Habían pasado pocos días desde que se había concretado la planificación para la próxima incursión. La fortaleza en la que se encontraba, era el lugar de reunión para todas las tropas que irían a la batalla en aquel aquelarre. Mientras tanto, Virgeel estaba hospedándose en una posada de la ciudad que era pagada por Antuant. No querían que por ningún motivo se alejara de la ciudad y de la alianza humana. Faltaba poco más de una semana para que partieran en su viaje hacia aquel aquelarre que representaba el mayor reto.
Después de varios días, Virgeel salió de la posada para ir a cazar. El hambre había comenzado a atacarle, porque gracias a su condición de hombre lobo, podía pasar varias semanas, incluso meses sin comer, todo dependiendo de la cantidad y el tipo de comida que ingiriera.
Como siempre, la capa cubría todo su cuerpo, incluido su rostro, para que nadie lo reconociese. Todos tenían una clara imagen de quién era el mismísimo aspecto de la guerra. Así que era un verdadero problema para él que le vieran caminar tranquilamente por las calles de aquella ciudad fortaleza. Los guardias de las torres de control que protegían las entradas a la fortaleza, observaban con cautela al hombre que se acercaba a las compuertas para salir. Ellos ya estaban informados sobre su presencia y ya habían tenido antes un encuentro con él, siendo por decir poco, aterrador.
Las compuertas se abrieron dando paso a un camino perfectamente iluminado por faroles de luz que se hallaban a un metro de distancia entre sí. Marcando un camino fácilmente visible y transitable en dirección hacia otra fortaleza. En alguna parte del camino había intersecciones en las que se dividía para formar uno o más camino hacia otras fortalezas humanas.
Virgeel tenía una perfecta capacidad visual bajo la obscuridad. Sus ojos de lobo le permitían ver todo aquello que se moviese bajo la penumbra en los lugares que no estaban iluminados por la luna, que, a diferencia del sol, si estaba presente en este mundo. Sobre su espalda descansaba el arco que el Artesano le había forjado.
Cada una de las armas de Virgeel era especial y las dominaba por separado y también juntas, pero el mayor potencial de estas radicaba en la utilidad que tenían cuando decidía fusionarlas. Ya que por si solas eran muy poderosas, pero estaban forjadas para fusionarse y crear un arma más poderosa. Todo iba a depender de la necesidad de Virgeel.
Por ejemplo, se suponía que podía fusionar el arco, las hachas y los kukris con las espadas para hacer que las estas fueran mucho más poderosas, e incluso podía fusionar ambas espadas para crear una sola que superaría a cualquier arma existente en este mundo, dándole un poder inigualable. Podía hacer exactamente lo mismo con las hachas y con las dagas con la diferencia que las dagas no podían unirse en una sola, pero en su lugar se hacían mucho más grandes. Por otro lado, el arco se volvía incluso más grande y el rango de alcance, así como el poder destructivo de las flechas, aumentaba, ya que, en sí, las fechas eran las dagas y estas eran controladas de manera remota por él.
Al final, sin importar que arma que quisiera mejorar, todas terminaban convirtiéndose en una fuente de poder que en cualquier momento podría necesitar. Precisamente por ello, el Artesano, había forjado especialmente cada arma, pensando en él. Había mucho por explicarle a Virgeel, ya que el Artesano Valeck era un hombre lleno de misterios, así que, antes de embarcarse en aquel nuevo viaje cuyo tiempo de terminación era dudoso, Virgeel tomó la decisión de informarse todavía más sobre aquella profecía de la que Valeck le había hablado cincuenta años atrás.
Estando en el bosque, fue alcanzado inmediatamente por Samantha. Ella también había salido a cazar sin decirle a nadie que iba a hacerlo, pero la chica tenía una particularidad que el mismo Virgeel desconocía. Al parecer, ella tenía la capacidad de esconder perfectamente su aroma y por consecuente también su aura. Era prácticamente invisible, igual que él, así que no supo en qué momento, pero finalmente terminaron por encontrarse cazando a la misma presa. Un ciervo grande y ancho de unos cuarenta kilos más o menos. Sus astas eran enormes y sus patas musculosas. Casi sería imposible alcanzarlo en una carrera.
