—¿Qué parte de “no me interesas” no entendiste? ¿Quieres que te lo explique yo? Con la mano abierta le da un golpe en el pecho que lo lanza un metro hacia atrás. El otro retrocede con una mirada de miedo. Los dos se retiran sin decir palabra. —Aprendan, idiotas. Cuando una mujer dice “NO”, es NO —les grito. Me doy vuelta, salto al cuello de Azzael y lo beso con fuerza. —Mi héroe… —No necesitas un héroe —responde, besándome con pasión—. Te sabes defender muy bien sola. Esa es mi chica. Miro a Anna. Está tocando la cara de Muriel, que ha aparecido junto a ella, y dice: —Agatha… estoy teniendo visiones… ¿Es Muriel o ya se me subió demasiado la piña colada a la cabeza? Habla con un tono enredado. Ahora entiendo por qué Anna nunca bebe. —¿Cuántas fueron? —pregunta Muriel. Le muestro l

