Capítulo 24. La sorpresa.

1799 Palabras

«—¡Pelea, Deborah! ¡¿Te rendirás así de fácil?! —rogaba su madre para animarla a luchar por su matrimonio». —Deborah, ¿estás en casa? A Debby la sangre se le congeló al escuchar la voz de Jimena tras la puerta y tocando con insistencia. Se quedó inmóvil por un tiempo indefinido, hasta que su amiga volvió a insistir. —¿Deborah? Se llevó las manos a la cabeza, indecisa. Un siseo en el pasillo de las habitaciones la hizo girar en redondo. Allan tenía medio cuerpo asomado y la hostigaba con señas para que abriera de una maldita vez. Ella se acercó a la puerta, nerviosa. Antes de abrir, cerró los ojos y respiró hondo. —Vaya, pensé que no estabas —le dijo Jimena al verla. La mujer alzó las cejas y la observó de pies a cabeza. Debby recordó que llevaba puesta la ropa de Allan. —H

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