Unas horas habían pasado desde que comenzaron a caminar en dirección hacia un lugar absolutamente desconocido para Samantha. Por un momento por su cabeza pasó la idea que él la estuviera llevando a alguna clase de trampa, pero recordó perfectamente sus palabras anteriores y lo genuinas que fueron y todo pensamiento negativo respecto a él, se esfumó casi de inmediato. Aunque no sabía exactamente hacia donde iban, ella estaba confiando plenamente en él.
- Escucha – dijo Virgeel al llegar a una rara intersección de arboles cerca de una montaña – lo que estás a punto de ver, debes mantenerlo en secreto. Te he traído aquí, tomando la decisión de confiarte uno de los secretos que con más celo he guardado durante los últimos cien años, porque creo que eres discreta y que merecer saber lo mismo que yo, siendo que eres del mismo clan que Valeck. Además de eso, tienes esa capacidad de esconder tu aura que, hará imposible que alguien te siga hasta este lugar si decidieras volver a venir sin mi… Valeck es un hombre sumamente discreto y cauteloso y por esa razón ha vivido durante tantos años sin ser detectado ni atacado por los Lycans y los vampiros. Debe permanecer de ese modo ¿Queda claro? – Cuestionó y ella lo miró muy sorprendida, a lo que finalmente acabó asintiendo.
Caminaron más allá de la intersección de árboles, mientras Virgeel se aseguraba meticulosamente de que nadie los estuviera siguiendo. Una vez comprobado el perímetro por completo, solo quedaba entrar a aquella guarida que incluso Samantha aún no había podido visualizar con toda la obscuridad que cubría el lugar. Ya que precisamente por eso era el escondite perfecto. La entrada a la cueva se hallaba debajo de un grupo de árboles que bloqueaban de manera perfecta cualquier tipo de luz proveniente de la luna. De este modo, solo aquellos que tuvieron una visión nocturna, podrían hallarla. Sin embargo, esto no aplicaba para los Lycans y los Vampiros, ya que la cueva tenía una especie de barrera que impedía que estas criaturas pudieran ver la entrada aun teniendo si visión nocturna.
La cueva estaba totalmente a oscuras. Era imposible ver por donde caminaban. Samantha llevaba ambas manos a los lados, tratando de afirmarse sobre alguna pared para evitar tropezar y caerse torpemente, mientras que Virgeel simplemente caminaba de frente y con mucha seguridad. Sus ojos estaban brillando con un color amarillo eléctrico. Casi parecía que estaban relampagueando. Era un muy fácil para él, poder moverse en aquel lugar con tan poca luz.
Al cabo de unos minutos caminando, apenas si lograron visualizar una tenue luz azul que tenía un brillo bastante especial. Mágico por así decirlo. Samantha observó aquella suave luz que alcanzaba a vislumbrarse dando la sensación de que finalmente estaban llegando al final del camino. Poco podía hacer o decir más que mantenerse detrás de Virgeel en todo momento para no perderse, ya que la cueva incluso tenía encrucijadas y caminos que guiaban a otras salidas y que eventualmente llevaban a otras partes del bosque desde las que se podía acceder a la guarida del Artesano.
El lugar en esencia era como un complicado laberinto del que no podrías salir si no lo conocieras a la perfección. Tendrías que conocer de memoria cada uno de los caminos, cada ruta, cada entrada y salida, para poder llegar a donde querías. En este caso, con Valeck.
Para Virgeel era muy fácil reconocer qué camino tomar porque había sido parte de su entrenamiento. Una vez que entras a la cueva, lo que hay dentro de ella, puedes olfatearlo, si es que tienes el olfato de un Lycan, o de un Huargo en esencia. Por otro lado, si no podías pasar la barrera que hacía casi imposible encontrar cualquiera de las entradas a la cueva, entonces no podrías olfatear nada de lo que hubiera dentro.
