Alianza.

5000 Palabras
En las desoladas y oscuras tierras del mundo de la noche eterna, en algún lugar de lo que en otro tiempo y en mundos paralelos sería la gran bretaña, los ejércitos de hombres lobo, o mejor dicho, de Lycans, y de vampiros, estaban en una guerra constante por el dominio de aquel mundo sumido en la obscuridad que aparentemente nunca antes había visto la luz del sol. Las incursiones humanas a los aquelarres y a las madrigueras de Lycans, no siempre daban resultados positivos. De hecho, la mayoría de las veces terminaban en resultados bastante negativos. Enfrentar y vencer a un señor de la guerra, bien fuera vampiro o Lycan, era una proeza que solo unos pocos podían conseguir. Unos pocos con habilidades fuera de lo común. Estas personas estaban esparcidas alrededor de todo el mundo y ellas se dedicaban a dirigir las expediciones e incursiones que la humanidad hacía para poder soportar las guerras que constantemente desolaban a sus ciudades y los dejaban con más muertos que vivos. Estos humanos con habilidades extraordinarias para la pelea, y una que otra cualidad fuera de lo común, eran conocidos como mestizos. Una r**a guerrera que supuestamente venía de otro mundo. Un mundo totalmente diferente a este. Al principio, Virgeel Krovax pensaba que Valeck, el llamado Artesano, le estaba hablando de una r**a alienígena o algo por el estilo, pero luego comprendió lo que él le estaba diciendo. En el transcurso de su vida, Valeck se convirtió en un maestro para él, que no solo le enseñó a pelear, sino que también le enseñó por qué había humanos capaces de lograr tales proezas. Entendió que los mestizos no eran en ninguna manera, extraterrestres. Por el contrario, eran tan terrestres como él y como Valeck. Es último en esencia, afirmaba ser como ellos y Virgeel le creía, ya que personalmente había visto sus grandes habilidades de combate, así como sus increíbles cualidades que en un principio consideró mágicas. Y así como Valeck, había otros tantos humanos, parte de un exclusiva y escasa minoría, que eran capaces de usar estas cualidades y habilidades para conseguir proezas tales como la conquista de un aquelarre o una madriguera. Y aunque con mucho esfuerzo y a costa de las vidas de muchos humanos, las victorias de estos mestizos valían completamente la pena cuando se daba a conocer que un señor de la guerra había sido vencido. Tales eran los casos de los actuales lideres de la resistencia humana de Gran Bretaña. Antuant Dupont y su segunda al mando, Samantha Pearlbroom. Ellos era dos mestizos bastante fuertes y hábiles, que juntos, habían logrado conquistar aproximadamente seis u ocho aquelarres y junto con el mismo número de madrigueras. Virgeel los conoció después de decidir ayudar a los humanos de la resistencia a asaltar una madriguera donde creyó que podría encontrar a un señor de la guerra Lycan a quien deseaba asesinar. El mismísimo Ludovolk. El Lycan que le arrebató a su mujer y a todos sus hombres y que lo convirtió en un monstruo después de traicionarlo. Para ellos, la reunión con este hombre fue excesivamente misteriosa y conveniente, pero no tuvieron otra opción más que confiar en él. Muchos alrededor del mundo ya habían oído su historia. El hombre que sobrevivió a la mordida de un Lycan. Los hombres no podían sobrevivir a estas mordidas y los que lo hacían, se convertían en bestias sedientas de sangre que podían ser fácilmente manipuladas por aquel que los convirtió. Pero el caso de Virgeel era completamente aparte. Él era uno de los siete reyes de una profecía que había mencionado Valeck. Por otro lado, Samantha y Antuant ya sabían de la existencia del dichoso Artesano, ya que, durante muchos años, este hombre había ayudado a la humanidad y a los mestizos, proveyéndoles las herramientas necesarias para sobrevivir al asedio de la guerra entre los Lycans y los vampiros. Los rumores decían que el hombre que sobrevivió a la mordida de un Lycan, estaba con el Artesano y cuando ellos supieron que era