Narra Gwen: Sus labios están tan cerca, él está tan cerca, puedo oír sus latidos ¿O son los míos?, su labio inferior roza lentamente con el mío, sus labios son cálidos y suaves, estamos a punto de besarnos, sólo nos separan milímetros pero, ¿Por qué no lo hace? ¿Por qué parece estar contemplándome de nuevo? —¿Qué pasa? —susurro, ¿Qué es lo que está mal? —No puedo hacerlo —murmura. ¿Qué?—. No puedo aguantar más las ganas de querer besarte, pero hay cosas que no puedo apresurarlas, Gwen sólo hay que dejarlas pasar. ¿Qué demonios está mal conmigo? —Que tengas buenas noches. —digo fría, salgo del auto pero vuelve a detenerme. —Nada está mal contigo. Ruedo los ojos y me voy hacia mi hogar, donde nadie me hace sentir incomoda o daña un lindo momento con lógicas estúpidas. Entro y mis p

