Se acerca a ella a paso lento haciendo crecer la ansiedad en Anya, sabiendo que le toca. Se ubica a pocos milímetros y mueve sus manos hasta la cintura de ella, corriéndolas con toques fuertes y posesivos hasta ubicarlas a su espalda. Toma el cierre del vestido n***o y lo baja con paciencia manteniendo la mirada en ella mientras la prenda que la cubre va descendiendo por su piel. La pelinegra se queda tranquila siguiendo sus pasos. Él poder lo tiene él y ella lo está disfrutando ahora. Anya queda solo en bragas con la caída del vestido y Kai la observa detalladamente, elevando en ella la necesidad de acción por su parte. No puede negarlo, quiere más toques de él. El ruso acerca su boca a sus pezones erectos y pasa su lengua, aliviando un poco la tensión, ganándose un jadeo bajito po
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