo demás, así todos salimos ganando.
—Gracias señor, prometo que estaré con su hija y la cuidaré como usted me lo pide —tomó el bolígrafo que está frente de mi y firmó de manera inmediata antes de que se arrepienta.
—Buena decisión muchacho. Te comento anteriormente han asistido otros terapeutas y enfermeros pero mi hija tiene un carácter muy difícil, tú eres testigo de eso, te pido mucha paciencia además quiero que recuerdes que tenemos un contrato que ninguna de las partes puede romper. Quiero que me informes sobre los progresos de mi pequeña.
—No se preocupe señor, seguiré sus indicaciones al pie de la letra y no romperé ese contrato. Comenzaremos con una evaluación para hacer un plan de trabajo, poco a poco le iré comentando lo que requiero de todas formas yo tengo aparatos que le ayudarían a su hija. ¿Bueno tendrá una colchoneta o camilla? No podría hacer los ejercicios en su cama ya que necesito que su columna esté lo más recta posible. ¿Tendrá los informes anteriores que le han hecho?
—Si, los tengo aquí —me entrega una carpeta —te comento que su tía Marina es la que se encarga de ella en ocasiones por trabajo tengo que viajar y no puedo dejarla sola. Su madre falleció en el accidente —veo su rostro que le duele —Entonces comencemos, ¿vamos a su habitación? —Asiento, observa su reloj —ya debería de estar despierta, desde que le dieron la noticia no sale de su habitación, si lo llegamos hacer es para ir al hospital por sus intentos de suicidio pero se la vive encerrada, acostada en su cama y rechazando la ayuda que se le ofrece. —nuevamente siento esta presión en el pecho, quiero ayudarla, necesito ayudarla.
—Eso podría afectar su salud, ¿no le han comentado que su cuerpo podría fallar de la noche a la mañana? Me supongo que el doctor les comento que aunque su hija no pueda mover sus extremidades debe de mantenerlas en movimiento por su coagulación, su oxigenación, su digestión, su presión arterial, que sus huesos se lleguen atrofiar principalmente tenemos que evitar alguna infecciones —observó cómo el señor se queda sorprendido a lo que le comento.
—Voy a ser sincero contigo Fernando desde el accidente donde perdí a la madre de Mía, su tía Marina se a echo cargo de ella, la lleva al doctor, revisa sus expedientes y sigue las indicaciones de los doctores le indican, jamás me ha dicho sobre lo que me comentas siguió un tratamiento de vitaminas pero ella tenía 12 años, tuvo diversas operaciones pero ninguna funciono entonces fue cuando ella entró en ese estado de negación y depresión.
Últimamente mi hija ha presentado muchas complicaciones con su respiración y coagulación, nunca nos informaron que es por no tener terapias o dejarla en alguna posición —comienzo a negar con mi cabeza —por cierto últimamente con cualquier golpe le salen hematomas en su piernas ¿Eso por que es?
—Es por falta de circulación, evaluare a su hija pero le pido lo antes posible que le vaya hacer unos estudios generales para verificar su organismo —veo que el señor asiente y subimos a la habitación, abre una puerta y observamos que su hija aun sigue dormida estábamos a punto de salir pero su respiración y escucho pequeños quejidos, de forma inmediata me acerco a ella, está teniendo un cuadro respiratorio.
Comienzo a quitar todas las almohadas que tiene a su alrededor para dejarla recta, le doy respiración boca a boca, me llama la atención un tanque de oxígeno, lo verifico y está lleno. Le coloco la mascarilla de oxígeno después de unos minutos la chica comienza a despertar y toser, observo esos ojos que desde el primer día no han salido de mi cabeza, está aterrada y sorprendida al verme, ella trata de quitarse la mascarilla pero la detengo.
—Detente, necesitas la mascarilla por un tiempo no la apartes —ella sigue en shock, observa a su papá y luego me observa a mí, de forma inmediata comienzo a tomar su pulso, su respiración comienza a regularse, voy quitando la mascarilla de oxígeno poco a poco —¿Cómo te sientes? ¿Sientes alguna molestia? —pregunto pero ella solo me observa sin contestar