49.

1517 Palabras

49. Como sea, ese acontecimiento terminó en el olvido, hasta ese preciso instante en el que volvía a ver a don Clemente, y lo único que me causaba en ese momento era el pesar de haberlo entregado a la policía. —No se ponga así, doctora, si usted no es la culpable de lo que me pasó —dijo adivinando, quizás lo que pasaba por mi cabeza —después de todo quién le hace caso a los ancianos hoy en día. —No eres tan viejo —fue lo primero que salió de la boca de la mujer—. Y como ya va siendo hora de que hagas lo que tienes que hacer –agregó con firmeza, sentí que era quién mandaba detrás de ambos, pero es lo que suele pasar en las familias. La mujer siempre es la cabeza de todo. —Espérate un rato ¿no ves que acabo de llegar? –Se quejó don Clemente—. Ni me has alimentado ni nada… —a lo que la qu

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