En ese sentido, tal vez lo más lógico sería que, para guiarse y saber qué camino tomar, Virgeel simplemente tenía que olfatear el aroma de Valeck y seguirlo hasta llegar a su ubicación, pero tampoco era tan simple. Siempre era más complicado que eso. Valeck era un hombre en extremo cauteloso y todo lo que hacía lo hacía con mucho cuidado de no cometer un error. Así que, para enseñarle a Virgeel a moverse en el laberinto de la cueva, y como método de prevención para su propia seguridad. Los primeros años de entrenamiento usó el olfato del muchacho recién convertido en Lycan para que memorizara cada camino disponible para llegar a su guarida.
De este modo también le había enseñado a dominar sus sentidos como un hombre mitad Lycan, mitad humano. Dicho eso, luego de unos años de entrenamiento, el entrenamiento fue modificado. Ahora él tenía que usar su memoria para recordar cuales eran los caminos que lo llevarían con Valeck. De este modo pasó los siguientes años entrenando mientras el Artesano mantenía su aroma oculto, hasta que, finalmente lo consiguió. Finalmente pudo aprender a moverse a través de aquellos pasadizos sin necesidad de sentir el aroma de Valeck, quien desde entonces lo ha mantenido oculto para evitar que cualquiera pueda encontrarlo.
El único que sabía como llegar con Valeck, era Virgeel. Del resto, si alguien intentaba encontrarlo, e incluso si lograban encontrar cualquiera de las entradas y lograban caminar los pasillos de la cueva, nadie jamás iba a poder llegar tan lejos, porque el laberinto era imposible de superar a no ser que lo conocieras a la perfección. De lo contrario, acabarías en una especie de bucle en el que siempre terminarías regresando al mismo lugar por el que viniste.
Al cabo de unos minutos, la luz azul que poseía un bonito brillo casi mágico, pasó de ser algo tenue a una luz mucho más intensa. Samantha supo entonces que estaban cada vez más cerca de la guarida del Artesano, hasta que, finalmente llegaron a un lugar abierto. Había una especie de bosque del otro lado de esa luz. La iluminación era azul y todo se veía con mucha claridad. En todo el mundo no había un lugar tan bien iluminado como este. Se podía ver la luna en el cielo desde allí.
Era un lugar abierto dentro de la cueva, como si se tratase de la boca de un volcán. La luna podía verse claramente y las luces que iluminaban de azul aquel lugar tan hermoso, no eran otra cosa más que luciérnagas. Luciérnagas mágicas. Unas extrañas criaturas de las que solo había oído hablar. Los libros escritos por el Artesano Valeck, describían un montón de criaturas místicas que los humanos y los mismos mestizos nunca habían visto.
Aquellas luciérnagas mágicas eran más grandes que cualquier luciérnaga común y brillaban con la intensidad de una bombilla. Samantha se sorprendió al ver que existía un lugar como ese en este mundo lleno de obscuridad. No podía creer lo que sus ojos estaban viendo y estuvo ensimismada en sus pensamientos hasta que oyó la voz de un hombre, que provenía del otro lado del claro en el que se encontraban. Un claro perfectamente rodeado de arboles a los lados y conectado directamente a la entrada o salida de esta cueva, dependiendo de la perspectiva.
- Bienvenido Virgeel – dijo el hombre y Virgeel sonrió mientras miraba a Samantha.
- Estoy de regreso, Valeck.
- Veo que tu colaboración con la resistencia humana ha dado buenos resultados – dijo él con una mirada de orgullo mientras Samantha observaba todo con mucha sorpresa – entonces… ¿Vas a presentarme a la señorita a tu lado?
- Por supuesto – dijo Virgeel – ya debes haberlo notado, pero… te presento a Samantha Pearlbloom.
- Así que tenía razón – murmuró él con una sonrisa – eres como yo… es un placer conocerte Samantha… mi nombre es Valeck Pearlbloom… me conocen como el Artesano… aunque supongo que mi presentación es innecesaria. Se nota que sabes quién soy.
- Es increíble – dijo ella mirándolo con mucha sorpresa – es increíble que de verdad existas…
- Dígame, señorita Pearlbloom ¿A qué debo el placer de su visita?
- Yo…
- Queremos algunas respuestas, Valeck – le dijo Virgeel.
- ¿Respuestas sobre qué?
- Pronto emprenderemos un viaje hacia uno de los tres aquelarres más grandes de Europa – explicó él – no quiero embarcarme en un viaje como ese sin antes entender algunas cosas que todavía no me quedan claras, básicamente porque aun no me has explicado en su totalidad lo que necesito saber.
- Ah… ya veo. Te refieres a la profecía de los siete reyes y todo lo referente al mundo de donde provengo… veo que decidiste confiar en la señorita y le contaste todo lo que te enseñé.
- Lo hice… ella y el hombre al que sigue, son confiables… son sensatos y en cuestión de razonamiento, puedo contar con ellos para lograr el objetivo que dijiste que el destino tiene para mi… lo que queremos saber es ¿A qué te referías con eso?
- Bueno – dijo Valeck mirándolos con una sonrisa de resignación – supongo que tendría que comenzar por el inicio entonces – Virgeel y Samantha lo miraron fijamente y se sentaron en silencio frente a él, mientras mantenía una posición de meditación como siempre hacía – antes de comenzar, me gustaría aclarar la razón por la que no había explicado aun lo que estoy a punto de contar… y es porque sencillamente no era el momento. primero tenía que asegurarme de que se cumplieran ciertas cosas antes de poder explicártelo todo. Eres un tipo testarudo, Virgeel, eres impaciente, impulsivo y puede que no seas imprudente, pero aun así eres demasiado precipitado. La paciencia no es una de tus virtudes, y sin embargo, has logrado arreglártelas para desviar tu falta de paciencia y canalizarla en algo mucho más productivo… las meditaciones que hiciste antes de salir de esta cueva para ir a explorar el mundo y buscar tu venganza, todas tenían un motivo más allá de ayudarte a vengarte de Ludovolk y Voltar, ¡No! Nunca se trató de eso para mí. Siempre estuve pensando en algo más cuando decidí enseñarte y lo hice de la manera en que lo hice. Todo lo que hice hasta ahora fue prepararte para que te enfrentaras a tu destino. Sin embargo, había cosas que no podía explicar hasta que no salieras a ver el mundo con tus propios ojos. Necesitabas una cucharada de este mundo después de tantos años aislado de él, viviendo en esta cueva y aprendiendo a ser invencible… te enseñé a dominar tus instintos para que fueras capaz de detectar y comprender cuales eran las decisiones sensatas y cuales no. Esta era tu prueba para poder enviarte al comienzo de un viaje que emprenderás para asumir tu destino y salvar al universo entero.
- Entonces… ¿Pasé?
- En efecto – dijo Valeck – lo que quería probar, era si tus instintos realmente podían mostrarte el camino correcto y así sucedió. La prueba de eso es esa señorita a tu lado… tenías que volver aquí con una persona en la que tú y yo pudiéramos confiar y aunque dices que el hombre el que ella sigue, es igual de sensato, al final fue en ella en quien confiaste para venir hasta aquí… y lo que me parece interesante Virgeel, es que esta chica es como yo. Elegiste bien y eso es lo que necesitabas para pasar esta prueba.
- ¿Entonces es momento de explicármelo todo?
