Sin saberlo, la semana había pasado y esperaba ansiosa volver a salir y encontrarme con Oliver. Mi cliente de 50$, y soñando despierta con volver a tener conmigo a aquel apuesto y temible hombre que no tenía nombre. Esa mañana me aseguré de comer lo suficiente, pasé el día preparándome para lo que venía. Tenía que morder mi lengua bajo sus palabras y hacer todo sin asco. Tenía que fingir que disfrutaba cada parte de esa noche. Pero la parte más emocionante era saber que una vez más, tendría 50$ en mi bolsillo. Ese fue mi mayor error, creer que el dinero lo compensaba todo. Fue entonces cuando mi cuerpo tenía un precio. Y abrir las piernas y dejar de cualquiera se introdujera dentro de mi era rutina. Me duché durante horas; lavé mi cuerpo con cuidado y me aseguré que todo allá abajo

