Hace ocho años Me despierto a mitad de la noche, ya que mi celular vibra. Normalmente duermo con las luces apagadas, excepto cuando Joshua tiene miedo. Dejo los ojos abiertos mientras me acostumbro a la oscuridad. ¿Quién me escribiría a mitad de la noche? Busco a tientas el móvil en la cama, lo agarro y veo la hora al presionar el botón de encendido. 3:00 a.m. Vivimos en un departamento pequeño muchas veces infectado por plagas como cucarachas. Intento evitarlas, pero me es difícil y más si considero que no tengo tiempo para estar en la casa con Joshua. Él ha aprendido a ir a la escuela tomando el autobús y regresando solo a casa. Entretanto, espera que yo regrese de trabajar a las tantas horas de la noche. Las oportunidades que ofrecen una mejor vida cada día se me dificultan aún más