Las flechas de Virgeel y Samantha se encontraron, chocando una contra la otra, haciendo que la de Virgeel saliera desviada y diera contra un árbol hasta quedar enterrada en la corteza hasta más de la mitad, mientras que la flecha de la chica se había hecho pedazos apenas hizo contacto con la de él.
El ciervo, al oír el repentino ruido del peligro que lo acechaba, emprendió una carrera para alejarse rápidamente de allí, pero Virgeel fue todavía más rápido para interceptarlo con una poderosa flecha que le atravesó el cráneo de lado a lado, haciendo que el ciervo se desplomase en cuestión de segundos y rodase por el suelo.
Pocos minutos fueron suficientes para que Virgeel saliera de su escondite en las sombras y decidiera tomar a su presa, entonces aquella flecha voló hacia él y fácilmente consiguió detenerla con la punta de sus dedos. La chica al ver que se trataba de él, salió de su escondite en las sombras y cuando finalmente él divisó su figura fácilmente reconocible, se sorprendió al saber que ella tenía la capacidad de desaparecer de ese modo y poco a poco fue comprendiendo por qué sentía el aroma de la sangre de más señores de la guerra Vampiros y Lycans en ella que en los demás miembros del consejo.
Él sabía de sobra que ella no era débil en lo absoluto. Por el contrario tenía muy en cuenta que pese a su apariencia femenina, llena de esplendida belleza, y carente de cualquier rasgo de rudeza, los músculos delgados pero perfectamente definidos que apenas eran visibles a través de su ropa y el resto de sus atributos físico, le permitían ver la experiencia que ella tenía en combate, poniéndola tal vez como la más fuerte después del mismo Brown, y esto porque, aunque tuviera más cabezas de señores de la guerra que él, aquel hombre tenía una temible fuerza que había rivalizado con señores de la guerra realmente poderosos. Es decir, los pocos que había vencido Brown en comparación a la cantidad que había vencido ella, superaban en fuerza a todos los que hubiera enfrentado la muchacha. Eso lo convertía en una hazaña todavía más impresionante.
- ¿Qué haces aquí? – Cuestionó ella con una mirada enojada, mientras salía de las sombras para reclamarle no solo por robarle a su presa, sino también por haber salido de la fortaleza sin haber dicho nada.
- Lo mismo que tú, al parecer – respondió él con una sonrisa petulante que le causó disgusto a la muchacha – me sorprende que hayas podido seguirme sin que te detectara – le dijo después y ella lo miró confundida.
- No entiendo a lo que te refieres… yo no estaba siguiéndote.
- ¿Ah no?
- Por supuesto que no… ni siquiera sabía que estabas aquí fuera – dijo ella con una expresión de fastidio y disgusto – porque, para empezar, no deberías estar fuera de la fortaleza…
- Tampoco tu – le dijo él con la misma sonrisa petulante de antes y ella quiso replicarle, pero la había dejado sin palabras – dime una cosa ¿Cómo es posible que no pudiera sentir tu aroma o tan siquiera una pizca de tu aura?… ni siquiera los Lycans o los vampiros más poderosos pueden hacer eso.
- Eso no te concierne… además… creí que tú eras mitad Lycan… no entiendo ¿Cómo es posible que puedas ocultar tu aura de esa manera?
- Ya se los dije antes… no soy un Lycan. No soy como ellos. Transcendí para convertirme en algo más. Algo que me diferencia de ellos y me hace más fuerte… Valeck los llama dones de sangre. Los que son como yo, entre más dones de estos tengan, más poderosos son… algunos pueden ocultar su aura, cambiando su aroma o incluso desapareciéndolo… pero no sabía que hubiera otras criaturas capaces de hacer lo mismo.
- No soy una criatura, soy una mestiza y eso es diferente – replicó ella con desdén.
- Por eso… pero, no sabía que hubiera mestizos capaces de hacer tal cosa… ¿Qué clase de mestiza eres?
- Ya te dije que no te incumbe – desdeñó ella y él dejó salir una leve risa.
