—¿El quién es? —me preguntò Mire a mì —Recièn se conocen y ya esta dando ordenes… hombres… —Ya nos conocíamos de antes —intervino Noah algo fastidiado. —¿De donde? —Es el chico de la gasolinera —dije yo, antes de que Noah diga algo. —¿¡Qué!? ¡Creí que ya no hablaban! Ay no, ¿tú me viste borracha entonces? —Así es y no pienso repetir esa historia… —Yo sé cuál es mi limite —dijo Mire. El barman nos alcanzó los shots, Noah tomó ambos y sin más, los bebió de golpe. Mirella lo miró boquiabierta. —¡Ey! ¡Eso era nuestro! —Solo las estoy cuidando… Los Ángeles es más peligroso de lo que creen. —Como sea… iré por Danna. —Mire se fue molesta. —No debiste hacerlo… —le dije a Noah tomando asiento, ya comenzaba a darme vueltas la cabeza. —Las dejaba tomar eso y estoy seguro de que termina

