Max,Rex y Lulú

1279 Palabras
―Disculpe señorita vengo a dejarle está carta, espero que asista ―gritó el cartero dejando la carta sobre uno de los arbustos al ver que tres perros de la casa se dirigían hacia él. ―Muchas gracias ―gritó Agatha riendo por la manera extraña en que aquel hombre corría. Después de la muerte de sus padres, esa había sido la primera vez que Agatha volvía a reírse, así fuera burlándose del Cartero, Mateo se alegró al escuchar las carcajadas de Agatha después de tanto tiempo, pues Agatha era como una hija para él. ―Me alegra escuchar sus carcajadas señorita Agatha ―sonrió al decirle aquello a Agatha. ―Cómo no he de reírme de la manera en la que corrió ese cartero al ver que Max, Rex y Lulú salieron a su encuentro ―sonrió Agatha nuevamente la recordar lo sucedido. ―Sabes Agatha eres la primera persona que en tanto tiempo saca a los perros a andar por toda la casa, tu padre, ni tu madre no lo hacían porque decían que tenían un horrible olor ―dijo Mateo. ―Lo sé, se cómo eran mis padres con ellos, lo bueno es que gracias a ustedes jamás aguantaron, hambre o frío ―comento Agatha. ―Disculpe mi imprudencia señorita Agatha, pero sé que algo le sucedió en la casa de Amadeus, si quiere un hombro para llorar aquí está el mío ―extendió sus brazos en señal de recibimiento de Agatha. ―Gracias señor Mateo, me alegra que seas leal conmigo después de lo mal que me porte con ustedes, pero a partir de ahora cambiaré mi forma de ser ―respondió Agatha…. Mateo ahora estoy recordando algo, necesito que me hagas una lista de todas las personas que asistieron a la vela de mi padre y de las que no asistieron ―recogió la basura mientras Mateo tenía la bolsa para que Agatha no botara nada. ―Eso es muy fácil señorita Agatha, no necesito de lista, la única persona que no asistió al velorio de sus padres fue el joven Brigdoyoon Weinzettel, se dice que a él no le importa asistir a ningún evento de cualquier importancia, él tiene todo lo que quiere en su mansión además es un amargado, muchos de los que trabajaron con él dijeron que es un completo ogro ―añadió Mateo. ― ¿Sabes dónde vive? ―preguntó Agatha con interés. ―Si, si se dónde vive, puedo llevarla ahora si quiere ―contestó Mateo. Agatha aceptó ir en ese momento a la casa de Brigdoyoon, pero sin una invitación previa, sacudió su delantal lleno de hojas ramas y demás y corrió hacia dentro de la casa para ponerse algo formal, los perros iban detrás de ella, la cerámica blanca de la sala se había tornado café debido a que los perros llevaban las patas llenas de lodo, Agatha al ver que habían ensuciado lo que le costó limpiar se enfadó un poco, pero tranquilizó su ira y siguió caminó hacia su habitación, sacó de su closet un vestido color celeste , largo un poco flojo, unas sandalias de charol color blanca, acompañó su vestimenta con un bello collar blanco de perlas blancas y unos aretes de perlas, se maquilló un poco para quitar las ojeras de su rostro, pero no tan extravagante si no de la manera más natural posible, tomó el manojo de llaves y caminó hacia el carro. ―Si que cuando quieres te alistas rápido Agatha ―miró Mateo por el retrovisor a Agatha quién iba en el asiento trasero con la vista perdida. Desde que Agatha había regresado de casa de Amadeus le había preocupado mucho a Mateo, sabía que algo le había sucedido en aquel lugar y él deseaba saber qué era lo que le había ocurrido pero Agatha evitaba aquel tema a toda costa, Mateo estaba entendiendo que Agatha quería hacer todo lo mejor posible para la memoria de sus padres y para ella misma y su único trabajador que era él, ella quería madurar aquella actitud de niña caprichosa que tenía y a Mateo le preocupaba el bienestar de Agatha. ―Señorita Agatha hemos llegado a la mansión Weinzettel ―informó Mateo. ― ¡Ah! Gracias por avisarme ¿quieres acompañarme? Tengo un poco de miedo ―apretaba sus manos para que Mateo no mirara lo nerviosa que se encontraba. Mateo tomó el brazo de Agatha y lo sujetó caminó juntó a ella hasta la entrada principal de aquella mansión, mientras caminaban Mateo le iba dando unas pequeñas palmadas al brazo de Agatha para que calmara los nervios, a pesar que ella no le había dicho nada él sabía muy bien cuando ella se encontraba nerviosa. Mateo empujó el portón que estaba semi abierto él sabía que entrar de esa manera a la casa de Weinzettel estaba mal, pero esa era la única forma en la que entrarían sin que los detuvieran, pues parecía que estaban de suerte la puerta principal de la mansión también estaba abierta, pasaron a la sala esperando a que pasara una sirvienta y así fue. ―Disculpe señorita, estoy aquí porque quiero hablar con el señor Brigdoyoon ―habló de manera un poco nerviosa Agatha. ―Está bien señorita le diré a mi jefe que venga ―respondió la sirvienta ―Señor Morsen disculpe hay una joven con un señor en la sala que dicen que quieren hablar con el joven Weinzettel, además no tengo la más mínima idea de cómo entraron ―habló Letty de manera nerviosa. ―Si que son unos buenos para nada, que te costaba echarlos como perros, sabes muy bien que a Brigdoyoon no le gusta que ningún extraño entre a la mansión y así los dejas solos en la sala eres una completa inútil Letty ―gritó Morsen furioso. ―Disculpe señor soy Agatha Clorlk, he venido hasta aquí porque quiero hablar con Brigdoyoon ―sonrió Agatha. ―Ya sé quién eres y no me importa que estés aquí para hablar con Brigdoyoon, él no está y mientras no seas invitada por él no tienes derecho de estar ni tú, ni él aquí así que se me largan de una buena vez ―gritó Morsen guiñando a Agatha del brazo sacándola de ahí junto a Mateo. ―Pero quién se ha creído usted para tratar a la señorita Agatha de esa manera ― protestó Mateo, al ver como Morsen sacaba a Agatha. ―Soy Morsen el segundo al mando cuando el joven Weinzettel no está aquí y créeme que tengo más autoridad que él así que no has de querer ver que te destruya más de lo que ya estás Agatha Clorlk ―amenazó Morsen a Agatha. ―Señorita Agatha, será mejor que nos marchemos ahora de aquí y regresemos en otro momento ―habló Mateo en voz baja a Agatha. ―Déjeme decirle algo señor Morsen, ese teatrito de querer ser el ser más poderoso o más bien de creerse el ser con más autoridad se le acabará tarde o temprano y espero no estar ahí para ver como todo su mundo se le cae encima, las personas como usted no llegan demasiado lejos ―habló Agatha quién no quitó ni un solo minuto sus ojos de los de Morsen, pues aquellas palabras habían salido desde lo más profundo de Agatha. ―No tienes idea de lo que estás diciendo niña, tengo más poderío y autoridad que todos los senadores juntos inclusive más autoridad que los buenos para nada que alguna vez fueron tus padres, así que márchense ahora antes que llame a la policía ―ordenó Morsen cerrando los portones en las narices de Agatha y Mateo.
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