41. —Solo soy una vecina —dije, no podía decirle mi verdadera identidad. —Ok. ¿Entre qué calles vive? Me pescó en curva, porque no tenía idea, no conocía un solo nombre de las calles colindantes al hospital. Así que de forma disimulada comencé a buscar entre los letreros de la calle. —¿Ve que no me equivoco con usted? Tenía que desistir, pero no debía. —Acabo de mudarme, te lo he dicho ya —me defendí. —Dígame la calle en la que queda su casa. —Almirante Braum —dije al azar. —Ajá, es lo suficientemente inteligente como para mencionar la calle Almirante Braum, ya que todo el mundo sabe que es la más repetida no solo en la ciudad, sino en el resto del país. No quería escucharla ni un solo minuto más, me tenía irritada, con ese aire de “yo lo sé todo”. —Bájate de mi carro —insistí.

