bc

La noche eterna.

book_age18+
45
SEGUIR
1K
LEER
venganza
poderoso
bxg
pesado
misterio
frío
sword-and-sorcery
multiverso
tierra supernatura
brutal
like
intro-logo
Descripción

En un mundo donde el sol en algún momento dejó de salir, o tal vez nunca existió, Virgeel Krovax es un hombre, o al menos lo era, hasta que fue mordido por un hombre lobo. Sediento de venganza hacia las dos especies que han mantenido una guerra por el dominio de este mundo sumido en el caos por la noche eterna, Virgeel cazará a todos los hombres lobo y vampiros necesarios para apaciguar esa sed de venganza provocada por aquellos que le quitaron todo lo que una vez amó.

chap-preview
Vista previa gratis
La noche Eterna. Acto 1 : La incursión.
Desde hace cien años, la humanidad quedó en el fuego cruzado de una guerra entre hombres lobo y vampiros. Las civilizaciones cayeron de a poco, las estructuras quedaron inutilizadas, la tecnología que en ese entonces comenzaba a ver la luz, perdió toda oportunidad de surgir, y los supervivientes de aquella terrorífica batalla huyeron a los poblados más pequeños. Escondidos entre los bosques y la penumbra, los humanos lograron sobrevivir a aquella guerra que nada tenía que ver con ellos. El problema era, que los humanos eran la presa de alimento para ambas especies en guerra, y siempre, de una u otra manera, muchos humanos morían a manos de una de las dos especies. Todo comenzó una noche de invierno, en Rumania. La nieve caía sin cesar y todo el mundo estaba en casa esperando a que la tormenta pasase. El único problema era que esa tormenta nunca acabaría, al menos no de la forma en que los humanos esperaban. Las horas pasaban, y la nieve comenzaba a cesar, pero la tormenta que subyugaba a la humanidad no tenía nada que ver con la nieve, sino con la noche. Aquella noche de invierno se convirtió en una eterna penumbra para el mundo entero. Desde hace cien años, la noche ha reinado sobre el planeta y el invierno ha azotado al mundo entero. Cuando la noche eterna comenzó, fue cuando se desató aquella terrible guerra entre hombres lobo y vampiros. Fue cuando se hicieron más poderosos y osados para salir a plena vista. Hasta ese entonces los humanos creían que los hombres lobo y los vampiros eran cosas de cuentos de terror. Pero aquella primera noche de lo que luego sería llamada la noche eterna, fue el terror, puro terror, y para nada cuento. En la era en la que las armas de fuego estaban en su apogeo, se descubrió que contra ellos no eran tan útiles. Hacía falta algo más. La forma más sencilla de matarlos era atravesando sus corazones – en el caso de los hombres lobo – con una cuchilla hecha de un material que solo podía ser forjado como espada, debido a la escases de tecnología para compactarlo en una bala. Y decapitándolos – en el caso de los vampiros – con esa misma espada para luego quemarlos. El quemarlos era completamente necesario con ambos monstruos. Los humanos hallaron a un hombre. Un artesano capaz de forjar aquellas cuchillas que les permitirían enfrentar a estas criaturas infernales, y poco a poco se inmiscuyeron en una guerra que al principio, no tenía nada que ver con ellos y que aun así les estaba costando sus vidas, su mundo, y su existencia. Entonces levantaron fortalezas en medio de los bosques, en zonas rurales y las convirtieron en sus nuevas ciudades. Las atestaron de antorchas encendidas en fuego para mantener todo bien iluminado y fue como si por una vez la luz reinara en algún lugar de aquel planeta sumergido en la penumbra. Mi nombre es Virgeel Krovax. Nací en un poblado de lo que una vez fue gran Bretaña hace veinticuatro años. Desde pequeño a mí – como al resto de los niños nacidos en la noche eterna – me entrenaron para convertirme en un guerrero y así poder defenderme y a los míos, de los hombres lobo y los vampiros. Nuestro pueblo era una gran fortaleza. Una de las más grandes y mejor protegidas de todas las fortalezas humanas que había alrededor del mundo. Habíamos sido atacados en varias ocasiones pero en ninguna esa criaturas infernales habían conseguido entrar a la ciudad. Teníamos guerreros fuertes y