Después de aquel encuentro con mi vecina Yola y su especial amiga Alex decidimos quedar para otra ocasión pero con la excepcion que sería en un sitio más cómodo. Pasaron unos días y yo no me quitaba de la cabeza aquel encuentro, la imagen de Yola encima del capó del coche con sus piernas abiertas y su sexo brillando desafiante se entre mezclaban con la imagen del cuerpo perfecto de Alex. Telefoneé a Yola y le dije para no ofenderla que estaba deseando volver a verla, aunque mi mente estaba pensando más en Alex que en ella, Yola me respondió que ella también pensaba mucho en nuestro encuentro pero que le gustaría estar los tres de nuevo, Alex que trabajaba en una productora de eventos varios viajaba con frecuencia y justo estaba pasando unos días fuera de la ciudad, yo le respondí enseguid