- Ya veo… bueno… supongo que no te interesa saber lo que soy realmente y lo que Valeck que ha enseñado – le dijo y se giró hacia el cadáver del ciervo para levantarlo y ponerlo sobre sus hombros para llevarlo a la fortaleza – o supongo que también podríamos hacer un pequeño intercambio de información que nos favorezca a ambos – dijo después de mirar de reojo con una sonrisa porque pudo visualizar la mirada curiosa de la muchacha queriendo saber lo que ocultaba él – hagamos una cosa – le dijo al volverse hacia ella – si me dices qué clase de mestiza eres, yo te contaré algunas cosas que quieras saber sobre mi y mis poderes, o incluso sobre Valeck.
Ella lo miró muy pensativa y al cabo de más o menos un minuto, se decidió a hablar y dijo.
- Está bien… te contaré, solo si tu me cuentas lo que quiero saber.
- Tenemos un trato entonces – le dijo él – entonces… dime ¿Qué clase de mestiza eres?
Ella suspiró, miró la presa sobre los hombros de aquel hombre y luego rodó los ojos.
- Soy la última mestiza con vida de un clan muy antiguo – dijo ella – los Pearlbloom solíamos ser de los clanes de mestizos más poderosos que llegaron junto con el Artesano. La historia detrás de los poderes de los mestizos es algo confusa y hasta hoy día poco sabemos en realidad sobre esto, pero junto con los Phoux, los Osicorn, los Lichito y finalmente los Raven, los Pearlbloom hemos sido los pilares que sostienen la existencia de la humanidad en este mundo lleno de caos – explicó ella – cada clan de mestizos, según los mismos registros encontrados, que han sido dados por el Artesano, tiene las habilidades de una mítica y mística criatura. Por eso somos más poderosos que los humanos comunes. En el caso de los Phoux, ellos tienen las habilidades de los Fénix. Poderes de fuego, capacidad para volar en ocasiones, una regeneración instantánea que prácticamente los hace inmortales y hasta pueden renacer de las cenizas después de morir, teniendo una segunda oportunidad y todas las que deseen siempre y cuando se mantengan con vida el tiempo suficiente. Los Osicorn, como Brown, por ejemplo, tienen una fuerza y resistencia inigualable. Son por mucho los más poderosos físicamente, compensando el hecho que no tienen habilidades como el resto de nosotros. Los Lichito como Albert, tienen el poder de usar magia para conjurar cualquier cosa que imaginen. Aunque lo que nosotros conocemos como magia es simplemente la capacidad de manipular el aura y la energía que se encuentra a nuestro alrededor y darle la forma que queremos, pero por algún motivo no todos somos capaces de ello. Otro ejemplo son los Raven… se dice que tienen el poder de las hadas para regresar el tiempo y para sanar cualquier herida igual que los Fénix, siendo casi inmortales igual que ellos. Pero los Pearlbloom destacamos por algo muy diferente a ellos. Se dice que nuestros poderes provienen de una criatura mítica y mística muy especial. Se dice que solo hay una criatura capaz de volver mortales a los inmortales. Tal vez hayas oído hablar de los unicornios. Ninguno de nosotros ha visto a ninguna de las criaturas de las que supuestamente vienen nuestros poderes, pero de una u otra manera no nos quedan duda de que, en algún momento de la historia, existieron, ya que eventualmente es cierto que nosotros tenemos sus poderes. Se dice que los unicornios tienen el poder de conceder y quitar la inmortalidad. Un unicornio concede su inmortalidad a través de su cuerno, convirtiéndose en un simple caballo que vivirá un número contado de años, pero si un unicornio toma uno de sus cuernos para atacar a una criatura inmortal, eventualmente esta perderá su inmortalidad y ya sabes lo que sigue… sin embargo, hay otra criatura que puede conceder y quitar la inmortalidad y que, a diferencia del unicornio, no perderá su propia inmortalidad. De esta no se sabe mucho. De hecho, nadie jamás vio uno, ni siquiera los mismos Pearlbloom, pero el Artesano Valeck, al ser uno de nosotros, conoce su secreto y especulamos que a eso se debe su inmortalidad y su poder para controlar la magia de la manera en que la controla. Se dice que, en la antigüedad, existían una criatura encargada de cuidar del equilibrio que yacía en el flujo de energía que recorría y habitaba nuestro mundo de manera activa e invisible. Esta criatura era y sigue siendo considerada por aquellos que saben de ella, como un guardián que guía a los espíritus del umbral de la vida al umbral de la muerte… la verdad es que no se sabe muy bien cómo es todo ese asunto, pero lo cierto es, que al ser una criatura considera más como un espíritu, los Kitsune, o espíritus zorros, son criaturas capaces de controlar perfectamente el aura hasta desaparecerla. Además de eso, pueden vivir indefinidamente, por lo que también son considerados como inmortales y tienen el poder de quitarle la inmortalidad a otra criatura a través de la magia o energía recolectada en sus colas con el pasar de los años, que al final pueden manifestar a través de sus garras para volver vulnerable a la muerte a cualquier cosa que toque. Además de eso, los Pearlbloom descubrimos que el poder mágico recolectado, tiene la capacidad de provocar vulnerabilidad a la muerte porque afecta directamente al aura, debilitándola como si se tratase de un veneno corrosivo que la debilita rápidamente hasta desmoronarla en su totalidad. Lo que significa que, cualquier cosa que sea golpeada por nuestra magia, cae rápidamente debilitada y se vuelve vulnerable a la muerte. Se dice que en una criatura inmortal el poder corrosivo de nuestra magia tiene mucho más efecto que una criatura mortal. Es por eso que, los vampiros y los Lycans no tienen nada que hacer en mi contra. Un señor de la guerra, ya sea Lycan o Vampiro, acaba muriendo rápidamente al enfrentarse a mi, gracias a que, apenas mi magia haga un daño considerable, se debilitan de manera excesiva, quedando sumamente expuestos a morir con cualquier ataque por débil que sea. En sí, no necesito tener una fuerza como la de Brown, simplemente necesito conseguir hacer suficiente daño en un solo golpe con mi magia para debilitarlos lo suficiente como para matarlos con solo enterrarles una flecha en el corazón o la cabeza. Digo que debo conseguir hacer suficiente daño con un solo golpe porque es el primer golpe el que decidirá la batalla. Toma mucho tiempo reunir una cantidad suficiente de energía para provocar el deterioro inmediato de la fuerza junto con la vulnerabilidad, ya que, si simplemente atacase con el poder de mi magia sin recolectar la energía suficiente, entonces lo único que lograría sería arrebatarle la inmortalidad, pero, si en todo caso, mi oponente es mucho más fuerte que yo, como normalmente sucede, entonces no serviría de nada arrebatarle la inmortalidad… por otro lado, reunir la energía necesaria para que mi magia provoque un deterioro de poder inmediato es algo un poco complicada y requiere tiempo. Además de eso, la cantidad de deterioro provocada también dependerá de la cantidad de poder utilizado. Por si solo, mi propio poder mágico no puede causar suficiente deterioro, así que tengo que meditar durante tiempos escasamente definidos y apostar a que sea suficiente para lograr un daño que lo debilite lo suficiente como para que mi fuerza sea suficiente para derrotarlo.
- Entonces ustedes son zorros espirituales… había oído de ellos. Incluso el mismo Valeck me había dicho que él era uno de ustedes, pero jamás me contó sobre ese poder… solo sabía que era inmortal. Según él, ha vivido más de trescientos años.
- Él y yo lo somos – dijo ella – antes dije que era la última, pero en realidad, debí decir que Valeck y yo somos los últimos.
- ¿Qué pasó con tu clan? – Preguntó.