temerarios que le hacían frente a la muerte sin un ápice de miedo. Hasta que, una noche, todo se fue al carajo. Los vampiros atacaron la ciudad. Eran rápidos, mortíferos, y casi imposibles de vencer. Hace tres años, los vampiros hicieron estragos en nuestra fortaleza, y uno de ellos mató a mis padres y a mis hermanos. Hasta entonces yo no quería tener nada que ver con esta guerra. No tenía ningún bando y en ese instante, decidí ayudar tanto a los humanos como a los hombres lobo. Algunos no eran tan malos como parecía e incluso tenían tratos con los humanos. Hasta hace año y medio. Durante un intercambio de información, mis hombres y yo fuimos emboscados por un hombre lobo muy poderoso. El mató a todos mis hombres, me cazó, me persiguió e intentó asesinarme también. Pero solo consiguió morderme. Su mordedura provocó que me transforma en uno de ellos, pero jamás iba a formar parte de su especie. Me negaba rotundamente, sobre todo por el odio que sentía hacia los hombres lobo después de aquella noche. Aquel hombre lobo no asesino a guerreros cualesquiera. Entre ellos se encontraba la mujer que amaba. Amalia fue asesinada junto con mis mejores guerreros y eso despertó en mí una sed de venganza insaciable. Ahora era un hombre lobo, pero cazaba a los que eran como yo y a los vampiros por igual, en busca de venganza contra el hombre lobo y ese vampiro, quienes me quitaron lo que más amaba. Ahora cuando la gente me pregunta de qué lado estoy, prefiero decir que estoy de mi lado. Ese donde los humanos son solo un medio para un determinado fin para mí. Ese donde lo único que importa es mi objetivo, donde aquellos que quieran muertos a los hombres lobo y los vampiros pueden serme de ayuda pero jamás mis aliados. Ese donde no tengo que rendirle cuentas a nadie por lo que soy o lo que hago. No interfiero con nadie, nadie interfiere conmigo. A los humanos no les gusta mi manera de hacer las cosas, pero a fin de cuentas les sirve y necesitan de mi poder para enfrentarse a ellos, así que les toca aceptar mis métodos y no meterse en mi camino. Estoy en cada reunión en la que planifican una incursión a un aquelarre o una madriguera. Los vampiros y hombres lobo de bajo rango me temen, y siempre vigilan sus espaldas en esta noche eterna, porque siempre estoy al acecho. Cual cazador acechando a su presa. Luego de haber sido mordido, de alguna manera me encontré con alguien. Él ha sido mi único aliado verdadero en todo esto. El único que no se alarmó por mis nuevas capacidades y en lugar de ello me enseñó a controlarlas y a usarlas en contra de aquellos que me hicieron todo esto. Si, era el artesano. El mismo artesano que hace cien años ayudó a los humanos, dándoles armas capaces de matar a las criaturas que azotaban el mundo con su interminable guerra. No sé cómo ni por qué, pero seguía con vida y parecía no envejecer. Él, al verme, decidió entrenarme, me enseñó a combatir a los hombres lobo y los vampiros y luego me dio armas capaces de derrotarlos. Con mi nueva fuerza y mis nuevas destrezas, combinadas con esas armas, no habría hombre lobo o vampiro que pudiera hacerme frente. El artesano fabricó para mis cuatro diferentes tipos de armas. Dos hachas cortas de estilo vikingo color n***o con un diseño bélico intimidante. Dos kukris cuya hoja era de color n***o también y el mango de color azul metálico. Unas espadas dobles del mismo color que las hachas y los kukris, pero con un diseño muy peculiar. La empuñadura de ambas espadas era delgada y con el aspecto de ser hilos gruesos trenzados. Al final en el pomo tenía un semi arco y un semi triangulo, y a la mitad una pequeña argolla a través de la cual pasaba una delgada barra de metal que conectaba al resto de la empuñadura. Luego, la guarda, tenía forma circular y se componía de dos piezas circulares. La primera, era la exterior, más delgada pero también más grande. La segunda aparentaba ser el núcleo. Era más gruesa y más pequeña y se ubicaba justo en medio de la bobina. La pieza superior tenía grabado pequeños patrones triangulares que le daban el aspecto de una rueda de carreta cuando comenzaba a girar sobre el núcleo. Esta