Estoy acostada en la cama y me despierta un timbre, con una mujer hablando al otro lado de la puerta en un idioma que no entiendo, abro mis ojos, me siento y no estaba soñando, estoy en Grecia, mi sueño hecho realidad, vuelven a tocar el timbre y él entra desde el balcón, abre la puerta, habla un idioma raro y recibe una bandeja, yo lo miro embobada, esta con su jeans, sin polera, pelo tomado desordenado y pies descalzo, los jeans le calzan perfecto desde su cadera hasta sus rodillas, y de ahí se sueltan pero no deja nada a la imaginación, puedo ver la Srta. que trae el servicio a la habitación con la misma cara que lo miro yo, ¿será que es perfecto?, yo la miro fijo y me ve, se sonroja y mira el piso luego se retira. Él voltea a mirarme y sonríe… —Pedí algo rico para que comas, sé que

