MARKUS Detuve el coche y me giré hacía los que me acompañaban, de pronto las risas y bromas habían cesado para convertirse en una cara de suspenso. Habíamos llegado a donde Angie había indicado que estaban. Era un edificio de piedra rojiza, de esos con escaleras por fuera para cada piso. Se veía en mal estado. Se encontraba en medio de un callejón que tenían basura regado por sus aceras. –Se supone q-que está ahí, ¿verdad? – murmuró Gema rompiendo el silencio. –Se supone que sí. Bajamos del coche mientras observaba a los demás encargarse de supervisar todo el lugar. Adaline bajó y me sonrió a los lejos. Un agente vino a nuestro lado y nos llevó detrás de todos los coches que habían puesto como escudo para rodear el edificio. –Manténgase aquí todos, entraremos a ver, todo el perí