parte era completamente de color n***o igual que el resto de la bobina y el núcleo era de color rojo cromado. De la bobina, hacia la parte frontal de la empuñadura, salía un semi arco que hacía las veces de guardamanos y hacia el filo salía un triángulo curveado de color rojo cromado con un delineado n***o que se extendía hacia la parte posterior del filo y le daba la forma curveada a la espalda de la espada adelgazándose hasta la punta. De en medio de la bobina salía una barra de metal de color n***o igualmente, que formaba el filo de la espada conectándolo también con la parte posterior o espalda, en la que ambas piezas convergían justamente en la punta del filo. Al principio de la hoja, la pieza posterior, que era la mitad de esta, tenía un pequeño espacio que dejaba ver una pequeña abertura en forma de triángulo curvo, como si se tratase de dos piezas traspuestas bidimensionalmente. Y el resto de la pieza posterior se conectaba a la pieza frontal o filo, con pequeños hilos de metal que daban el aspecto de trenzas. Estas espadas tenían una peculiaridad más allá de su diseño. Aparentemente, gracias a los poderes mágicos del artesano, la espada podía retraerse hasta quedar solo la guarda, y la empuñadura. De esa forma era mucho más fácil llevarla. Por último, la cuarta arma que me entregó, se trataba de un arco, uno enorme, imponente e intimidante, cuyo diseño era muy parecido al de las espadas, con una bobina de compuesta por dos piezas circulares igualmente, que al igual que las espadas, le daba la capacidad de retraerse. El tamaño completo del arco era casi el mismo de mi estatura – yo media un metro ochenta y dos – y también era de color n***o. Me dio también un par de brazaletes del mismo color que las armas. Los brazaletes se podían convertir en unos poderosos y resistentes escudos cada vez que yo los necesitara. Me armó con unas botas hechas con magia y una capa con capucha que pese a lo que pudiera pensar, me daban mucha mayor movilidad y también me protegían de los ataques de mis enemigos. Dijo que el cómo decidiera usar cada una de las armas que me había dado, era mi problema. Que tenía libertad para hacer con ellas como quisiera. Y no iba a dudarlo ni por un segundo. Pero no me dejó salir de aquella cueva donde lo encontré hasta que pasó año y medio más. Luego me entregó todas las armas y el equipamiento que me había dado al principio. Dijo que ya estaba listo para enfrentarlos. Ese sería el comienzo de una leyenda que aterrorizaría a todos, desde el más chico hasta el más anciano, sin importar si era lobo, vampiro, o humano. Tenía un solo objetivo. Eliminar a todos los hombres lobo y vampiros en mi camino hasta encontrar a Voltar y Ludovolk, el vampiro y el lobo a quienes juré matar con mis propias manos para vengar las muertes de aquellos a los que amé alguna vez. Lo que no sabía era lo que tardaría en lograr mi cometido. Casi tres años luchando y haciéndome con la reputación más temible del mundo y la noche eterna. Esta es mi historia, así comienza, así prosigue, y así termina. Persigo a los hombres lobo y a los vampiros por igual. Nada me detiene en mi camino. El invierno es mi armadura y la penumbra mi espada. Soy la sombra que se mueve entre los árboles, el vestigio de una vieja humanidad y la representación de la muerte en carne viva para aquellos que se creen invencible. Soy la peor pesadilla de aquellos que usan la noche para cometer actos atroces. Yo soy la atrocidad encarnada. Soy la impiedad hecha hueso. Soy el juicio de las criaturas de la noche. Tiemblen y huyan de mí si pueden. Donde quiera que se escondan, los encontraré, los enfrentaré, y los exterminaré. Hasta que no quede ni uno. Hasta entonces no descansaré, hasta entonces no dejaré de cazarlos. Soy un hombre lobo, y usaré este poder para liberar a la humanidad de mi nueva especie y los vampiros por igual. La incursión.El joven Virgeel Krovax, un muchacho de veinticuatro años, es un hombre lobo. Él está sumergido en una lucha incesante para vengarse de aquellos seres que les arrebataron a las personas que más amó. Su familia, y la mujer que amaba fueron asesinadas