Varios días habían transcurrido desde el momento en que el grupo selecto de guerreros de la resistencia humana, había dejado atrás la fortaleza en la que residía una de las bases del consejo de guerra de la resistencia. Para Virgeel, el tener que viajar junto con tantas personas era algo completamente nuevo y fuera de lo normal, ya que estaba acostumbrado a viajar solo. Llevaba más de cien años moviéndose por su cuenta por todos los bosques y ciudades, sin mostrarse como lo que realmente era para evitar los conflictos con la humanidad.
Todo este tiempo había estado reuniendo información para atacar a los aquelarres y a las madrigueras por su cuenta, pero ahora que sabía que contaba con el apoyo de mestizos poderosos, lo suficientemente fuertes como para vencer a los señores de la guerra, sabía que sería mucho más sencillo dar con Ludovolk y Voltar. Lo que, pese a ser un objetivo de alta prioridad para él, tomando en cuenta que se trataba de los objetivos de su venganza, ya no eran el objetivo más importante. Ahora tenía un papel más importante que debía jugar.
Su conversación con Valeck había desvelado un misterio que lo cambió todo enseguida.
Ahora había mucho en juego, Virgeel lo sabía y precisamente por eso tomó la decisión de colaborar con otras personas.