Despierto. Son las 5 am. No siento a Azzael aún. Solo espero que esté bien. Vuelvo a dormir. Ya son las nueve y decido levantarme. Llamo a Anna para ver si ha sabido algo de Muriel y me dice que nada. Le digo que en una hora salgo a la universidad, y me contesta que no hay problema, que ella puede ir a la tienda. Me meto a la ducha, el agua está exquisita. Salgo a vestirme y siento que alguien me sujeta de las caderas. Doy un brinco del susto. ¡Es él! Mi Azzael, vestido con su ropa de inferno. Me abalanzo sobre él, besándolo desesperadamente y empujándolo a la cama hasta que caigo sobre él sin dejar de besar sus labios una y otra vez. —¡Al fin llegaste, amor! Me tenías preocupada. ¿Y Muriel? Sonríe. —Bueno, debe estar siendo recibido de la misma forma por Anna. Llegamos juntos. —Qué