por un vampiro llamado Voltar, y un hombre lobo respectivamente, llamado Ludovolk. Este último mordió a Virgeel en un intento por asesinarlo también junto al resto de sus hombres y tras haber fallado rotundamente, el muchacho terminó por convertirse en uno de ellos, pero con ningún interés en formar parte de este bando. Los humanos lo rechazaron y lo repudiaron cuando supieron lo que era y ahora era un paria de la sociedad. Un joven sin un hogar al que volver ni aliados a los que acudir, solo en una penumbra eterna sobre la que reinaban las dos especies más poderosas y peligrosas de la tierra, que se hallaban en una eterna guerra por el dominio y control del mundo de la obscuridad. Decidido a cobrar venganza en contra de Voltar y Ludovolk, dos señores de la guerra de sus respectivos bandos, Virgeel emprendió una búsqueda sin saber bien que buscar, hasta encontrarse con Valeck el Artesano. Un hombre de existencia milenial que aparentaba tener unos cuarenta o cincuenta años de edad pero que en realidad tenía más de cien. Valeck le proporcionó equipo y armas al muchacho y lo enseño a controlar sus poderes de hombre lobo. Le enseñó a controlar la transformación y el muchacho juró jamás usar tal transformación para pelear. No quería parecerse en lo absoluto a esas repugnantes criaturas según él. Después de un año y medio de entrenamiento, Valeck el Artesano, le entregó a Virgeel todas sus armas y su equipamiento alegando que estaba listo para enfrentar a sus mayores enemigos. Valeck aseguró que el muchacho no tendría rival, pero jamás imaginó que su sed de venganza lo haría tan temible para sus enemigos. Luego de haber dejado la cueva en donde Valeck se ocultaba, Virgeel viajó durante días hasta llegar a Cambridge. Una de las fortalezas más grandes después de Harlem, la vieja fortaleza donde él vivía antes de todo. Supo que en Cambridge se reunía un consejo de guerra para planificar un ataque a una madriguera de lobos. Era su oportunidad perfecta para poner a prueba todo lo que había aprendido durante aquel año y medio con el artesano. Al llegar a Cambridge, en la enorme muralla se posicionaban un centenar de arqueros y justo sobre la puerta, dos vigías que controlaban la entrada y la salida de la ciudad. El más grande de los vigías, un hombre de aspecto barbárico, corpulento y alto, miró fijamente al muchacho y le preguntó con voz ronca. – ¿Quién eres y qué quieres? – Quien soy no importa – respondió el muchacho sin mostrar su rostro cubierto por la capucha y se sonrió con sorna – pero lo que quiero por otro lado… eso sí que les interesara. – Arqueros… ¡Prepárense! – Gritó el otro vigía, solo para caerse hacia atrás atemorizado cuando encontró que el muchacho al que quería que apuntaran, ahora se hallaba delante de sí. Virgeel se quitó la capucha, miró al otro hombre, el más alto, y le dijo – vengo a unírmeles para la incursión que quieren realizar en esa madriguera al norte de aquí. – Eres como ellos – espetó el bárbaro con una ira que casi era palpable – tu… – No soy como ellos – dijo él con mucha calma – puede que tenga habilidades como las suyas, pero en lo absoluto soy como ellos. Yo solo quiero matarlos a todos – de pronto la mirada del muchacho se había hecho en extremo siniestra, tanto que el bárbaro frente a él incluso comenzó a retroceder temblando. – ¿Quién rayos eres? – Inquirió el otro hombre en el suelo con un hilo de voz. – Solo déjenme pasar. Si quisiera matarlos, ya lo habría hecho. Con lo veloz que soy, ninguno de sus arqueros hubiera podido hacer nada. ¿Ya se dieron cuenta no? Ambos vigías se hicieron a un lado, el muchacho sonrió con sorna y de un salto entró a la ciudad. Caminó por las calles siendo seguido y vigilado por un montón de arqueros hasta llegar al centro en donde se hallaba la sala de guerra. Un auditorio que se podía encontrar en cada ciudad, donde los guerreros se reunían para preparar sus estrategias de combate contra los lobos y los vampiros. El joven entró a la sala de guerra y todos en ella hicieron silencio y le miraron atentamente. El hombre frente a la enorme mesa redonda lo miró inquisitivamente y luego que hubo dado un par de pasos dentro de la sala, este mismo habló. – ¿Quién eres y qué quieres? – Dijo haciéndole la misma pregunta que el vigía le había hecho antes. – ¿Acaso es la única pregunta que se saben? – Reprochó él – mí nombre, es Virgeel Krovax… – Es el sujeto que fue mordido y sobrevivió, es uno de ellos – gritó otro hombre dentro de la sala y todos sacaron sus espadas de inmediato. – Por el amor a… ¿Dios no saben hacer otra cosa? Miren… no soy su enemigo, y no quieren pelear conmigo. No podrían vencerme aunque quisieran – pese a sus advertencias, ellos insistían en enfrentarlo y no le quedó de otra más que sacar sus espadas. Al menos unos quince se le lanzaron encima y antes que sus espadas y las de ellos chocaran, el hombre que le preguntó quién era los detuvo a todos. Lo miró nuevamente y luego a sus espadas y dijo. – ¿Te envió el Artesano? – Exactamente, por fin alguien que lo entiende – dice casi fastidiado. – Pero eres un hombre lobo… ¿Por qué querrías matar a los tuyos? – Que quede bien claro que no considero a esas repugnantes criaturas como “los míos”. Esos malditos monstruos asesinaron a mis seres más amados y me convirtieron en esto. Les devolveré una cucharada de su propia medicina y usare este poder que me dieron para acabarlos. Por eso estoy aquí. Para ayudarlos a ustedes en esta incursión. – ¿Qué ganas tú con todo eso? – Es simple. Yo solo quiero una cosa. Matar hombres lobo y vampiros. Yo mato tantos lobos como me plazca y ustedes conquistan la madriguera y se libran de esas pestes. – ¿Por qué deberíamos confiar en ti? – Preguntó una mujer de aspecto hermoso. Parecía tener la misma edad que él. Su cabello era n***o y le caía por la espalda hasta el trasero. Tenía la tez tan blanca como la leche y sus ojos eran de un color grisáceo. Era hermosa a simple vista. – Porque si quisiera matarlos, ya lo habría hecho. – ¿Cómo sabemos que no nos estas dirigiendo a una trampa? – Cuestionó ella. – Solo aquellos a quienes el artesano considera dignos, son capaces de portar sus armas. Él jamás le daría sus armas a un hombre lobo o vampiro para enfrentar a los humanos. Estas armas están hechas para enfrentarlos a ellos. La mejor prueba de que pueden confiar en mí, es que llevo las armas del artesano. – Samantha... guerreros de Cambridge, aceptemos la ayuda de este hombre – dijo el sujeto que había hablado primero – y yo, Antuant Dupont, juro por mi honor que asumiré la responsabilidad por cualquiera de sus acciones, buenas o malas. Yo mismo lo eliminaré si llegase a ser una amenaza para nosotros y nuestras familias – miró a Virgeel quien sonreía casi con burla y le dijo – aceptaremos tu ayuda pero… lo harás a nuestro modo. – Tú mandas amigo – dijo Virgeel con sorna. – Acercate – dijo Antuant y continuó – este es nuestro plan… nuestros hombres han estado haciendo reconocimiento durante algunas semanas. La madriguera es grande y está bien protegida. Se compone de cuatro secciones amuralladas. La primera muralla es la más grande. Está protegida por arqueros y trampas mortales. Después de pasar la primera muralla no encontraremos con un campamento de guerreros a pie. Estos dominan sus transformaciones licantropas y son mucho más peligroso. Luego en la segunda muralla, es más corta pero está mejor protegida por perros guardianes y arqueros y arpones que salen de la parte inferior de la muralla. Esta segunda muralla es una fortaleza interna. Hay enemigos escondidos literalmente dentro de la muralla. Al pasar la segunda muralla habremos llegado a la tercera sección. En esta parte de la madriguera se encuentran las viviendas de los hombres lobo que la habitan. La ultima muralla es la más pequeña pero la más difícil de pasar. Está protegida por lobos gigantes y licántropos por igual. Aquí también hay arqueros y son más difíciles de evitar. Detrás de la tercera muralla se encuentra el castillo y donde vive el señor lobo. Un hombre lobo más poderoso y peligroso que todos los demás como ya sabrán. Acabaremos con los arqueros de la primera muralla y daremos tiempo para que alguien entre y abra la puerta desde dentro. – Ese alguien puedo ser yo – dijo Virgeel y todos lo miraron. – ¿Seguro? – Preguntó Antuant y él asintió. – ¿No te parece sospechoso Antuant? Ahora él quiere entrar primero a la fortaleza de los lobos. – Calma, calma. Si tanto les preocupa, Samantha y yo entraremos con él. – Tú eres nuestro comandante y la Samantha la segunda al mando – replicó el hombre. – Precisamente por eso… si no salimos en menos de cinco minutos, se retiraran y pondrán precio por la cabeza de este hombre. *** El momento de la incursión había llegado. El ejército de guerreros humanos que acampaba a unos quinientos metros de la primera muralla estaba preparando sus arcos. Virgeel sacó su arco dejando a todo el mundo sorprendido. El arco era realmente impresionante e igualmente intimidante. Tomó cuatro flechas enormes, tensó la cuerda y giró el arco hasta que quedó horizontalmente. Entonces soltó y las flechas atravesaron a los primeros cuatro arqueros. Eso fue todo para que el resto de los arqueros junto a Virgeel dispararan sus arcos también. Virgeel, Antuant y Samantha corrieron a toda prisa por un costado hasta la muralla y mientras los arqueros estaban ocupados defendiéndola, los humanos intentaban abrir desde afuera. Virgeel sin esperar a sus dos acompañantes y menos dispuesto a hacer las cosas como Antuant le había dicho, se impulsó y de un salto llegó al otro lado de la muralla. Los lobos allí presentes lo miraron y dos de ellos se le fueron en encima. El joven sacó sus hachas, se agachó, giró y le cercenó la pierna a uno de ellos. Con la misma se levantó y clavó el hacha izquierda en el mentón del otro, traspasándolo y matándolo en el acto. Un tercero se acercó y le lanzó el hacha derecha clavándosela directamente en cara. De ella emergió una especie de cadena que estaba amarrada a Virgeel y con esta tiró del hacha para recuperarla. Otros dos se acercaron con espadas, hachas y escudos y el abanicó el hacha derecha maniobrándola con la cadena, logrando ensartarla en la espalda del que tenía el escudo. Tiró de la cadena y eso lo impulso hacia el de escudo ya muerto, en el camino giró para esquivar una espada y le cortó la garganta al otro con el hacha izquierda. Al caer al suelo se la lanzó a otro que venía corriendo y se la clavó en el pecho, tiró de ella por la cadena y comenzó a maniobrar ambas hachas con las cadenas. Giraba casi danzando con aquellas hachas encadenadas a sus brazos que danzaban mortíferamente alrededor de él, destrozando a todo aquello que encontraban a su paso. Y cuando ya no había ni uno solo que pudiera enfrentarlo, tiró de las cadenas nuevamente y sujetó las hachas por el mango. Para cuando Antuant y Samantha llegaron arriba, y comenzaron a despejar la muralla de los arqueros, Virgeel ya había abierto la puerta. Todos estaban sorprendidos. No habían pasado cinco minutos y él había logrado derribar por si solo a todos los hombres lobo de la segunda sección de la madriguera. No esperó a que los demás guerreros entraran y en su lugar corrió a toda prisa hacia la segunda muralla. Los arpones volaron hacia él y el muchacho los esquivó todos con gracia y estilo. Sujetó uno de los arpones y lo regresó con una fuerza violenta hacia la muralla habiendo una grieta en ella. Entró por esta grieta y sacó los kukris. Los hombres lobo no tenían ni la más mínima oportunidad de responder a sus ataques. Los que eran rápidos y letales de manera inmediata. Descuartizó con los kukris a todos los lobos ocultos dentro de la muralla y salió al otro lado abriendo la puerta al instante. Y entre tanto que los hombres de Antuant alcanzaban su posición, él sacó sus hachas de nuevo. Comenzó a matar a todos los lobos uno por unos hasta que los hizo correr a todos llenos de pánico. Estaba cubierto de sangre y su cuerpo humeaba por el calor que desprendía. La nieve bajo sus pies estaba manchada de rojo y él no paraba de destrozar a los hombres lobo. No habían transcurrido diez minutos cuando él solo ya había despejado las primeras dos murallas. Entonces caminó hasta la tercera y última y esta si iba a suponer un reto. Los arqueros le dispararon y él se protegió con los escudos de sus brazaletes. Los lobos gigantes corrieron hacia él. Un total de veinte, y los licántropos por igual también lo hicieron. Virgeel saltó sobre uno de los lobos y enlazó ambas hachas maniobrándolas con las cadenas, alrededor del cuello del lobo, luego volvió a saltar y tiró de ambas cadenas, decapitando en el acto al lobo. Estando en el aire, a más de tres metros de altura, volvió a maniobrar las hachas y clavó una en la cabeza de otro lobo gigante y la con la otra decapitó a un licántropo. Cayó al suelo y dos lobos gigantes le cayeron encima. Retrajo un hacha y con ella abrió el pecho del lobo. Al otro le dio una poderosa patada en reversa y maniobró la otra hacha hasta clavársela en la cabeza. Luego un licántropo logró atacarlo con sus garras pero él se protegió con los brazaletes. Otro se le acercó por la espalda y antes que lo golpearan, giró sobre el suelo se levantó y dio una voltereta con las hachas danzando en el aire. Sacó los kukris y los lanzó a los dos licántropos, luego con las hachas derribo a otros cuatro de un solo golpe y todo antes la mirada llena de terror de los guerreros de Antuant y de él mismo. En unos pocos minutos había logrado arrasar con todos los enemigos que protegían la tercera muralla. Abrió la puerta y caminó en dirección hacia el castillo. Muchos de los hombres de Antuant estaban ocupados destruyendo la ciudad mientras que los más diestros estaban siguiendo a Virgeel. El señor lobo salió de su castillo y le plantó cara. Aquel licántropo media dos metros y medio y era mucho más corpulento y musculoso que el resto. – Percibo en ti un aroma diferente – dijo el lobo con voz gutural – eres como nosotros ¿Y aun así nos atacas? – No soy como ustedes – replicó Virgeel – uno de ustedes me mordió y ahora lo estoy buscando para matarlo… ¿Te suena de algo el nombre Ludovolk? – Que lastima pequeña alimaña. Jamás podrás llega a él. Tendrás que pasar por muchos de nosotros antes. – Mataré a todos los que se atraviesen en mi camino hasta llegar a él – espetó Virgeel y lanzó sus hachas contra el lobo a una velocidad a la que no podría esquivarlas. El imponente monstruo capturó las hachas por el filo dejando sorprendido a Virgeel y todos los demás y tiró de las cadenas. El muchacho no tuvo tiempo de reaccionar y cuando estuvo a centímetros de él, el lobo le propina un fuerte golpe en la cara que lo estrelló contra el suelo frente a sus pies. Entonces le puso uno de sus pies en la cabeza y comenzó a presionarla. Luego de un minuto le quitó el pie de encima y se dispuso a matarlo, pero Virgeel se levantó tambaleándose y cuando el gigantesco licántropo quiso destruirlo con sus garras, el muchacho gritó furioso y le devolvió el golpe. Sus puños chocaron y un estallido eléctrico mandó a volar al licántropo a varios metros de distancia. El cuerpo de Virgeel irradiaba un brillo amarillo y parecía que chispas eléctricas brotaban de él. Volvió a gritar, el licántropo se puso en pie de nuevo, tambaleándose, y cuando recuperó el equilibrio se defendió de Virgeel, pero era demasiado tarde. El muchacho era cien veces más rápido y fuerte ahora. Sacó las espadas y las abanicó con tanta rapidez, que nadie se dio cuenta cuando fue que mutiló cada uno de los miembros del lobo hasta decapitarlo, e un impresionante baile de espadas. El quedó bañado por la sangre de su oponente, y a lo lejos, había alguien mirando todo. Alguien que sería la única persona con el conocimiento sobre lo que Virgeel era realmente. El Artesano Valeck ahora depositaba toda su confianza en el hombre que se le fue mostrado como el rey centelleante. El elegido para convertirse en el nuevo guardián del aspecto de la existencia del trueno. Uno de los siete elegidos para restaurar el equilibrio finalmente.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

La Compañera Rechazada

read
135.0K
bc

La Venganza De La Ex-Luna

read
4.4K
bc

Esposa olvidada

read
17.0M
bc

Príncipe Reagan

read
20.3K
bc

Embarazada después de una noche con el rey Lycan

read
6.6K
bc

Una mate para el Alpha

read
151.0K
bc

La Maldición del Alfa: El Enemigo Interior

read
18.5K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook