SIRIA Estaba sentada en el sofá de mi departamento, mirando el techo como si las respuestas a todos mis problemas estuvieran escritas ahí en letras invisibles. Spoiler: no lo estaban. Mi teléfono descansaba en mi regazo, la pantalla todavía mostrando el saldo bancario obsceno que había aparecido esta mañana. Dinero que no podía devolver. Dinero que me ataba a un año de trabajar con la persona más insoportable del planeta. Cristian Salvatore. Solo pensar su nombre hacía que quisiera gritar en una almohada. —Necesito llamar a Nina —dije en voz alta. Olivia, que estaba en la cocina preparando otro de sus smoothies verdes que olían a pasto recién cortado, asomó la cabeza. —¿Nina D'Angelo? ¿Tu cliente VIP que aterra a medio Hollywood? —Esa misma. También es abogada. La mejor. Si alguie