este hombre quien había enviado a Virgeel, decidieron aceptarlo en aquella incursión. Aunque realmente no era así. Virgeel no había sido enviado ahí por Valeck. Él simplemente estaba yendo a hacer lo que quería hacer después de mucho tiempo. Valeck le había pedido que esperase al momento indicado, pero él ya no podía esperar más, sobre todo después de enterarse que probablemente Ludovolk estuviera en esa madriguera. Sin embargo, nadie fue capaz de anticiparse ni de esperarse lo que iba a suceder luego. Virgeel dejaría a todo el ejercito de la resistencia humana con la boca abierta luego de arrasar con una madriguera por su cuenta y sin el apoyo de nadie más. Para cuando ellos entraron, lo encontraron bañado en sangre, de pie, frente a la última barrera de la madriguera, mientras aquella sangre se evaporaba sobre su cuerpo, convirtiéndose en un humo que irradiaba casi desde su piel, dándole un aspecto aún más terrorífico. Pero la siguiente escena fue sin lugar a dudas la más impresionante de todas. La facilidad con la que derrotó a aquel señor de la guerra, después de haber recibido una tremenda paliza, no había sido nada normal. El poder que había demostrado, así como la brutalidad con la que atacaba, fue algo que rápidamente se esparció por el mundo, en forma de noticia, anunciando que había un sanguinario guerrero capaz de hacer temblar incluso a los señores de la guerra. Poco después, Virgeel desapareció de la escena y también del radar de los humanos. Nadie sabía en dónde o cómo encontrarlo, pero necesitaban hacerlo si querían seguir consiguiendo victorias como esa. Las necesitaban para que la humanidad pudiera sobrevivir después de todo. Antuant y Samantha eran los más interesados en que se les uniera, así que, con un grupo de sus mejores guerreros, mestizos iguales a ellos, salieron a buscarlo por todos los bosques de Gran Bretaña. Perdieron algunos guerreros en el camino y se consiguieron con nuevos aliados en el proceso, hasta que finalmente lograron dar con el paradero de Virgeel. - ¿Qué se supone que hacen ustedes aquí? – Cuestionó él con un tono de voz sombrío y casi susurrante, mientras su rostro era cubierto por una capucha. - Vinimos a buscarte – le dijo Antuant mientras se acercaba sigilosamente. - Da un paso más y te cortaré la garganta – amenazó él – ¿Por qué están buscándome? – Preguntó después y Antuant paró en seco para tragar grueso y atreverse a hablar. - Necesitamos tu ayuda – le dijo. - ¿Qué te hace pensar que deseo ayudarlos? – Replicó él – lo que, es más, niño bonito… deberías intuir que, si desaparecí, fue para no tener nada que ver con ustedes. - No puedes simplemente desaparecerte y alejarte del campo de batalla después de una proeza como esa… sería estúpido – dijo Samantha y él la miró con una sonrisa sorprendida y complacida. - ¡Oh! Parece que la señorita tiene agallas. - Por supuesto que las tengo… no sé si podría decir lo mismo de ti – replicó ella – deberías saber que después de hacer algo como eso, los Lycans están buscándote como locos… - Ya lo sé… y ustedes deberían saber que es peligroso estar cerca de mi o buscándome, sabiendo que los Lycans vienen por mí. - Mira – interrumpió Antuant – no nos agradas más de lo que nosotros te agradamos a ti… eso queda bastante claro… pero no podemos simplemente quedarnos sin hacer nada… la humanidad se va a extinguir si nadie les hace frente a los señores de la guerra. Y honestamente, ¿Crees que en verdad haya suficientes personas capaces de hacerles frente? En especial si hablamos de hacerles frente como lo hiciste tu… no es que me guste admitirlo, pero te necesitamos. La humanidad te necesita. - No… la humanidad necesita mi poder… pero para ellos yo soy un monstruo – replicó él. - Todos lo somos – dijo Antuant. - ¡No! Tu eres un mestizo… un humano con habilidades especiales. Yo no soy igual a ti… no puedes decir que todos somos monstruos. No somos iguales en ningún modo. - Escucha… no somos tus enemigos. - Tampoco son mis aliados – replicó. - Tienes razón… no somos aliados y definitivamente no somos iguales – le dijo Samantha. - Sam, haz silencio… no ayudas – regañó Antuant – mira Virgeel… es cierto que no somos aliados… pero deberíamos serlo… no veo motivos para que no te unas a nosotros. - Yo si los veo y son demasiados – dijo él – los humanos me ven como si yo fuera igual a esos despreciables y asquerosos Lycans, y en definitiva entiendo por qué piensan de ese modo. Me parezco mucho a esas despreciables criaturas, pero no hay manera de hacerles entender que yo soy la menor de sus preocupaciones. - Mira… lo que hiciste en esa madriguera, fue increíble… venciste a un señor de la guerra y además posees unos poderes increíbles que no he visto en ningún Lycan… sé que eres más eso, por eso puedo confiar en que convenceremos a la gente… - No tengo motivos ni necesidad de convencer a nadie. No quiero hacerlo. No es mi responsabilidad – replicó él. - Tal vez no, pero míralo de este modo… tu objetivo son dos señores de la guerra en especifico ¿No es así? Los guerreros de la resistencia humana tenemos más conocimiento que cualquiera sobre las madrigueras y los señores de la guerra… nuestra información podría servirte… tenemos un enemigo en común… aliarnos es algo que nos conviene a ambos… no te pido que te vuelvas parte de nuestro ejército, mucho menos que seamos amigos… solo quiero que nos apoyes en las incursiones… si conseguimos proezas como esa más a menudo, podríamos lograr una paz en Gran Bretaña que, durante siglos, no ha sido más que un sueño ingenuo, pero ahora, contigo, con ese poder que tienes, deja de serlo para convertirse en una posibilidad sobre la cual podemos echar todas nuestras apuestas. - Ya entiendo por qué los humanos te siguen a dónde quiera que vas – dijo Virgeel con una sonrisa y se descubrió el rostro – parece que tienes un don para convencer a la gente con tus palabras… sin embargo, hará falta más que solo palabras de persuasión para convencerme. - ¿Qué tal esto? Te ayudaremos a dar con el paradero de Ludovolk y Voltar, si tu nos ayudas a desmantelar los aquelarres y las madrigueras que consideremos vulnerables en los momentos apropiados ¿Qué dices? - No me parece una mala propuesta, pero… ¿Qué hay de tu compañera? ¿Ella opina del mismo modo que tú? Dime, Sam… ¿Soy igual de útil para sus propósitos bajo tu perspectiva de la situación? - Me parece que simplemente eres un idiota caprichoso – dijo ella y él comenzó a reír – pero, aunque me desagrade admitirlo, la verdad es que te necesitamos. - ¿Me necesitan? ¿Qué podría necesitar una señorita tan fuerte como tú, de un debilucho como yo? - No tengo tiempo para estos juegos Antuant… hay vidas en riesgo, vámonos de aquí. Esto no vale la pena. - Es exactamente a eso a lo que me refiero – replicó Virgeel – si de verdad me necesitaras tanto, te meterías la lengua donde no te da el sol y harías silencio… soportarías la humillación en pro del bienestar común… pero a fin de cuentas todos ustedes son iguales… recuerden que no soy yo el que está haciendo una oferta… ustedes lo están haciendo, eso me convierte a mi en el demandante y como demandante, tengo derecho a hacer mis exigencias… es por ese motivo que no puedo colaborar con ustedes. - Nunca tuviste intenciones de hacerlo. Solo eres otro maldito mons… - Por supuesto que lo soy – gritó Virgeel muy enojado y convirtiéndose en un Lycan, haciéndolos retroceder a ambos al tiempo que sacaron sus espadas para defenderse, y sus piernas temblaban – ven a lo que me refiero… por supuesto que soy un monstruo, soy un monstruo sediento de venganza. Mi única razón para vivir es asesinar a los señores de la guerra que me arrebataron lo que más amé… ustedes no podrían entender eso ni con todos los años de la vida, ni perdiendo a sus seres más queridos, porque además fui maldecido con este poder y condenado a vivir por una eternidad…. Acaso sabes cuanto tiempo llevo con vida… ha pasado tanto que la verdad es que lo olvidé… he estado condenado a vivir como un paria, lejos de la sociedad, oculto en las sombras, solo porque fui maldecido por este poder… y ahora que puedo usarlo para devolverles el golpe a eses bastardos ¿Crees que lo voy a desperdiciar tratando de convencer a las personas que no soy un monstruo? Por supuesto que lo soy. Llevo más de cien años esperando a estar listo para comenzar a cazar a eses bastardos… no tengo tiempo para ustedes. - Está bien, está bien… tienes razón… pero, considéralo Virgeel, por favor… mi compañera puede ser muy impaciente, pero ella y yo sabemos lo que está en riesgo… no podemos lograr esto sin ti, y tu no podrás lograrlo sin nosotros… te tomará otros cien años acercarte a Ludovolk por tu cuenta… es el señor de la guerra más difícil de hallar entre todos los Lycans, pero con nuestra ayuda, podrías hallarlo rápido. Por favor piénsalo. - No tengo nada que pensar… mi respuesta solo va a cambiar si ella cambia su actitud… de lo contrario, no tengo nada que hablar con ustedes. - ¡Ah, maldición! Está bien – gritó ella – está bien… lo lamento, correcto ¿Estás feliz? Te necesitamos más de lo que tu nos necesitas a nosotros, así que por favor… por el bien de la humanidad, por el bien de nuestras familias, por el bien común, y si todavía queda algo de humanidad en ese corazón tuyo, préstanos tu poder y te ayudaremos con tu venganza. - Tus palabras no son del todo sinceras – dijo Virgeel y ella lo miró y gruñó enojada – pero está bien – comenzó a reír – las aceptaré solo porque te humillaste al decir todas esas cursilerías… pero debes entender que, si en verdad me quieres como aliado, tu actitud debe cambiar… aunque supongo que en realidad no me quieres como aliado. Preferirías que fuera diferente… supongo que se trata de necesidad, así que, si quieres que tu necesidad sea cubierta, cambia tu actitud hacia mi… no soy especialmente afecto a estar con ustedes los humanos. Ustedes no me agradan, y se que yo no les agrado. Dejémoslo así. Su risa se extendió mientras que todos lo miraban y se preguntaban la razón de su actitud. No parecía estar enojado como lo estaba al principio. De hecho, parecía que en ningún momento había estado enojado. Incluso se veía tan pacífico y hasta podría parecer vulnerable, pero rápidamente todos entendieron que no había un ápice de vulnerabilidad en él. Por su parte, Samantha estaba ardiendo en ira por la actitud de Virgeel y sobre todo por tener que tragarse toda aquella rabia y guardarla en lo más profundo de su ser, obligada por la necesidad de mantenerlo como aliado, aunque su actitud fuera totalmente despreciable. Al poco tiempo comenzaron a caminar de regreso a una de las ciudades en las que se asentaba una base de la resistencia humana. Mientras caminaban, Antuant se acercó a Virgeel y caminó a su lado, ya que él iba un poco alejado por delante de todos los demás, aprovechando así para tener una conversación con él. - ¿En verdad era necesario todo eso? – Preguntó y Virgeel lo miró inquisitivo – quiero decir… ¿Era necesario todo ese teatro que le armaste a Samantha? - Mira, Antuant… pareces un sujeto inteligente, y eso lo respeto, e incluso lo admiro. Sabes cuando debes ser diplomático. Sabes tratar las situaciones que no te agradan con paciencia y serenidad ¿Acaso corres que no me di cuenta que eras quien deseaba más el poder matarme en ese instante por mi actitud? Puedo olfatearlo todo, amigo mío, pero pese a lo que sentías muy dentro de ti, también había un aroma de cordura y sensatez… ese aroma de paciencia que se esparcía por todo tu cuerpo, tranquilizando tus impulsos más violentos… Valeck dice que la paciencia es virtud de sabios y la verdad es que no es lo mío, sin embargo, solo unas cuantas cosas pueden hacerme perder la paciencia y entre ellas están los vampiros y los Lycans… así que es fácil mantenerme calmado y provocarlos a ustedes… y pese a que te estaba provocando, mantuviste la cabeza abajo en todo momento, humillándote y renunciando a tu orgullo para ganar un aliado que sabes que necesitas… esa es la diferencia… tu