capitulo 2

1091 Palabras
Me encontraba en la oficina, por fin la empresa de mi padre está en su punto de equilibrio, no la perderíamos, sería nuestra, el préstamo al señor Wallace, por fin sería saldado, y no me sentiría culpable cada vez que la besaba, a ella, a esa mujer con la que contraje matrimonio. Mi padre se encontraba en la ruina debido a su mala cabeza, mujeres, alcohol, juego, lo llevaron casi a la ruina, la empresa se encontraba en números rojos, y teníamos riesgo de perderla, hace casi tres, años, no sabía que hacer o pensar, mi mejor amiga, Dania, me apoyaba en ese momento, pero los esfuerzos no eran suficientes, me sentía en desesperación, una llamada cambiaría mi vida, el señor, Luca Wallace, el empresario más importante de la ciudad, dueño de multinacionales, quería hacer un trato conmigo. Estaba recordando cada momento, mire en el escritorio una foto de ella, de mi esposa, de Emma, si bien no era hermosa, era bella, con mucha clase, con elegancia, la amaba de manera profunda, a pesar de las circunstancias de nuestro matrimonio, me avergonzaba cada vez que lo recordaba, mi suegro siempre me trato como una mercancía, y eso había sido. Emma se estaba comportando de forma extraña, no sabía lo que sucedía, pero desde hace días que ella me ignoraba, había tenido que salir de viaje y no llegue directo a casa desde la última vez que estuve ahí, bajando del avión me dirigí directamente a la oficina, era algo que siempre hacía desde el momento en que me case con ella. No soy un hombre cariñoso, pero yo amo a Emma, es la mujer con quien soñaba estar, me encanto en cuanto la vi en la oficina de su padre, pero bien sabía que el señor Wallace, nunca aceptaría a alguien casi sin fortuna como yo, tenía las deudas al mil, mi familia estaba a punto de caer en desgracia y yo tenía que hacer todo para sacarla adelante. Entre reuniones y demás, se me había olvidado llamarle a Emma, así que cuando lo hice, la percibí mucho más extraña, su voz, su hermosa voz no era la misma de siempre. Mi mente tenía muchas cosas se encontraban situadas ahí, con este último contrato, el adelanto le haría el cheque a mi jefe, y le diría que lo que me había prestado se encontraba liquidado; ya no me sentiría como un marido que habían comprado, ya podría estar con ella al cien por ciento, sin la culpabilidad de sentirme como un objeto de la propiedad del señor Wallace, sé que Emma, no se encontraba enterada de esto. Días antes al saber que cerraría ese trato después de su viaje de negocios, se sintió enormemente feliz, no podía decirle a Emma la verdadera causa de su felicidad, el poder estar ahora bien en pareja; hizo lo primero que vino a su mente, llamarle a Dania para comunicarle la noticia, ese día se encontraba en su casa. ----¡Por fin, lo he logrado!--- su voz era alegre—por fin poder terminar con esta maldita falsa, Dania, por fin podre estar bien, con la mujer que amo, había esperado este momento desde hace dos años, dejar de fingir con Emma, es lo que más quiero--- Robert hablo de forma jovial y se escuchaba de forma cariñosa hacia su mejor amiga; una persona se encontraba escuchando la conversación detrás de la puerta del despacho, era Emma, quien le iba a decir a su esposo, que la cuenta se encontraba lista, pero se quedó helada al escuchar eso--- si Dania, bien sabes cómo fue el trato con mi suegro, me casaba con Emma a cambio de dinero, pero ya estoy cansado de ... --- hasta ahí escucho Emma y no termino de escuchar la conversación---- si, como escuchas, ya estoy harto de esto, quiero demostrarle mi amor a Emma de manera sincera, siempre ha sido sincero, pero mi suegro constantemente me recuerda el trato, esto claro sin que Emma, lo sepa, yo me case con ella debido a que me enamore desde que la vi--- su voz se escuchaba completamente enamorada. No sabía que su esposa había malinterpretado la conversación con Dania, y mucho menos que había escuchado acerca del trato que tenía con su padre, no sabía las consecuencias que esto traería a su vida, y a la vida de ambos. Al terminar la reunión con los inversionistas, salió de la gran oficina y se dispuso a ir a su casa, cuando miro que su padre iba entrando de nuevo en estado de ebriedad, al parecer el último tratamiento no había funcionado, era desesperante y frustrante para él, su madre había fallecido de cáncer hacia tres meses, lo cual hizo que su padre recayera de manera abrupta, pero no tenía tiempo de lamentarse, era momento de hacerse cargo. ---creo que sabes, padre, ----- hablo él con voz tranquila—que sucedería si volvías a tomar, tendrás que ir de nuevo a rehabilitación, el hombre sonaba un poco duro y cansado. El padre de él, el señor Patterson, se miraba ebrio y desafiante-- ¡tú no me dirás que hacer!, yo soy libre, solo vine a que me dieras más dinero, y me dejaras usar la tarjeta de crédito, lo que me das semanalmente ya se terminó--- dijo el hombre--- me lo darás o le diré a Emma, que te casaste por interés, y que eres una mercancía que ella compro--- amenazó el hombre a su hijo-- Robert sintió un balde de agua helada, era un hombre cabal y de buenos sentimientos, no podía creer que su padre le hiciera esto, y que lo amenazará de esta manera, él amaba a Emma, la adoraba, no iba a permitir que su felicidad se fuera, y menos por culpa de su padre, recordaba con repugnancia como el padre de Emma le había ofrecido el dinero a cambio de casarse con su hija, igual sintió repugnancia hacia él, ya que acepto el trato, no importaba cuanto amara a Emma, había aceptado. Emma y él, se conocían desde adolescentes, él era mayor que ella por tres años, iban juntos en el mismo colegia y siempre había tenido buena relación con ella, si bien no era la chica más guapa, y tenía acné en ese momento, era la más inteligente, la de mejor sentido del humor, y la de mejor cuerpo, siempre le había gustado, sólo que era cobarde por el qué dirán. Tenía que evitar que su padre hablara, pero ya era demasiado tarde Emma lo sabía todo.
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