Agatha al escuchar aquello que Amadeus le decía sabía que debía hacer algo, pero no sabía qué hacer.
―Escúchame bien Amadeus, el que seas alguien importante no te da la autoridad de que quieras venir y hacer lo que quieras con los demás como si te perteneciéramos, si he venido aquí es para demostrarte a ti que saldré adelante y te pagaré hasta el último centavo de las deudas que mis padres hicieron, el hecho de que ellos no están no quiere decir que tú y el resto de senadores mancharan la memoria de ellos ―golpeó el pecho de Amadeus con la carta que él le había enviado, salió de ahí hacia donde su chofer la esperaba.
Mientras tanto Brigdoyoon, no dejaba de pensar en las palabras que Grethel le había dicho, tenía mucha curiosidad por saber quién era Alarick y porqué marcó de tal manera la vida de Arday, pero no estaba dispuesto a preguntarle a ella quién era Alarick.
― ¿Qué me sucedió? ¿por qué estoy aquí en el sofá? Debería de estar en mi habitación dormida ¿acaso me sucedió algo? ―Arday quiso levantarse de aquel sofá, pero un mareo hizo que cayera sentada en el sofá de nuevo.
―Arday ten un poco de paciencia y quédate recostada un momento más, Brigyoon te llevará a la habitación cuando te sientas mejor ―respondió Andrés.
―Papá dime ¿qué es lo que me sucedió? ―preguntó Arday mientras jugaba con sus manos debido a los nervios.
―Has vuelto a tener los ataques de antes, pero gracias a él joven Brigdoyoon te hemos podido atender a tiempo ―respondió Grethel de una manera seria.
―Entiendo madre, te agradezco Weinzettel por haberme ayudado y lo siento porqué hayas visto esta parte de mi vida ―se disculpó Arday cabizbaja.
―No seas tonta Arday, después de lo que he visto que te ha sucedido hoy te ayudaré una y mil veces sin importar que sea eso que tienes tan guardado en tu interior que no le dices a nadie ―guiñó a Arday hacia él dándole un abrazo.
Los padres de Arday al ver lo que Brigdoyoon había hecho sabía que ella estaría en buenas manos y le alegraba mucho ya que ellos sabían que él podría ayudarle a no recordar a Alarick.
―Joven creó que ella está mucho mejor ya puedes llevarla a su habitación para que descansen y muchas gracias ―dijo Andrés estrechando la mano hacía Brigdoyoon.
Brigdoyoon al ver que Arday se había puesto de pie, tomo su brazo y lo pasó alrededor de su cuello para ayudarle a caminar hasta su habitación, él podía sentir como todo su rostro se volvía rojo debido a la vergüenza que sentía luego de haber visto a Arday de aquella manera, aunque él sabía que no era momento de ver a Arday de esa manera su amigo no lo sabía del todo pues se había vuelto a despertar sin su permiso.
―Gracias Weinzettel por traerme a mi habitación y por preocuparte por mí ―un bostezo salió de la boca de Arday en señal de sueño.
―Vamos Arday deja de decir tonterías sabes que te ayudaría una y mil veces así que ahora ve a dormir, debes descansar para estar mejor mañana ―se acercó a la frente de Arday dándole un beso en la frente, gesto que hizo que Arday se sintiera muy extraña.
A la mañana siguiente Brigdoyoon se había despertado muy de mañana, tomo una ducha ligera para sacar el sueño que aun tenia, aunque la idea de ponerse la misma ropa del día anterior no le gustaba no tenía otra opción, caminó hasta la cocina con sumo cuidado de no hacer ruido, pues él quería agradecerle a Grethel, Andrés y Arday el hecho de haberlo dejado pasar la noche ahí de manera que planeó hacer el desayuno para Arday y sus padres, buscó en el refrigerador un poco de leche, la colocó sobre la mesa, buscó por aquel lugar recordando donde había visto los huevos, tomo unos cuantos, y los puso junto a la leche, tomo la harina un poco de sal y demás cosas que necesitaba para hacer unos hot cakes. Después de varios minutos tenía hecho una torre de Hot Cakes el delicioso olor de la mantequilla derritiéndose invadía toda la cocina y el resto de la casa, se escuchaban unos pasos en el segundo piso de la casa, Brigdoyoon supo que se trataba de Arday por el arrastrar las pantuflas, pero no le presto importancia y siguió cocinando.
― ¿Qué es ese delicioso olor a mantequilla derretida que se siente? ―le habló Grethel a su esposo Andrés quién aún estaba acostado junto a ella.
―No lo sé querida, creo que se debe de tratar de Arday preparando el desayuno ―respondió Andrés poniéndose las pantuflas.
―Quédate un momento más, es domingo, mañana regresas a trabajar descansa un poco más ―guiñó la camisa de Andrés para que se quedará ahí.
Andrés accedió volviendo a meterse entre las sábanas junto a su esposa.
El teléfono de Weinzettel empezó a sonar, al tomarlo se dio cuenta que se trataba de Morsen.
― ¿Qué quieres Morsen, para que me llamas? ―respondió Brigdoyoon de mala gana.
―Amo, he estado preocupado por usted salió desde anoche y ninguno de estos empleados incompetentes saben a dónde fue usted ―respondió Morsen molesto.
―Si hablas de incompetencia de mis empleados, tú también eres uno porque te atreves a llamarme para averiguar de mi paradero, además Morsen debes de entender que no soy un niño de cinco años se cuidarme solo así que ahora deja de llamarme que si lo vuelves a hacer no te responderé llegaré a casa a la hora que se me dé la maldita gana ―respondió Weinzettel ante lo que Morsen había dicho de los demás trabajadores.
―Wao jamás te había escuchado tan molesto como hoy Brigdoyoon, sí que das miedo ―una risa burlona salió después de que Arday dijera aquello.
―Arday, Arday ¿Cuándo será el día en que cambies tu forma de actuar conmigo?
―Lo siento, pero no creo que eso suceda... por ahora ―respondió con una sonrisa.
―Señorita Agatha ¿Por qué viene tan agitada? ¿acaso sucedió algo malo? ―preguntó Mateo.
―No es nada de qué preocuparse ―agacho la cabeza y puso su mano en su pecho.
―Está bien señorita Clorlk si dice que no es nada le creeré, pero recuerde que no está sola puede contar conmigo ―sonrió y puso el carro en marcha.
Un suspiro salió de la boca de Agatha, por dentro el miedo hacia Amadeus la consumía no sabía que hacer exactamente después de lo que le había dicho, pues nunca había manejado una empresa, lo único que le había importado a Agatha
era ella misma, jamás los negocios de sus padres.
―Debo de hacer algo para que Agatha caiga rendida a mis pies, para que me suplique porque la haga mía, si tengo que dejarla sin un centavo lo haré, pero no me rendiré hasta tener a Agatha en mis pies y si no la llego a obtener la tendré que ver en la calle como la pordiosera que debe de ser ―sonrió Amadeus hablando a su sirviente.
― ¿De qué manera puedo ayudarle amo? ―preguntó Jack.
―Déjame pensar de qué manera, pero créeme que me serás de mucha ayuda Jack eso tenlo por seguro ―sonrió Amadeus nuevamente.
Al llegar a casa, Agatha no dejaba de pensar en lo que le había sucedido con Amadeus, sabía que debía de hablar con alguien acerca de lo sucedido, pero no sabía si confiar en las personas después de que todas o más bien casi todas le dieron la espalda al momento en que sus padres murieron. Mientras hacia ella misma la limpieza en aquella enorme casa alguien llego al portón principal, era un cartero.