35.

448 Palabras
35. —Jason… —Dime… —Debes esposarme… no resisto… Quiero soltar una broma, pero mejor me mantengo atento y en alerta. Mikael no me perdonará si le fallo y yo no me perdonaré si no lo mantengo bajo control. —Ok, ok… ya va. Saco las esposas que es obligatorio portar, pero nuestras esposas no son como las que usa la policía o los militares humanos; las que llevamos en el cinturón son hechas a base de un metal que solo se consigue en el infierno y es tan duro que nada, ni siquiera un rayo celestial puede romperlas. Ya casi no lo reconozco, esa mirada extraña, aguda y fría, es la de una bestia que acaba de despertar y que está hambrienta, tan hambrienta que ha borrado sus recuerdos para poder servirse de la carne y no vivir con la culpa. Katrina nos lleva en helicóptero hasta la isla en la que se encuentra el San Cipriano. Ni bien pisamos los suelos mugrientos y húmedos de la cárcel más peligrosa y olvidada por todos los gobiernos humanos, Mikael se convirtió en una bestia salvaje y fue por la presa; asesinos en serie que nadie quiere mantener con vida, pero que nadie tiene las pelotas bien puestas para sentenciar a muerte. Los humanos son extraños, después de todo. Los alaridos que sueltan me hacen estremecer, si no se trataran de los más sanguinarios criminales, no dejaría que pase esto, Mikael no se los devoraría sin piedad, aunque haya alguien que piense que nada justifique el asesinato, en este caso, Mikael lo hace para sobrevivir, y los humanos no están listos para verse a sí mismos como la presa de un ser superior como lo es él, y por mí que nunca se enteren, no sería justo para la humanidad, el estrés que significa eso, aunque seguramente el ego agigantado de algunos se vendría a bajo, y los que juzgan a los humanos como los más sanguinarios, entenderían al fin que están equivocados, que los humanos son solo una pieza más del gran puzle de una obra mayor, nunca antes visto ni comprendido. Que no existe el bien sin el mal, y que ambos están conectados por raíces invisibles. Pienso en todo esto mientras espero que Mikael termine satisfecho con la cena que se está dando. Por que lo que se nos viene encima, según el jefe es algo mucho más temible que una bestia devorándose un par de humanos. Los otros presos se han dado cuenta que algo pasa entre los pasillos, y tratan de romper las rejas, también roídas por el óxido y los orines. No saben que son esas rejas los que los mantienen protegidos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR