Cumpleaños

2556 Palabras

Despierto y Azzael no está en la pieza. Ha dejado de llover. Me abrigo y salgo. El olor a día después de lluvia es maravilloso. Voy a la cocina y veo a Azzael venir del granero con leña en los brazos. Mi madre está sentada al lado del fuego de la cocina. —Hola, hija. ¿Cómo amaneciste? A ver, siéntate acá. Me siento y me revisa la herida. —Bien, ya cicatrizó. Estás bien. ¿Te duele algo? —No, mamita, nada. Llega Azzael y me besa. —Buenos días, amor. ¿Cómo amaneciste? —Bien, mi vida. Gracias. Mi madre interviene: —Le pedí al niño que fuera por leña, para servirles desayuno. ¿Quieres? —Sí, obvio. ¿Tiene queso fresco y pan amasado? Me sirve leche con café. —¡Leche! Qué rico, mami. Hace tanto que no tomo leche... —Tu padre se levantó temprano para ir a comprar donde don Lucho, así q

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