- Los vampiros y los Lycans se encargaron de erradicarlos primero, ya que nos consideraban una amenaza muy peligrosa. Éramos casi los únicos capaces de hacerle frente realmente, porque, aunque los Phoux y los Osicorn, así como los Raven o los Lichito, tuvieran el poder para vencer a los señores de la guerra, eventualmente acababan muriendo si se encontraban con un oponente mucho más fuerte y estos abundan entre el enemigo. Pero nosotros no teníamos rivales. No había nada que los Lycans y los vampiros pudieran hacer una vez que eran golpeados por nuestra magia y era casi imposible evitar ser golpeado por ella. Pero, como defecto, los Pearlbloom tenemos una escasa capacidad reproductiva… cada pareja Pearlbloom podía procrear una, como máximo dos veces. Por lo que los números de nuestro clan eran pequeños en comparación a los demás… mientras que otros clanes tendrían entre treinta y cincuenta miembros, considerándose como los clanes más pequeños, los Pearlbloom éramos mucho más escasos… como mucho, por generación, éramos unos cuatro o cinco, haciendo un total de quince o veinte integrantes. Hace unos quince años quedábamos unos siete integrantes, tomando en cuenta a mis cuatro abuelos, a mis padres y a mí. El resto habían muerto, emboscados por los Lycans o los Vampiros.
- ¿Qué sucedió con tus padres y tus abuelos?
- Mis abuelos paternos murieron hace diez años… en una batalla en la que fueron atacados por cuatro señores de la guerra a la vez. Todo había sido una trampa para acabar con ellos. Los Lycans y los vampiros habían estado reuniendo información sobre los últimos sobrevivientes de los Pearlbloom y finalmente los esperaban cuando se unieron a las incursiones en las que murieron por separados. Jamás esperamos que hubiera más de un señor de la guerra de un aquelarre y que lo mismo iba a suceder en una madriguera… en cuanto a mis abuelos maternos, ambos murieron hace siete u ocho años, en una batalla mal peleada. Mis padres murieron hace catorce años, emboscados de camino a una incursión. No tuvieron oportunidad de defenderse. Desde entonces oculto mi aura cuando salgo sola a cazar y cuando estoy con mis compañeros de camino a una incursión, Brown, Antuant y Lucien me protegen con sus propias vidas… siempre me opongo, pero ellos se convirtieron en mi familia. Me acogieron una vez que me quedé sola y me consideraron importante más que por mis poderes, por mi soledad. Ellos siempre me protegen y por eso me permito ir con mi aura fluyendo tranquilamente. Eso no significa que los Lycans y los vampiros hayan dejado de intentar asesinarme.
- Pero se les ha hecho casi imposible – dijo Virgeel con una sonrisa de orgullo y victoria y ella sonrió de la misma manera, aunque él no le agradaba – está bien… si antes había una mínima posibilidad de que lo lograran, entonces ahora ya no tienen ninguna – dijo después con una mirada de decisión.
- ¿A qué te refieres? – Preguntó ella un poco confundida.
- Puede que te parezca que soy un bárbaro, un lobo solitario, y hasta un psicópata y entiendo perfectamente qué clase de fundamentos tienes para pensar de esa forma. De hecho, lo comparto. Admito que estoy loco, que estoy sediento de sangre y que mi único objetivo real es acabar con los Lycans y los Vampiros para siempre… pero también debo admitir que me es imposible hacerlo solo. Valeck no va a luchar a mi lado. Eso ya me ha quedado claro. Está esperando no sé qué cosa, y yo no puedo esperar tanto, así que, lo más lógico sería conseguirme aliados que me ayuden a cumplir mi objetivo. Soy capaz de ver la fortaleza, el talento y el valor de las personas en el campo de batalla… cuando dije que fácilmente tenías más sangre de señores de la guerra en tus manos de la que podía tener Brown, lo hice orgulloso sabiendo que serías una de mis aliadas más útiles… eso me da un motivo para protegerte… puede que yo no te agrade y puede que mis motivos para querer protegerte tampoco lo hagan, pero tampoco hay mucho que puedas hacer. Ya lo decidí. Si antes era casi imposible que te asesinaran, ahora se los haré totalmente imposible.
Ella lo miró sorprendida y se quedó en silencio, simplemente procesando todo lo que había oído, hasta que decidió romper el silencio mientras ambos se encaminaban en dirección a la fortaleza nuevamente.
- Dijiste que me contarías sobre ti, si yo te contaba sobre mi… eso hice. De hecho, creo que te conté más de lo necesario… ahora te toca a ti – le dijo ella.
- Está bien. Un trato es un trato – dijo él con una sonrisa alegre y ella se sorprendió al ver aquello – entonces, dime ¿Qué quieres saber?
- ¿Por qué haces todo esto? En este momento no me pareces el idiota petulante en quien no confiaba en principio.
- ¿Quieres decir que ahora sí confías en mí?
- La que está haciendo las preguntas ahora soy yo, así que primero responde – replicó ella mirando hacia otro lado para disimular que se había sonrojado por su comentario.
- Está bien – dijo él después de dejar salir una sutil risa – la verdad es que no me interesa si confían en mi o no… pero, comprendo que una alianza fructífera requiere de confianza y esta debe ganarse… en mi caso es un poco difícil porque todos me ven como a un monstruo y tienen razón, soy un monstruo, pero lo soy porque no me dejaron otra opción. Fui maldecido y condenado a vivir con este poder tan despreciables. Un poder que en manos de otros ha arrebatado tantas vidas humanas que ni siquiera puedo contarlas. Estoy sediento de venganza, pero no por eso soy malo. Sin embargo y como dije antes, no me interesa si creen que lo soy o no. Lo único que me importa es lo que tengo que hacer para lograr mi objetivo. Pese a lo que pueda parecer, sigue habiendo humanidad en mí. No la he perdido, jamás lo hice. Mi humanidad solo desaparece cuando se trata de mi enemigo. Solo entonces soy peligroso, el único problema es que no me esfuerzo en mostrar lo contrario porque no tengo la necesidad de ello. Sin embargo, creo en el trabajo en equipo, aunque ahora mismo no soy partidario de ello. También creo en proteger a mis aliados, aunque hasta ahora no tenía y creo en cuidar aquello que por cualquier motivo se vuelve importante para mí… solía ser un guerrero antes de convertirme en lo que soy ahora, y aun entonces, me dedicaba a proteger a mi gente. Dicho eso, ahora que soy un hombre lobo, eso no ha cambiado. Puede que mi alianza con ustedes no me ate a trabajar en equipo, porque desde que me convertí en esto, el trabajo en equipo dejó de ser mi estilo, pero el tenerlos de aliados si me ata a una cosa. Los protegeré a como de lugar porque los necesito tanto como ustedes me necesitan a mí. Y sin importar cual fuera el motivo, solo por ser mis aliados, los protegeré porque al convertirse en mis aliados, significa que me apoyan y que yo los apoyo a ustedes. Eso ya los vuelve suficientemente importantes para mí.
- Parte de lo que dices me suena a que eres un interesado – dijo ella sonriendo con resignación y mirando al suelo – pero no puedo culparte… sigues sin agradarme y dudo que consigas hacerlo, sobre todo sabiendo que no vas a esforzarte por hacerme cambiar de opinión, pero puede que yo misma consiga cambiar mi opinión sobre ti conforme descubra la veracidad de tus palabras al decir que nos apoyaras porque nuestro apoyo es importante para ti. Por mucho que me parezca que eres un interesado, no hay nada que pueda hacer o decir para encontrarle fallas a esa lógica que tienes. Todos necesitamos a alguien y eso nos convierte a todos en unos interesados. En ese sentido podría decirse que nosotros también lo somos, porque a fin de cuentas estamos forjando una alianza con alguien a quien normalmente despreciamos, solo porque necesitamos su poder.
- Bueno, eso de momento resuelve un problema entonces – dijo él – pero… por ahora ¿Algo más que quieras saber?
- De hecho, si – le dijo ella con una sonrisa de emoción – soy aficionada a todo lo que tiene que ver con magia y puedo reconocer el flujo mágico de cualquier herramienta cuando la veo… tus armas tienen un flujo mágico especial por lo que supongo que fue Valeck quien las forjó…
- Valeck aun no se ha explicado bien, pero al parecer, estas armas están hechas especialmente para explotar todo el potencial de mi poder en su debido momento. Aun hay muchas cosas que desconozco sobre mi poder, y por qué lo tengo realmente, pero Valeck le ha dado mucha importancia a cómo puedo utilizarlo. Además, están hechas con cuernos de unicornio, para, efectivamente como piensas, matar inmortales.
