Noah nos trajo a rastras a las tres. Las chicas se negaban, pero el decía que ya había sido suficiente alcohol por hoy y que no pensaba dejarnos solas aquí, ni mi ex más toxico se había atrevido a tanto. La que más pataleo fue Danna, pero ella se vio resignada a venir con nosotras una vez que Noah nos tenía cargadas tanto a Mire como a mí sobre su espalda. ¿Desde cuándo era Hércules? Nos metió a las tres a su camioneta, tomó aire y se dispuso a manejar hacia el hotel. —O sea te las das de muy responsable, pero manejaras con alcohol, que irónico eh —dijo Danna aún molesta. —Al menos yo sí estoy consciente… —Yo también. —Bueno, pues ellas no… —dijo señalándonos a Mire y a mí. Yo si estaba consiente, se me trababa ligeramente la lengua, pero era consciente de todo lo que pasaba. —Claro
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