Capítulo 23. Penumbras.

1290 Palabras

«—Déjate llevar, Debby. Algunas veces hay que hacerlo —le recomendó una vez su madre». A la mañana siguiente, Debby salió de la habitación con una inmensa sonrisa en los labios. Aún llevaba puesta la camisa y el pantalón corto que Allan le había dado la noche anterior. Le gustaba usarlo, y a él le gustaba verla vestida con su ropa. Representaba como una especie de señal que gritaba a los cuatro vientos que ambos se pertenecían. Él se había quedado en el cuarto de baño, afeitándose, mientras ella se dirigía a la cocina dispuesta a hacer el desayuno. Antes de ocuparse de esa labor, se encargó de descorrer las cortinas y abrir todas las ventanas. La brisa marina inundó el hogar y lo impregnó de frescura. Recogió el desorden que había en la sala y se dirigió a la cocina para prepara

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