- Lo sabía… la forma en que se mueve el flujo mágico de esas herramientas, es muy parecida al flujo de mi magia, pero los patrones dibujados dentro del flujo son muy diferentes. El patrón dibujado dentro del flujo mágico es igual al del flujo mágico del cuerno del unicornio, pero el flujo en sí es igual al de los zorros espirituales. Supuse que, tratándose de Valeck, el Artesano, no sería raro que hubiera podido combinar el poder de un cuerno de unicornio con su propio poder para crear estas armas… lo que más me sorprende es que consiguiera combinarlos hasta el punto de convertirlos en un nuevo y único poder jamás visto. Nunca antes había visto un flujo mágico como ese. Incluso mis padres creían que sería imposible lograr algo así. Sin dudas es un trabajo digno del Artesano.
- Son herramientas muy útiles sin lugar a dudas – dijo Virgeel con orgullo – no has visto aun el verdadero potencial que tienen, pero puedo asegurarte que sin ellas, no sería tan poderoso. Lastimosamente soy el único que puede utilizarlas. Según Valeck, solo consiguió crear estas armas gracias a la perfecta conexión que encontró con mi aura. Lo que significa que su poder solo reacciona ante el mío.
- Claro… eso tendría más sentido… tu aura fortalece ayuda a que el poder de los zorros espirituales y del cuerno de unicornio se mezclen perfectamente para crear un flujo mágico totalmente nuevo. Ciertamente es una desventaja que nadie más pueda tener un arma como esa, pero muy por encima de eso, sigue siendo una enorme ventaja en contra de nuestros enemigos. Un arma capaz de hacer lo que estas hacen, es prácticamente una ventaja injusta. Cualquier enemigo que sea golpeado por ti con esas armas, tendrá un deterioro de poder, tal vez lento, pero que será totalmente seguro y devastador. Al final no habría nadie capaz de vencerte en uno a uno. Tu solo seguirás fortaleciéndote más y más hasta que seas totalmente invencible… si llegas a ese punto, entonces erradicar a los Vampiros y los Lycans ya no sería tan solo un sueño. Se convertiría en una completa y absoluta posibilidad, e incluso sería innecesario nuestro apoyo. Podrías lograrlo por tu cuenta.
- Si… el único problema es que, según Valeck, sin ayuda y sin tener suficientes enfrentamientos, eso tomará demasiado tiempo, y según el mismo, no tenemos tanto como para disponer. Por esa razón me interesa continuar con esta alianza y ocuparme de esos infelices… si conseguimos cortarle la cabeza al rey de los Vampiros, entonces conseguiremos un verdadero avance para tratar de salvar a nuestro mundo.
- ¿Crees en ese mito? – Preguntó ella – el rey de los vampiros es un mito… nadie nunca antes lo ha visto o se acercado a él… se dice que es una simple leyenda que los Vampiros mantienen para sembrar el terror, ya que, pensar que hay un Vampiro que es incluso infinitamente más poderoso que los señores de la guerra, nos haría pensar que no hay posibilidades de ganar…
- El rey es real sin dudas. O eso dice Valeck – dijo él y ella lo miró sorprendida – según Valeck, el rey de los Vampiros es la clave para devolverle el sol a nuestro mundo.
- No lo entiendo – le dijo ella.
- Tampoco yo – dijo él con una sonrisa – aun hay mucho que Valeck debe explicarme… si quieres entender, entonces podrías venir conmigo antes de iniciar nuestro viaje hacia el aquelarre. Pensaba ir a aclarar todas mis dudas antes de ese viaje, porque una vez que hayamos comenzado, ya no volveremos en un buen tiempo por estas tierras y quisiera tener claras muchas cosas antes de comenzar la batalla. Es necesario si quiero lograr un verdadero avance y acercarme al rey de los vampiros.
- ¿Lo dices en serio? – Preguntó ella muy emocionada y él sonrió para asentirle.
- Claro… pero tendrás que guardar el secreto de su ubicación. No puedes decirle a nadie.
Ella asintió y luego él le hizo un gesto para que lo siguiera. Habiendo decidido llevarla a ese lugar porque era la única además de él a la que nadie podría seguir, impidiendo poner en peligro a Valeck.