Desperté al amanecer, él aun duerme, tiene un brazo detrás de su cabeza, tapado hasta un poco más debajo de su cintura, su torso desnudo, su pelo suelto, y su cara muestra paz, no lo quiero despertar, quiero mantenerlo así en mi retina, lo miro, cada centímetro de su rostro angelical, pero a la vez masculino, recorro con mi vista su pecho y sus brazos, luego me devuelvo a su boca, su boca rosada, carnosa, que dan ganas de morderla y besarla, mientras estoy hipnotizada en su boca, sonríe, me pilla mirando su hermoso ser, yo también sonrío un poco avergonzada — ¿Desde que hora estas despierto? — Desde que abriste tus ojos, pude sentirte. — Me mira, me abraza y me hace cosquillas, me río sin parar . — Perdiste no siento cosquillas — él me abraza. — Enserio, a ver, ¿y acá? o acá, o aquí