entiendes lo que se debe sacrificar por lo que es necesario… entiendes que a veces lo mejor es renunciar a nuestro orgullo para ganar algo mucho más poderoso, algo con lo que realmente podemos hacerle frente a nuestro verdadero enemigo, porque como tu mismo lo dijiste, ni yo soy tu enemigo, ni tu eres el mío… pero ella… es impulsiva, igual que yo, es impaciente, igual que yo, y es mucho más orgullosa que tu. No sabe cuando rendirse y en ocasiones eso puede ser muy bueno, pero para la diplomacia, no sirve de mucho… todo habría sido mucho más sencillo si simplemente la hubieras dejado atrás y te encargabas de eso por tu cuenta. Aunque eso no aseguraba que no tendríamos una situación similar en un futuro… probablemente he vivido unos cien o doscientos años más que tu y que ella. Tengo mucha experiencia, sobre todo tratando con los humanos… ellos me desprecian, pero sé como funciona la naturaleza humana. Los he observado por mucho tiempo y es entendible que lo hagan… le temen a lo que no entienden y yo soy algo que no entienden, así que su temor está bien infundado, pero si realmente quieren hacer una diferencia, necesitan confiar. El problema es que la confianza puede matarte. Lo aprendí de primera mano de Ludovolk. Por eso debía ver hasta donde estaban dispuestos a traicionar a sus instintos, los cuales les decían que no confiaran en mí. Quería ver que tan capaces eran de confiar en aquel que consideran como una potencial amenaza, porque si, Antuant, sé que incluso en este momento, sientes que soy una amenaza para ti y para tus hombres y que pondrás en peligro a los humanos de la ciudad a la que vamos, pero también puedo olfatear que me ves como un mal necesario… si eres capaz de asumir esta situación de esa manera, entonces no tengo motivos para desconfiar de ti… estaba probando sus corazones, porque no me permitiré ser traicionado de nuevo. - Eres un ser nefasto – dijo Antuant. - Los años de condena que tengo encima, me obligaron a ser así, pero la verdad es que todos somos seres nefastos, incluso tu… ¿O acaso crees que no me doy cuenta de esa obscuridad que cada uno lleva por dentro? Tu tienes tus propios defectos con los que luchar y aunque en perspectiva, no son tan malos como los míos, si lo pensamos bien, al final eres solo un lobo disfrazado de oveja. Alguien que tiene intenciones reprimidas, por no decir ocultas, y que trata de hacer el bien en su mayor posibilidad. - Esa es una filosofía muy extraña… - Puede que sí, pero sabes que tengo razón… ¿Por qué estarías pidiéndome ayuda si no? ¿Por qué confiarías en mi si no? Al final es porque entiendes que somos parecidos, porque ambos somos nefastos… sé que a eso te referías cuando dijiste que todos éramos monstruos… solo quería saber si ella lo entendía, pero tal parece que aún no lo comprende. - Samantha es joven… no ha tenido el tiempo de ver el mundo como lo he visto yo, mucho menos como la has visto tu… pero es fuerte, valiente y está llena de ambiciones y deseos de vivir y ver a su familia a salvo. - Es precisamente por eso que, aunque sus palabras no fueron del todo sinceras, acepté. Le queda mucho por vivir a esa chica, pero es capaz de obligarse a fingir algo que en todo sentido aborrece, entonces será capaz de hacer lo que tenga que hacer cuando llegue el momento. Al final, eso es lo que más importa. - ¿La filosofía del Artesano? – Cuestionó y Virgeel sonrió. - ¿Te diste cuenta eh? - Cuando era niño, mis padres solían leer muchos libros en busca de conocimientos. Libros de estrategia, sobre todo. Ellos también formaron parte de la resistencia humana… pero había un libro especial, lleno de secretos… aun lo conservo… hablaba de diferentes cosas, como de una profecía sobre siete reyes que le devolverían la luz a nuestro mundo y esas cosas… el libro fue escrito por el Artesano, y la filosofía que tienes es muy parecida a la forma en la que se expresaba el Artesano en ese libro. - Valeck fue mi salvación – dijo Virgeel, mirando hacia el frente del camino con nostalgia – cuando todos me rechazaron, me despreciaron y me dieron la espalda, por considerarme un monstruo, Valeck me tomó bajo su techo, me cuidó, me enseñó a canalizar mi ira y me enseñó a usar mi fuerza para vengarme de los que me hicieron daño… él me hizo quien soy y aunque después de tantos años no ha conseguido convertirme en un hombre paciente y prudente, es gracias a su forma de pensar, que me he mantenido con vida todos estos incontables años en los que he permanecido en las sombras, solo observando y esperando el momento. - ¿Cuál momento? ¿El momento para qué? - Este momento – dijo él – el mismísimo momento en que pueda ir por todos aquellos desgraciados que una vez se atrevieron a hacerme daño y hacerles pagar con creces. - ¡Entonces ya llegó ese momento eh! Eres un tipo muy interesante. - ¿Qué dices? El más interesante aquí eres tú – dijo él con una sonrisa y Antuant lo miró sorprendido y sonrió resignado – eres el líder de la resistencia humana en estas tierras… y la forma en la que piensas, así como tu forma de actuar… todo te convierte en un tipo sumamente interesante. Tengo que admitir que otra de las razones por las que acepté, fue la curiosidad que sentí por ver como te desenvuelves y te desarrollas como líder, como hombre, como guerrero y como persona, a lo largo de todo este viaje en busca de la paz y la seguridad para la humanidad. Tus esperanzas de que la guerra entre los Lycans y los vampiros cese, no son del todo ingenuas, porque no estas esperando que acabe totalmente… simplemente esperas que, con tu contribución, acaben las guerras en nuestras tierras… tomando en cuenta que sería completamente imposible acabar totalmente con el belicismo desatado por esas despreciables criaturas. Es interesante que seas tan optimista y al mismo tiempo tan realista respecto a los sueños que tienes proyectados cumplir. Tu forma de ver las cosas y ponerlas en perspectiva es bastante peculiar. - Como dije… mis padres solían leer muchos libros de estrategia y filosofía… entender el límite de nuestras capacidades y ser optimista para superarlas, sin dejar de ser realistas. Esa la filosofía familiar que ha sido transmitida de generación en generación. Si bien por mi cuenta estoy limitado y no puedo traer la paz a Gran Bretaña, es posible para mí, superar estos límites, consiguiendo aliados fuertes que me ayuden a ser capaz de lograr esa paz. - Me sorprende todavía más el cinismo con el que me vez y encuentras a mas que un aliado, una herramienta absoluta para lograr tu objetivo – Antuant lo miró sorprendido y él sonrió – lo sé… no solo soy un aliado, soy una herramienta. Un arma de destrucción masiva para acabar con todos los Lycans y los vampiros. Al menos lo piensas de ese modo, y… ¿Sabes? Aunque de un poco de miedo, ese pensamiento que tienes me agrada. Pone las cosas muy en perspectiva. Tienes razón y aciertas en verme como a un arma que puedes utilizar. Es básicamente por esa ambición, que acepté ser tu aliado. Más que por cualquier otro motivo. - Creo que es todavía más aterrador que pudieras leer todas mis intenciones – dijo Antuant. - Bueno… no soy como los Lycans… yo soy algo mucho mejor y más poderoso… eso es lo que la mayoría no entiende… gracias a Valeck, ahora soy capaz de conocer el corazón de las personas a través de mi olfato… - ¿Dices que eres algo más que un simple Lycan? ¿A qué te refieres? - Hay cosas que te conviene no saber de momento – dijo él – pero creo que al menos puedo responder a esa pregunta, tocando solo la punta del iceberg… gracias a Valeck, ahora soy lo que él llama un “Huargo” no soy ni un Lycan, ni un hombre lobo. Soy mucho más poderoso y poseo poderes que ningún otro Lycan posee. De momento es lo único que puedo decir. - Supongo que me basta – dijo él – he leído sobre los Huargos – Virgeel se sorprendió al escucharlo – hace muchos años… cuando aun era un adolescente… mis padres leían los libros del Artesano. Todos sabemos de su existencia, aunque parece que nadie lo ha visto