Capítulo 4

1518 Palabras
Alondra Jugamos varias rondas de beer point con los primos de Noah, todos eran muy amables y buena onda conmigo. La estábamos pasando realmente bien y ver a Noah, siendo el mismo, sin aparentar nada me gustaba. ¿Quién diría que me volvería amiga de una celebridad? Era algo inimaginable. —¡Tu turno Alon! —me gritó uno de sus primos. Ya era el turno definitivo, con esto se cerraría la ronda. Solo tenía que meter la pelotita dentro del último vaso. Me arreglé el moño con cuidado, solo para hacer el proceso más dramático, moví mi muñeca para calentar. Concentrada Alondra, concentrada. Todos comenzaron a hacerme la cuenta regresiva. Tres. Dos. Uno. Lancé la pelotita y de pronto… ¡Ingresó! Todos los de mi equipo comenzaron a brincar, Noah me cargó en el aire y me dio vueltas. —¡¿Qué equipo?! —gritó —¡Lince! —¡¿Qué equipo?! —¡Lince! —gritaron todos muy eufóricos y es que habían apostado 4 shots de tequila para cada integrante del equipo perdedor. —Si perdíamos yo no me tomaba eso ni loca —le dije a Noah viendo como todos los demás iban ingiriendo el tequila de golpe. —Perder no era una opción, en todo caso, yo me lo secaba por ti. —¿Qué hora será? —pregunté mientras desbloqueaba mi celular —Mierda. De seguro Danna ya se ha ido—dije viendo lo tarde que era. —¿Quién es Danna? —me preguntó él. —Amiga de Mire… Se supone que me regresaba con ella, pero nunca me llamó… —Yo te llevo, no te preocupes. —¿En serio Noah? —Claro, ya me aceptaste como amigo ¿no? Reí —Si tonto, por milésima vez que no te llamé porque había perdido el número… —Está bien, está bien… Si tú lo dices…   Para salir del bar hubo toda una logística, con el fin de que los paparazzis no me vean. Yo salí con uno de los amigos de los primos de Noah, Noah con su hermana, evidentemente fue fotografiado, pero daba igual, era su hermana. Nos encontramos todos juntos en el estacionamiento, yo subí a la camioneta de Noah, y los demás se dispersaron en diferentes autos. —¿Segura que quieres ir a tu hotel y no con nosotros? —Sí, quiero ver cómo está Mire… —Bien, igual me llamas cualquier cosa. Si aparece tu ex, te sientes mal, lo que sea ¿sí? —Está bien Noah, gracias. —¿Mañana harán algo? —Creo que tendremos un día de compras… —¿Te gusta hacer shoping? —No realmente, odio ver ropa —reí. Y era verdad, me aburría ir de tienda en tienda a ver más y más de lo mismo. —Entonces mañana vienes con nosotros a la playa. —¿Estás loco y si nos ven? —Es una playa privada, tú tranquila… —No lo sé Noah… —¿Acaso no te parece mejor plan que gastar todo un día viendo ropa? ¡Di que sí! —Bien, lo pensaré… —Con eso me basta. Llegamos hasta el hotel donde me hospedaría con Mire y los demás amigos de Danna, entre ellos Nicolás. —¿Estarás bien? —Que si… pareces mi papá. —No sé, tu noviecito no me da buena espina. —Ex —aclaré. —Estaré bien. Cualquier cosa te llamo. —Está bien, cuídate Alon. Me escribes cuando estés dentro. —Nos vemos Noah —dije bajando del auto. —Me escribes eh, no me iré hasta que lo hagas. —Está bien papá —dije riendo y despidiéndome con la mano. Entre cuidadosamente al hotel, saludé al personal del lobby, quién me entrego la llave de mi habitación. Abrí sigilosamente la puerta, esperando encontrarme con mi amiga, pero con temor de ver a alguien más. Suspiré al verla ahí dormida. Al fin a salvo. —¡Bu! —me asustó ella saliendo de entre las sábanas haciéndome chillar. —¡¿Qué habrás estado haciendo pillina?! —río ella al ver mi cara de espanto. —Mierda Mire, me diste un susto. —Estas no son horas de llegar eh señorita… —¿Me doy una ducha ahora o mañana temprano? —la ignoré. —¿Con quién estabas? Y sé que no fue Nicolás, estoy tan feliz por eso. —me sonrió de oreja a oreja —No sabes lo furioso que estaba cuando llego, me dijo que te llame, que te habías quedado con desconocidos y blablá, le dije que te llamaría pero obviamente sabía que estabas divirtiéndote, ¿no es así? —Ni me menciones a ese idiota. —¿Qué pasó con él? —Me dio una pastilla de éxtasis… —¡¿Qué?! Ahorita voy y lo ahorco —se puso de pie furiosa. Una llamada nos interrumpió. Desbloqueé mi celular y vi una llamada entrante de Noah. Mierda. —¿Hola? —le contesté. —¿Todo bien? No me escribiste… —Sí, todo bien. —Bien, ya me voy ahora sí. —¿Seguías afuera? —Te dije que lo haría hasta saber que estés bien… —No te creo nada… —me asomé a la ventana y evidentemente seguí ahí. Dio dos claxonazos y arrancó. —Buenas noches Alon, descansa. —Buenas noches… —dije antes de que cortara. —¡¿Quién era?! —chilló Mire emocionada intentando ver mi pantalla. La bloquee rápidamente. Tenía que decir algo pero ya. —¿Recuerdas que conocí a un chico en la gasolinera, esa vez que vomitaste…? —Ni que me lo digas, ¿el que dices que me cargó hasta mi habitación? —Ese mismo… —¡No me digas que te lo encontraste! —Asentí. Y no mentía, realmente si era él. Claro evitábamos el hecho de que se trataba del mismísimo Noah Way, pero evitar decir algo no es mentir… ¿o sí? —¡Wow! ¡Que coincidencia! ¿Y qué tal? ¿Paso algo…? —No sonsa, es mi amigo. —Si se reencontraron fue el destino, y el destino es sabio eh… Además, tú me habías dicho que era guapo… —Lo es —sonreí al recordarlo con su nuevo corte —Solo nos divertimos jugando beerpoint, a parte, me vio con Nicolás hoy. —¿Te vio con Nicolás hacer qué? —La fregué, caí y nos besamos… —¡¿Qué?! ¿Con el gusano ese? Te dije que no lo hagas… —Ya sé Mire, pero mi cabeza era un enredo total. Primero lo del hospital, que no quisiste ir por mí, después Nicolás estaba portándose tan bien, después vi a N… al chico de la gasolinera con una chica, no sé…. Caí. —¿What? Vamos en orden, en primer lugar, yo no estaba enterada de que habías ido a la clínica, lo juro. Sabes que habría sido la primera en ir, eres como mi hermana. Segundo, obviamente Nicolás estaba tras de ti, lo que quería era que caigas y por último… ¿besaste a Nicolás por celos del chico de la gasolinera? —Ya sé caí en sus mentiras, él me dijo que, si te avisó lo de la clínica, pero está claro que mentía. Después te vi tan a gusto con ese chico así que le creí aún más… Por cierto, ¿quién era? —Mirella se ruborizó. —Ya te dije que lo conocí ahí, intercambiamos números, nada fuera de lo normal… —¿Se besaron, no es así? —¡Ya basta Alon! Sabes que no me gustan los interrogatorios… ¡Pero sí! —brincó mi amiga de alegría. —¡Wiuuu! —grité aplastándola. —Bueno, sigue contándome sobre el chico misterioso de la gasolinera… ¿Con que chica estaba? ¿Y cómo te deshiciste de ella? —No me deshice de ella —reí usando su término. —¿Entonces qué? —Era su hermana —me tapé con la sábana. —¡No! ¿Te pusiste celosa de su hermana! —comenzó a reír Mirella. —¡Ya cállate! No me puse celosa. —Si, claro… ¿Y cómo así terminaste con él? O sea, ¿cómo te diste cuenta de que era su hermana? —La conocí en el baño, cuando fui a escupir la pastilla de Nicolás. —¡Wow! En serio no puedo creer que ese imbécil haya sido capaz de tanto… —Ni yo, pero al menos ya sé que ni loca le doy una oportunidad. —Así lo quieras, no te dejaría. —Te extrañé tanto hoy Mire, prométeme que no me dejarás de nuevo —la abracé. —Y tú que no dudarás de mí, digan lo que te digan. Ya sabes que así este con el mismo Jesucristo, si tú estás en problemas voy por ti. No vuelvas a dudarlo. —Te quiero tonta. —Y yo a ti mi Alon —dijo abrazándome —ahora a memir de una vez, que mañana nos espera un gran día de shoping.
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