Los ensayos tenían cansada a Victoria y eso que no hace nada del otro mundo, así que Candela y ella deciden ir a por unos tragos en un bar que recomienda el novio de la argentina, quién también se une a la rumba improvisada con la idea de ser el niñero. Eran las seis de la tarde y el lugar estaba vacío, pero aún así el par ya estaba más que perdidas en el mar de los mojitos especiales que les sirve el chico de la barra. Victoria llama a Kai para que se enterara de donde estaba y eso hizo reír al alemán, porque ella no suele beber alcohol y además, se imaginó lo gracioso que sería Vic borracha. —¡Dame dos shots de tequila! —grita Candela y casi hace que Victoria se atragante con el licor. Mezclar bebidas es lo peor—. ¡Es para que nos emborrachemos más rápido y nos vayamos!