- No solo a ti, también a ella, pero en esencia, si – le dijo Valeck y siguió – esto comenzó hace muchos años. Más de los que podría contar. Tal vez ni siquiera pretendía nacer cuando todo esto comenzó. Existe una entidad conformada totalmente de energía a la que los mestizos, de dónde vengo, conocemos como “La fuerza mística”. Es la fuente principal de lo que llamamos energía mística. La misma energía que compone nuestras auras y las de cada ser vivo en este y el resto de los mundos. La fuerza mística es un todo absoluto. Está en todo y en todos. No puedes verla, pero si puedes sentirla. Algunos incluso pueden tocarla, dependiendo de su destreza para controlar y modificar su aura a conveniencia. Tu y yo, y también la señorita, somos un claro ejemplo de estos últimos… la fuerza mística no posee una forma específica. Como dije, ella es un todo absoluto. Está en todo y en todos y por ende, todo lo que vemos, en esencia es la fuerza mística tomando diversas formas, pero, básicamente ella es la dueña del universo entero y la responsable de la existencia. Sin ella, la existencia sería imposible. Dicho eso, y aunque no posee una forma específica, la fuerza mística, hace millones de años, cuando con su propia energía, esa conocida como la energía mística, que es simplemente su esencia, creó el universo entero de la nada y le dio forma, tomando de alguna manera una forma poco comprensible. Entonces, para dar inicio a la existencia, estableció dentro de su propia esencia, doce aspectos que le permitirían darle forma a la existencia en sí. El universo fue creado y estos doce aspectos tomaron forma dentro de él para conformar a la existencia. La forma que tomaron fue la manifestación de estos doce aspectos que estableció en su propia esencia para crear todo bajo un delicado equilibrio. Así fue como nacieron las primeras criaturas místicas y las más poderosas de toda la existencia. Los grandes Dragones del equilibrio. Doce criaturas de carácter celestial con el poder para darle forma al universo mismo que la fuerza mística había creado. Conocidos también como los doce aspectos de la existencia… los cinco aspectos elementales… Raimbow, el aspecto del agua. Guardián de la lluvia y la prosperidad. Cataclismo, el aspecto de la tierra. Guardián de la agricultura y la cosecha. Wings, aspecto del viento, guardián de las tempestades y la calma. Ryoka, el aspecto del fuego, guardián de la paz y el perdón. Y finalmente, Thunder, el aspecto del trueno, guardián de la guerra y la venganza. Luego estaban los aspectos esenciales. Estos darían forma y equilibrio a los elementos con el universo. Jonsu, el aspecto de la luna, guardián del amor y la fertilidad. Helios, aspecto del sol, guardián de la fortuna y el crecimiento. Merlín, el aspecto de la vida, guardián de la luz y el nacimiento, y su gemela, Morgana, aspecto de la muerte y guardiana de la obscuridad y la reencarnación. Luego estaba Zardock, aspecto del espacio-tiempo, guardián y puente del mundo físico y el espiritual. También Roghan, aspecto del conocimiento, guardián de la verdad y la mentira y finalmente el último aspecto, el aspecto del dominio, considerado aspecto de equilibrio. Primal, el más poderoso de los dragones aspectos, y guardián del poder y el destino. Cada uno de ellos controla uno de estos aspectos que componen la existencia misma. Sin embargo, la fuerza mística siempre tuvo un plan de respaldo. En lugar de solo dejar el mundo a merced de los dragones, también dio forma a otras criaturas, especialmente solucionar cualquier inconveniente como el que vivimos ahora. Los Kitsune, o también conocidos como zorros espirituales. Una r**a mística que nació a la par que los dragones y que fue confinada al mundo espiritual totalmente. Los Kitsune podían entrar al plano de los vivos, también al de los muertos, pero su hogar definitivo era el plano espiritual. Un lugar al que solo el aspecto del dominio tenía acceso. Y al igual que los doce dragones, también fueron formados doce zorros espirituales. Uno por cada aspecto de la existencia. Los doce Kitsune vivieron en el mundo espiritual en todo momento, hasta cierto punto de nuestra milenaria historia. Los dragones se encargaron de darle forma al resto de razas místicas que coexistieron al mismo tiempo en un mismo y único mundo existente en el tiempo y el espacio. Un aspecto que englobaba al resto de planos existenciales. La vida, la muerte y el espíritu, al mismo tiempo, sin cambios, sin variaciones… el espacio-tiempo coexiste con estos tres al mismo tiempo y no importa desde donde accedas a él, siempre será igual. Lo mismo sucede con el plano espiritual y el plano de la muerte. No importa desde donde accedas, siempre será igual. Por otro lado, cuando los dragones crearon a las razas místicas, los humanos ya existían, pero el instinto