Recostado sobre la cama que compartía con su pareja, Asher observaba pensativamente la hoja que tenía frente a él, en la cual había escrito apresuradamente una canción que apareció en su mente tras despertar esa mañana con Caden repartiendo tiernos besos a lo largo de su hombro y cuello. Sin querer perder la letra que surgió repentinamente en su cabeza, el humano simplemente se levantó sin aviso y buscó cualquier hoja junto a un lápiz. La expresión de Caden había sido tan confusa ante su repentina huida, que Asher se habría tomado el tiempo de observarle y reírse, de no ser que estaba más interesado en no perder aquella letra. El cantante se conocía lo suficiente como para saber que si no lo anotaba tan pronto como esta aparecía, luego la olvidaría y no habría forma de que la recordara ha