realmente… nadie además de ti, claro está… pero el punto es, que, en uno de los libros del Artesano, se mencionaba el nombre de una criatura mucho más poderosa que los Lycans comunes… la llamaban Huargo. Una criatura que básicamente se trata de un lobo gigante… pero supongo que, si tu eres un Huargo, entonces son mucho más que eso ¿No? - En efecto… los Huargos, somos hombres capaces de convertirnos en lobos gigantes. Tenemos poderes especiales y una fuerza sobrehumana superior a la de los Lycans en muchas ocasiones. - ¿Entonces hay más como tú? Ya había visto a los Lycans convertirse en lobos gigantes… - No… los Huargos por ningún motivo estarían del lado de los Lycans. Al menos eso fue lo que dijo Valeck… los lobos gigantes que has visto son Lycans comunes y corrientes. Lo que diferencia a los Huargos de los Lycans, no es su capacidad de convertirse en lobos gigantes, ni si fuerza superior, sino la capacidad de usar su aura y darle forma a través de lo que llaman don de sangre. - ¿El aura? - El aura es real… es una cosa difícil de controlar y difícil de percibir, a no ser que tengas la nariz de un Huargo. a través del aura de una persona, puedes distinguir sus intenciones, saber si está mintiendo, e incluso saber lo que le afecta… es un arma muy poderosa, pero según Valeck, yo soy el único Huargo en el mundo. - ¿Cómo es eso posible? - Él mismo dijo que los Huargos, así como su persona, son originarios de otro mundo, y hasta este punto, le creo… Valeck ciertamente no pertenece a nuestro mundo y si dice que no hay más Huargos, es porque todos los demás están en el mundo del que proviene. - Entonces… ¿La profecía de los siete reyes es real? – Preguntó. - Según Valeck, lo es – le dijo él – aunque sobre eso si que tengo mis dudas – dijo después. - ¡Oigan ustedes dos! ¿Qué rayos están murmurando ahí? – Cuestionó Samantha corriendo detrás de ellos – deberían estar preparándose, estamos a punto de llegar a la ciudad… ¿De qué están hablando? - De nada importante, “Sam” – le dijo Virgeel con una sonrisa burlesca y ella apretó sus puños mientras que respiraba hondo y con mucha fuerza para calmarse, al tiempo que él dejaba salir una carcajada – muy bien grandote, parece que ya estamos llegando a tu querida base. Será mejor que dejemos esta conversación para otra ocasión. - Tienes razón… lo importante ahora es enfocarnos en nuestro siguiente golpe – dijo Antuant mientras que lograban divisar la gran entrada bien protegida de aquella fortaleza humana. Al cabo de unos minutos, Antuant, Virgeel, Samantha y todo el grupo de guerreros que los acompañaban, entraron a la ciudad fortaleza en la que se asentaba una de las tantas bases de la resistencia humana. Una en la que particularmente estaban esperando la llegada de Antuant después que él asegurase que tenía justo lo que necesitaban para dar un golpe victorioso en su próxima incursión, esta vez a un aquelarre. Pero la verdad era que nadie sabía exactamente cuales eran los planes del líder de la resistencia humana de Gran Bretaña. Nadie a excepción de Samantha, que pese a no estar en total acuerdo con él y con su plan, entendía que tenía toda la razón del mundo para confiar en que un plan como ese funcionaría y les sería de utilidad para dar un golpe victorioso en su incursión a un aquelarre que era considerado como uno de los más peligrosos y que solo era el inicio de una expedición encaminada a asaltar un sin número de aquelarres y madrigueras que se encontrarían en un camino que atravesaría países como Francia, Italia, e incluso llegarían hasta España para luego embarcarse hacia el otro lado del continente., volviendo tras sus huellas, arrasando uno por uno con los aquelarres y madrigueras, hasta asegurar que ni vampiros ni Lycans volverían a asentar bases en Gran Bretaña. Este era el único modo de conseguirlo. Había llegado finalmente el momento de cobrar venganza por todo lo que le arrebataron y Virgeel no iba a desaprovecharlo jmás.
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