de superioridad de criaturas como los Lycans, provocó que los humanos fueran despreciados por estos mismos hasta llegar al punto de una guerra entre ambas especies. Por supuesto los Lycans estaban ganando hasta que los mismos dragones le propusieron una salida a la humanidad, pese a que en todo momento fueron ellos los perpetradores de todo lo que hacían los Lycans. Los humanos, igual que los Kitsune, fueron creados a la par que los dragones, y siete de ellos odiaban a la humanidad. Así que montaron todo ese teatro para erradicarlos por completo. Quisieron supuestamente equilibrar la balanza que ellos mismos habían roto y en su lugar, lo que hicieron fue engañar a todos para causar una guerra todavía más terrible. Una guerra que no acabaría y era el método perfecto para destruir el universo entero y rehacerlo a su conveniencia. Todo esto que estoy contando es historia. Poco a poco les explicaré como es que sé todo esto… pero, como les decía, la guerra entre los Lycans y los mestizos se extendió, hasta el punto en que Morgana y Merlín fueron engañados para interferir. Morgana con la intención de ayudar a los mestizos, y luego fue manipulada para que Merlín, a quién habían enviado a detenerla, la viera como la mala de la historia y su conflicto acabara en la muerte de uno o de ambos hermanos, preferentemente lo segundo. Entonces, cuando los mestizos se acercaban a descubrir el verdadero plan, de los dragones, gracias a mí, Primal actuó, dividió el espacio-tiempo e hizo que el mundo fuera dividido nueve mundos paralelos entre sí. Dando como resultado el mundo en el que vivimos. Fui separado de mis compañeros antes de poder revelarles la verdad y enviado a este mundo donde el sol nunca sale a propósito, para que fuera cazado por los Lycans y los Vampiros. El rey de los Lycans se quedó en el mundo original, pero el rey de los vampiros fue enviado aquí a matarme… ¿Recuerdan que les dije que había un Kitsune por cada aspecto de la existencia y que estos fueron un plan de respaldo de la fuerza mística? Bueno… siete de los doce Kitsunes se convirtieron en energía pura para que nacieran los siete reyes. Dos de ellos se sacrificaron durante los rituales de unificación para crear al clan Pearlbloom, y los tres que quedaron, permanecen a la espera, protegiendo el resto de los mundos y sosteniendo la energía residual negativa que pronto los destruirá y pasará lo mismo con este mundo, a no ser que los dragones sean derrotados. Los dos mestizos creados a partir de los Kitsunes que decidieron sacrificarse, eran mis padres. También fueron los padres de todo el clan, pero yo fui el primer hijo y el único que sobrevivió durante tanto tiempo. Las memorias de mis padres vivían en mí, pero estaban dormidas. No fue sino hasta cientos de años después de mi nacimiento, que supe la verdad sobre la conspiración de los dragones. Para ese entonces, ya habían pasado varias generaciones de Pearlblooms. El legado de esos dos Kitsunes que se sacrificaron, quedó total y absolutamente sobre mis hombros. Es por eso que tengo conocimiento de todas estas cosas. Las memorias de mis padres viven dentro de mi y están despiertas como nunca antes… ahora, el asunto aquí es, que, al ser en esencia un Kitsune, estoy conectado al plano espiritual, y como estoy conectado a él, también tengo acceso a información de lo que sucede en el resto de los mundos. Justo ahora, tres de los siete reyes se encuentran esparcidos en uno de los mundos principales. Dos de ellos ya se encuentran juntos y siguen en busca del último. El séptimo está muerto, solo por ahora, y de los dos faltantes, uno de ellos está justo ahora buscándote y el otro está encargándose de proteger su mundo. Una vez que los seis estén reunidos, el que falta regresara de los muertos para convertirse en el séptimo rey.
- ¿Por qué? ¿Qué propósito tiene todo esto? – Preguntó Samantha.
- Vencer a los dragones. Derrotarlos y tomar su lugar en el equilibrio es necesario para salvar la existencia entera. El espacio-tiempo está fracturado y la energía residual negativa que se presenta como un efecto secundario de las interferencias de los dragones, está arrasando con el resto de los mundos. El rey de los vampiros está apoyando a los dragones corruptos. Por eso, él es la clave para llegar con el rey del dominio.
- Entonces… ¿Mi tarea es pelear con un dragón?
- En esencia, así es – dijo Valeck – mira, los dragones son criaturas extremadamente poderosas. Son inmortales, y precisamente por eso, diseñé y forjé tus armas, con la intención de crear algo que te diera la capacidad de matarlos. Aun debes despertar el cien por ciento de tu poder.
- Espera… ¿Entonces dices que existen todas esas criaturas de las que hablas en tus libros? ¿Existen todas las criaturas a las que supuestamente los mestizos les debemos nuestros poderes?
- Por supuesto que existen señorita Pearlbloom – dijo Valeck con una sonrisa – son tan antiguos y misteriosos como yo. Todas esas criaturas son de una era anterior a la creación de este mundo sumido en la obscuridad. Un ejemplo de ello, son esas luciérnagas que ves volando e iluminando este lugar. Ellas vinieron conmigo
- Es bastante increíble – dijo ella y él sonrió.
- Lo sé… mi mundo, mi antiguo hogar, era un lugar impresionante. Daría lo que fuera por estar en ese lugar de nuevo – dijo Valeck – estaba lleno de belleza y magia. Las criaturas, aunque muchas estaban del lado de los Lycans, la gran mayoría fueron pacificas y los mestizos podíamos contar con su colaboración en la guerra contra aquellos que nos querían exterminar. Las plantas, los aromas, incluso los animales que podías hallar en mi antiguo mundo, todo era tan impresionante que podría parecerte un cuento de hadas.
- ¿Qué hay de los Huargos? – Preguntó Virgeel.
- Los Huargos son una r**a nacida a partir de la fractura del espacio-tiempo. Luego de la división del universo en diversos mundos paralelos, los Huargos nacieron, ya que sus lados Lycans se separaron de sus cuerpos, quedando solo el lado humano y el lado lobuno total. Los Huargos son criaturas increíblemente poderosas y hay pocas maneras de convertirte en uno. De hecho, es casi imposible lograrlo y por ahora tu eres el único Huargo en este mundo. El resto se encuentra disperso entre el mundo del rey carmesí y el mundo del rey heterocrómico.
- ¿Cómo es ese rey carmesí? Suena a que es un tipo bastante interesante.
- No me sorprende que te intereses en él – dijo Valeck – es tu contraparte. Mientras que tu eres el aspecto del trueno, la guerra y la venganza, él representa al aspecto del fuego, la paz y el perdón. Por lo que sé gracias al flujo de energía mística, puedo sentir su aura incluso estando en otro mundo. Es un tipo muy poderoso.
- Sería interesante poder enfrentarlo – dijo Virgeel.
- No sé si quisieras eso – le dijo Valeck – por lo que sé, el rey carmesí es un hombre mucho más fuerte que tú.
- Eso no puede ser posible – dijo él.
- Lo es. Su aura me dice que domina al cien por ciento su poder como aspecto del fuego. Cosa que a ti aun te falta conseguir. Incluso logrando dominar tu poder al cien por ciento, ganarle una pelea a ese hombre sería imposible. No hay otro Huargo en todo el universo que sea tan poderoso como él. Su poder es literalmente igual al del rey del dominio, si hablamos de cantidad de energía y fuerza. Lo único que lo hace menos importante que él, es que su aspecto no es el del dominio.
- Suena como alguien muy poderoso – dijo Samantha – ¿Cómo es que ellos aun no han encontrado a Virgeel? ¿Tan difícil es poder hallarlo entre tantos mundos?
- En este mundo, buscarlo a él, es igual a buscar una aguja en un pajar. Sin contar que moverse entre las dimensiones sin ayuda del rey heterocrómico, requiere de una gran concentración, así como de una enorme cantidad de energía. El rey plateado es el único que puede hacerlo, pero esto lo cansa demasiado. Además de eso, está el hecho que es un riesgo demasiado grande para él, el moverse a través de los mundos buscando a uno de los siete reyes. Por esa razón, quien está tratando de hallar a los tres reyes que están en el mismo mundo, es el hijo de este hombre.
- Sabes mucho sobre los otros mundos… demasiado para estar varado en este lugar – dijo Virgeel.
- Ya les dije antes que, estoy conectado directamente al plano espiritual y eso me conecta de manera indirecta con el resto de los mundos. Puedo ver y oír cosas de otros mundos, pero son cosas muy selectas. Solo las que tienen que ver con los reyes y la profecía que yo mismo me he encargado de impartir. Una profecía que me fue dada por la fuerza mística.
- ¿Tu eres quién nos trajo la profecía de los siete reyes? – Preguntó Samantha muy sorprendida y él sonrió.
