47. Si miraba hacia fuera, lo único que veía era la oscuridad, a lo lejos quedaba todo rastro de civilización. —Si valora su vida, no vuelva a tratar de huir —dijo el hombre y manejó todo lo que quedó de la noche. No deseaba responder a una sola de las preguntas que le hacía. No me quedaba más que tratar de cerrar los ojos y ponerme a dormir y que sea lo que tenga que ser. Pero mi cabeza maquinaba, pensaba que si Mac había estado esperándome en la puerta de mi casa, ya para ese momento se habría dado cuenta que no estaba, eso, si es que Robert no se había encargado antes de ella. Con esa bestia vampiro suelto por el mundo, ya no me podía sentir nunca más a salvo. Abría los ojos con sobresalto, recordándolo todo. De repente me medio de una ensoñación, vi que tenía los ojos oscuros y sin