- Soy quien ha difundido la profecía en este y en otros mundos donde hay reyes – dijo Valeck – he usado mi poder, mi conexión con el plano espiritual y con el resto de los mundos, para transmitir mis conocimientos especialmente al mundo en el que se encuentra el rey heterocrómico. La fuerza mística me mostró los lugares y el tiempo en que aparecerían los siete reyes.
- Es impresionante – dijo ella mirándolo con emoción.
- Lo que querías saber Virgeel… pronto, no sé en qué momento, pero pronto, te encontrarás con lo que quieres… sin embargo, ahora deberás entender cuales son tus prioridades… tus objetivos principales pueden seguir siendo los mismos, pero ahora tendrás que tomar la decisión de poner algo más por encima de eso. Encontrar al mismísimo Drácula, es tu mayor prioridad. Encontrarlo te llevará con el resto de los reyes y eso evitará que todos acabemos muertos.
- ¿Tengo opciones? – Preguntó Virgeel.
- ¿Cómo preguntas esas cosas? – Replicó Samantha y Virgeel sonrió.
- Estoy jugando – dijo él – Valeck me entiende, él me conoce. Sabe perfectamente que seguiré todas sus instrucciones… no te preocupes amigo mío… lo entiendo. Tengo una nueva misión y ahora me queda claro qué es lo que debo hacer. Teniendo la información, lo demás será sencillo. Solo quería comprobar a qué te referías con todo eso. Había mucho que aun no me habías explicado. No quería meterme en una guerra sin saber a lo que me enfrento. Sobre todo, después de saber que el verdadero enemigo son los dragones.
- Recuerda… si llega el momento de reunirte con los demás reyes, evita enfrentarte al rey carmesí. No un sujeto especialmente tolerante, aunque sea el aspecto de la paz y el perdón.
- Sabes mucho sobre él – dijo Virgeel con una sonrisa divertida.
- Es una advertencia Virg… pero, a fin de cuentas, no puedo prohibirte nada. Es tu decisión si quieres salir lastimado… en cuanto a usted, señorita, por favor cuide de nuestro bélico y sanguinario amigo… lleva mucho tiempo trabajando solo y el trabajo en equipo no es precisamente su fuerte.
- ¡Vamos Valeck! Dame algo de crédito amigo.
- ¡Cuídalo! – Exclamó Valeck con una sonrisa.
- No sé si pueda hacer algo como eso, pero… me esforzaré – dijo ella sonriéndole del mismo modo.
- Bien… ya es tiempo de irnos Valeck… no volveremos a vernos en un tiempo… cuídate.
- No espero que sea de otro modo, muchacho. No te preocupes por mí. No iré a ningún lugar. No tengo lugar al que ir en realidad.
- Suena deprimente si lo dices de ese modo – dijo Virgeel sonriendo y Valeck rio.
- Ya, váyanse de aquí. Tienen un largo camino por delante.
Samantha miró a Virgeel y luego a Valeck para finalmente despedirse de él con una sonrisa de satisfacción. Había mucho que consiguió comprender luego de aquella larga conversación y todo lo que descubrió resultó ser realmente satisfactorio. Por un lado, quería contárselo a todo el mundo, pero por el otro, entendía perfectamente que esta no era información que pudiera compartir con cualquiera. Solo unos pocos, elegidos a discreción de mismo Virgeel, podrían saberlo y solo en su debido momento.
Por otro lado, con un objetivo claro, Virgeel solo tenía que avanzar en su camino por encontrar al rey de los vampiros y detener toda esta locura. Eso tal vez podría devolverle el sol a este mundo sumido en la obscuridad y mientras la esperanza existiera, Virgeel iba a creer con todas sus fuerzas en ella. Ahora, el viaje estaba a punto de comenzar y solo faltaba una última reunión estratégica antes de emprender su camino rumbo a uno de los aquelarres más peligrosos que enfrentarían jamás. Pero eventualmente todos acabarían aceptando que lo mejor que pudieron haber hecho, fue seguir la estrategia de Virgeel. Aquella incursión era solo el inicio de una nueva relación de respeto entre él y los miembros del consejo.
Después de esta incursión, todos aprenderían a confíar en él como uno de los más leales miembros del consejo de guerra de la resistencia humana. Este era solo el inicio de un fin.